lunes, 26 de octubre de 2026

Sector Público Financiero (SPF) y el Sector Público No Financiero (SPNF)

La diferencia fundamental entre el Sector Público Financiero (SPF) y el Sector Público No Financiero (SPNF), en las estadísticas del Banco Central de Reserva (BCR) de El Salvador, es la naturaleza de las actividades económicas que realizan las instituciones públicas.

El BCR organiza las estadísticas del sector público para distinguir las operaciones del Gobierno y las empresas públicas no financieras de las operaciones de las entidades financieras públicas.

1. Diferencias principales

Aspecto

Sector Público Financiero (SPF)

Sector Público No Financiero (SPNF)

Actividad principal

Financiamiento, crédito, intermediación financiera y otras operaciones financieras públicas.

Administración pública y producción de bienes y servicios no financieros.

Función económica

Canalizar recursos financieros, conceder créditos y administrar instrumentos financieros.

Prestar servicios públicos, recaudar impuestos y realizar inversión pública.

Instituciones representativas

BANDESAL, Banco de Fomento Agropecuario (BFA) y otras entidades financieras públicas.

Ministerios, alcaldías, hospitales públicos, ANDA, CEL y CEPA.

Ingresos característicos

Intereses, comisiones y rendimientos de operaciones financieras.

Impuestos, tasas, transferencias y venta de bienes o servicios públicos.

Qué permiten analizar sus cuentas

Operaciones, ingresos, gastos, activos, pasivos y financiamiento de las entidades financieras públicas.

Ingresos y gastos públicos, inversión, déficit o superávit y endeudamiento del sector público no financiero.

La clasificación institucional utilizada en las estadísticas fiscales del país distingue al Gobierno General, las empresas públicas no financieras y las empresas financieras públicas.

2. ¿Qué instituciones incluye cada sector?

Sector Público Financiero
  • BANDESAL.

  • Banco de Fomento Agropecuario.

  • Fondo Social para la Vivienda.

  • Banco Hipotecario

  • Otras entidades financieras públicas, según la cobertura estadística.

Sector Público No Financiero
  • Gobierno Central y ministerios.

  • Gobiernos municipales e instituciones descentralizadas.

  • ANDA.

  • CEL.

  • CEPA.

La composición del SPNF coincide con la clasificación que publica el Ministerio de Hacienda.

3. Una precisión importante sobre las cuentas del BCR

El BCR también debe distinguirse como banco central y autoridad monetaria. Por eso, al estudiar las estadísticas del sector público, no siempre basta con sumar SPF y SPNF sin revisar las notas metodológicas: algunas tablas presentan al BCR por separado y otras lo incluyen dentro del agregado del sector público.

En las estadísticas fiscales del BCR aparecen, por ejemplo, cuadros de deuda, financiamiento e ingresos públicos. La cobertura puede incluir el SPNF, el SPF y el propio BCR.

4. ¿Para qué sirve distinguirlos en Economía Política?

  • SPNF: permite estudiar cómo el Estado recauda recursos, presta servicios, invierte y se endeuda.

  • SPF: permite estudiar cómo las instituciones financieras públicas conceden crédito, captan o administran recursos y generan obligaciones financieras.

  • Sector público consolidado: permite examinar el conjunto de las operaciones públicas, teniendo cuidado de no contabilizar dos veces las transferencias entre instituciones.

4 grandes sectores estadísticos

 El Banco Central de Reserva (BCR) de El Salvador organiza su información económica y financiera en 4 grandes sectores estadísticos en su base de datos económica y financiera.

  1. Sector real: producción, PIB, ingresos, gastos, precios y empleo.

  2. Sector externo: exportaciones, importaciones, rentas y transferencias con el resto del mundo.

  3. Sector fiscal: ingresos, gastos y financiamiento del Estado.

  4. Sector monetario y financiero: dinero, crédito, depósitos y operaciones financieras.

La base oficial del BCR: Base de Datos Económica y Financiera.

Importante: estos son los cuatro grandes sectores de la información estadística del BCR, no necesariamente los sectores utilizados en todas las clasificaciones de las cuentas nacionales.

Cuentas Nacionales en la Revista del BCR de El Salvador

Cuentas Nacionales en la Revista del BCR de El Salvador

Por Manuel Jarquin

Una guía de las cuentas nacionales en la Revista Trimestral del BCR de El Salvador: listado de series, fórmulas estadísticas y dónde encontrar cada cuadro.

Palabras clave: cuentas nacionales El Salvador, Revista Trimestral BCR, PIB trimestral, SCNES, índices de volumen encadenados.

Introducción: medir un país es una tarea histórica

Un país que no se mide camina a ciegas. Un país que se mide mal camina con confianza hacia el error.

La pregunta central de este artículo es sencilla: ¿dónde están, dentro de la Revista Trimestral del Banco Central de Reserva (BCR), las cuentas nacionales de El Salvador, qué fórmulas las sostienen y qué dicen —y qué callan— sus cifras?

La pregunta parece de bibliotecario. No lo es. Cada cuadro de PIB resume millones de decisiones: el campesino que vende su cosecha, la costurera de la maquila, la familia que recibe una remesa, el albañil que levanta una obra. Detrás del dato hay un pueblo con nombre propio.

El artículo hace tres cosas. Primero, ubica las cuentas nacionales en la Revista Trimestral y en el portal estadístico del BCR. Segundo, ordena el listado de series y explica las fórmulas que las producen. Tercero, lee los datos con mirada crítica: quién produce el valor, quién lo recibe y qué queda fuera de la medición.

Una advertencia de método. Distinguimos tres planos a lo largo del texto: lo que publica el BCR u otro organismo; lo que sostienen los autores; la interpretación de quien escribe. Las páginas exactas cambian en cada edición de la revista. Por eso damos las secciones verificadas y un procedimiento para hallar la página en cualquier número.

El recorrido avanza como avanza la historia: de la Tabla de Quesnay al Sistema de Cuentas Nacionales de 2008, de la revista impresa a la base de datos digital. Y avanza por contradicciones: entre lo que se mide y lo que se vive.

Índice

  1. De la Tabla de Quesnay al PIB: la medición como proceso histórico
  2. La Revista Trimestral: la casa de las cuentas
  3. Listado de cuentas nacionales publicadas
  4. Las fórmulas estadísticas, paso a paso
  5. Dónde buscar: secciones y páginas
  6. Evidencia reciente: qué dicen las cifras
  7. Lectura crítica: lo que el PIB no dice
  8. Preguntas de resumen
  9. Conclusión
  10. Temas relacionados
  11. Fuentes de información y bibliografía sugerida

1. De la Tabla de Quesnay al PIB: la medición como proceso histórico

La esencia de una cuenta es su evolución

La esencia de un fenómeno no está quieta: es su devenir. Las cuentas nacionales no son una excepción. No nacieron completas. Nacieron de una contradicción: los Estados necesitaban conocer su riqueza y no tenían con qué contarla.

El primer esquema serio fue la Tabla económica de Quesnay (1758). Los fisiócratas dividieron la sociedad en tres clases: la productiva (el campo), la propietaria (la renta) y la «estéril» (artesanía y comercio). Y dibujaron cómo circula el producto entre ellas. Marx y Engels reconocieron en ese esquema el germen de la reproducción económica.

Marx lo transformó en los esquemas de reproducción de El Capital, tomo II: un departamento produce medios de producción y otro, medios de consumo. Lenin, en El desarrollo del capitalismo en Rusia, usó esa lógica para explicar cómo se forma el mercado interno capitalista. El PIB moderno, podria decirse, es nieto de ese linaje.

La medición salvadoreña, etapa por etapa

La compilación oficial en El Salvador pasó por tres grandes bases. La Oferta Estadística del BCR documenta cada una.

Etapa

Base

Estándar de referencia

Estado actual

Cuentas históricas

Base 1962

SCN 1953 (ONU)

Serie 1958-1990, en revistas trimestrales históricas

Sistema anterior

Base 1990

SCN 1968 (ONU)

Anual publicado hasta 2016; trimestral hasta el III trimestre de 2017; sin actualización

Sistema vigente (SCNES)

Base 2005, referencia 2014

SCN 2008 (ONU)

Vigente desde su divulgación el 23 de marzo de 2018; serie retropolada desde 1990

Cada cambio de base fue una pequeña revolución metodológica. Cambió la estructura de precios, cambiaron las ponderaciones y cambió, en consecuencia, la imagen del país. Un PIB con base 1990 y uno con base 2005 describen la misma sociedad con lentes distintos.

Tecnología y organización estadística

La pólvora cambió la organización de los ejércitos: la técnica transforma la forma social. Ocurre algo parecido con la estadística. La hoja de cálculo, las bases de datos y los paquetes de ajuste estacional cambiaron la manera de producir cifras. El BCR lo refleja: sus especialistas usan paquetes como Tramo-Seats para depurar las series trimestrales.

2. La Revista Trimestral: la casa de las cuentas

Durante décadas, la Revista Trimestral fue el vehículo oficial de las estimaciones. Un registro de las Naciones Unidas sobre las estadísticas de El Salvador así lo señalaba: las cifras oficiales de cuentas nacionales se publicaban trimestralmente en la revista y, de forma mensual, en el sitio web del BCR.

Las ediciones consultadas comparten un orden. Los sectores aparecen en bloques o secciones: financiero, externo, fiscal y real. La Sección II corresponde al Sector Externo, según la propia Oferta Estadística. Y el Sector Real —Sección IV en las ediciones de enero-marzo 2011 y octubre-diciembre 2018— es donde viven las cuentas nacionales.

Hay un dato útil para investigadores. El BCR informó, en respuesta a una solicitud pública de información, que los años 1950 a 1993 pueden consultarse en la Revista Trimestral de esos años, en la biblioteca institucional Luis Alfaro Durán, en el centro de San Salvador.

Hoy el centro de gravedad se movió. El portal estadisticas.bcr.gob.sv concentra la base de datos, el calendario de divulgación y la Oferta Estadística. Esta última indica, serie por serie, la metodología, la base de cálculo, la unidad generadora, la periodicidad, la puntualidad y si el cuadro aparece «En Revista Trimestral».

3. Listado de cuentas nacionales publicadas

La Oferta Estadística del BCR agrupa las cuentas del Sector Real bajo el título Cuentas Nacionales e Indicadores de Corto Plazo, SCNES (base 2005, referencia 2014). La unidad generadora es el Departamento de Cuentas Nacionales. Este es el listado resumido.

A. Cuentas anuales

Serie

  1. Resumen de principales indicadores del Sector Real
  2. PIB: producción, gasto e ingreso, a precios corrientes
  3. PIB: producción y gasto, índices de volumen encadenados (ref. 2014)
  4. Estructura del PIB por enfoque (porcentajes)
  5. Formación Bruta de Capital Fijo, precios corrientes
  6. Formación Bruta de Capital Fijo, índices encadenados
  7. Ingreso Nacional Bruto y su asignación
  8. PIB, ingreso nacional e ingreso disponible por habitante
  9. Cuentas de producción por actividad, precios corrientes
  10. Valor agregado por rama, índices encadenados
  11. Cuadros de Oferta y Utilización (COU)
  12. Matriz Insumo-Producto 2005 y 2014

*La edición octubre-diciembre 2018 sí incluye en su Sector Real el cuadro Producto Interno Bruto anual: producción, gasto e ingreso. La marca «En Revista Trimestral» del portal no es exhaustiva.

B. Sectores institucionales y cuentas satélite

Incluyen los Cuadros de Cuentas Económicas Integradas, la clasificación cruzada de industrias y sectores institucionales, y las estadísticas de la economía informal. Cubren por ahora el período 2014-2021, con rezago de tres años.

C. Cuentas trimestrales

Serie

  1. PIB trimestral, producción y gasto, precios corrientes
  2. PIB trimestral, índices encadenados, serie original
  3. PIB trimestral, índices encadenados, serie desestacionalizada
  4. Contribuciones a la variación anual, serie desestacionalizada
  5. PIB trimestral, serie homogénea 1990-2005 (retropolación)

D. Indicadores de corto plazo


El Índice de Producción Industrial (IPI) y el Índice de Volumen de la Actividad Económica (IVAE) son mensuales. El IPI sale unas seis semanas después del mes de referencia y el IVAE, unos dos meses después. A ellos se suman electricidad, consumo aparente de cemento, transporte de carga y movimiento de pasajeros.

4. Las fórmulas estadísticas, paso a paso

El BCR declara que sigue el SCN 2008 de las Naciones Unidas y, para las cuentas trimestrales, el Manual de Cuentas Nacionales Trimestrales del FMI. Lo que sigue son las fórmulas estándar de esos manuales. No son transcripciones de una hoja interna del BCR: son el esqueleto matemático común.

4.1 Los tres enfoques del PIB

La economía se puede contar por donde se produce, por donde se gasta y por donde se reparte. El resultado debe coincidir.

Enfoque de la producción
VAB= Producción bruta− Consumo intermedio
PIB = Σ VAB + Impuestos sobre productos − Subvenciones
Enfoque del gasto
PIB = C + I + X − M
(consumo final + formación bruta de capital + exportaciones − importaciones)
Enfoque del ingreso
PIB = Remuneración de asalariados
+ Excedente bruto de explotación e ingreso mixto
+ Impuestos sobre producción e importaciones − Subvenciones

Aquí, en el tercer enfoque, la economía política reaparece. La remuneración de asalariados y el excedente de explotación son, en lenguaje contable, la distribución primaria del ingreso entre trabajo y capital.

4.2 Del producto al ingreso que realmente llega

INB = PIB + Ingresos primarios recibidos del exterior − pagados al exterior
INBD = INB + Transferencias corrientes netas del exterior
D=Disponible. Transferencias recibidas del exterior menos transferencias enviadas al exterior.

El BCR publica el INB y el ingreso disponible, con su asignación. Para un país receptor de remesas la distancia entre PIB e INBD no es un detalle técnico: es una parte de la vida económica de miles de hogares.

4.3 Medidas de volumen encadenadas

El BCR calcula el volumen real «a precios del año anterior» y lo encadena, con 2014 como año de referencia.

Índice Laspeyres de volumen (año t sobre t−1):
L = (Σ pₜ · q₀) / (Σ p₀ · q₀) × 100
  • p₀: precio en el período base
  • pₜ: precio en el período actual
  • q₀: cantidad en el período base (se mantiene fija)

La clave es que las cantidades siempre son las del período base.

Índice encadenado:

Cada año se mide con los precios del año previo, y luego se empalman los eslabones. Así se evita que una estructura de precios muy vieja distorsione el crecimiento.

4.4 Tasas, contribuciones, deflactor y per cápita

Crecimiento interanual: g = ( I_t / I_(t−4) − 1 ) × 100 [trimestral]
Crecimiento anual: g = ( I_t / I_(t−1) − 1 ) × 100
Contribución de la rama i: c_i ≈ w_i,(t−1) × g_i
(w = peso de la rama en el año previo)
Deflactor implícito: P = ( PIB corriente / PIB en volumen ) × 100
PIB per cápita: PIB / población

Ejemplo numérico ilustrativo. La Cartelera Electrónica del FMI en el portal del BCR muestra para el segundo trimestre de 2026 un índice encadenado de 137.52, frente a 135.25 del período anterior publicado. Aplicando la fórmula: 137.52 / 135.25 − 1 ≈ 1.68 %. Es solo una ilustración del cálculo; la tasa oficial interanual figura aparte en el mismo cuadro.

4.5 Series trimestrales: limpieza estacional y consistencia

La serie original conserva el pulso de las estaciones: la zafra, las fiestas de fin de año. La serie desestacionalizada lo retira para comparar trimestres entre sí. La fórmula de fondo es una descomposición:

Serie original = Tendencia-ciclo × Componente estacional × Irregular
Serie desestacionalizada = Serie original / Componente estacional

Los especialistas del BCR señalan el uso de Tramo-Seats, un procedimiento estándar de ajuste. Las estimaciones trimestrales se concilian después con las cuentas anuales, como recomienda el manual del FMI.

5. Dónde buscar: secciones y páginas

Una aclaración honesta. La numeración de páginas cambia en cada edición de la revista. No existe un número de página único y estable para el PIB. Lo que sí es estable es la sección, y lo que sí se puede hacer es seguir un procedimiento. Esto es lo que verificamos en los índices consultados.

En la edición octubre-diciembre 2018, el Sector Real aparece como sección IV, y su segundo cuadro es el Producto Interno Bruto anual: producción, gasto e ingreso. En la edición enero-marzo 2011, el índice remite a Indicadores del Sector Real en la página 68, e incluye el Índice de Volumen de la Actividad Económica (IV.5) y la producción de energía eléctrica (IV.6). En la edición julio-septiembre 2008, el Sector Real reunía el PIB trimestral por divisiones a precios constantes de 1990, los índices de precios, el IVAE y la producción y consumo de energía y de cemento.

Cuenta o serie

Dónde buscarla en la Revista Trimestral

Dónde en el portal del BCR

PIB anual: producción, gasto e ingreso

Sección IV, Sector Real (cuadro 2 en la edición oct.-dic. 2018)

Oferta Estadística > Sector Real > Cuentas Nacionales Anuales

Resumen de principales indicadores

Sección IV, primer cuadro (en ediciones consultadas)

Oferta Estadística > Resumen de Principales Indicadores del Sector Real

Estructura del PIB y Formación Bruta de Capital Fijo

Sección IV (marcados «En Revista Trimestral»)

Cuentas Nacionales Anuales

PIB trimestral

Sección IV (en ediciones antiguas, por divisiones)

Cuentas Nacionales Trimestrales y Cartelera FMI

IVAE, electricidad, cemento

Sección IV, subsecciones IV.5 y IV.6 (edición 2011)

Indicadores de producción

Remesas, balanza de pagos, comercio

Sección II, Sector Externo

Sector Externo

Oferta y Utilización, Insumo-Producto, sectores institucionales

Normalmente no están en la revista

Oferta Estadística y publicaciones especiales

Procedimiento para hallar la página en cualquier número

  1. Abra el PDF y vaya a la tabla Contenido / Pág. de las primeras hojas.
  2. Ubique el bloque Sector Real y anote la página de inicio.
  3. Revise las Notas Técnicas: allí se explican bases, definiciones y cambios metodológicos.
  4. Contraste con la Oferta Estadística: indica base, referencia y rezago de cada serie.
  5. Para series largas, descargue desde la base de datos en lugar de transcribir cuadros impresos.

6. Evidencia reciente: qué dicen las cifras

Indicador

Cifra

Fuente

Crecimiento real 2024

2.6 % (frente a 3.5 % en 2023)

CEPAL, citando al BCR

PIB 2025 a precios corrientes

US$ 36,708.1 millones; crecimiento de hasta 3.9 %

BCR, vía prensa

Crecimiento 1.er trimestre 2025

Alrededor de 2.3 %

BCR, vía prensa

Crecimiento 2.º trimestre 2025

4.1 %; construcción +33.9 %, finanzas y seguros +7.6 %, transporte +7.0 %

BCR, vía prensa

Crecimiento 3.er trimestre 2025

5.1 %

BCR, vía prensa

PIB 2.º trimestre 2026, precios corrientes

US$ 10,060.62 millones

BCR, Cartelera FMI

Índice encadenado 2.º trimestre 2026

137.52; variación de 5.06 % frente al mismo período del año anterior

BCR, Cartelera FMI

Empleo 2025

2,981.13 miles de trabajadores (+3.47 %)

BCR con datos de DIGESTYC

Ingreso promedio mensual 2025

US$ 245.15 (+8.82 %)

BCR con datos de DIGESTYC

Con la cifra de empleo y desempleo de la Cartelera (147.73 miles de desocupados) se obtiene una tasa cercana a 4.7 % de la fuerza de trabajo. Es un cálculo propio, no una cifra publicada.

Hay una lección de método en las proyecciones. Durante 2025 las previsiones oficiales y multilaterales estuvieron entre 2.5 % y 4 %, y el dato posterior las superó. Pasa con frecuencia: la cuenta nacional es una medición que se revisa. Por eso conviene citar siempre la fecha de la edición.

7. Lectura crítica: lo que el PIB no dice

Del valor agregado a quién se lo apropia

El enfoque del ingreso permite acercarse a esa pregunta: cuánto del PIB se registra como remuneración de asalariados y cuánto como excedente de explotación. Quien quiera estudiar desigualdad con las cuentas nacionales debería seguir esa proporción durante años. Es una tarea para investigadores y estudiantes.

El crecimiento reciente tiene, además, una base material visible: la construcción, tanto pública como privada, empujó el segundo trimestre de 2025 según el BCR. La inversión, y no solo el consumo, explicó el salto. Es la parte «fija» del capital la que se mueve. Y el capital fijo, una vez levantado, condiciona la producción de los años siguientes.

El mercado interno y el trabajo asalariado

Las estadísticas de empleo y de economía informal del BCR sirven como termómetro: cuántos puestos son formales, cuánto valor agregado genera el sector informal. Las cuentas satélite de informalidad cubren 2014-2021. Aún falta ver qué proporción del trabajo se mueve fuera del registro.

El tipo ideal y la confianza en la cifra

El PIB es un tipo ideal: no existe en la calle, existe en el cuadro. Pero su autoridad depende de la legitimidad de la institución que lo calcula. Por eso importan la metodología publicada, el calendario de divulgación y la revisión técnica externa, como las misiones de asistencia del FMI de 2018.

Durante 2025, varios medios señalaron que el BCR no había difundido de manera pública su proyección anual de crecimiento, aunque sí la compartió con el Consejo Monetario Centroamericano. Es un tema de transparencia estadística, no de signo político: cualquier gobierno se beneficia de series abiertas y de calendarios previsibles.

La dimensión humana

Una cifra de remesas no es una cifra. Es una madre que envía dinero desde otro país y un abuelo que lo cobra en una agencia de pueblo. Una cuenta nacional necesita las dos miradas. La primera para no olvidar a las personas. La segunda para no creerse la cifra sin preguntar.

8. Preguntas de resumen

¿En qué sección de la Revista Trimestral están las cuentas nacionales? En el Sector Real, que fue la sección IV en las ediciones de 2011 y 2018 consultadas.

¿Qué sistema de cuentas está vigente? El SCNES, con base 2005 y año de referencia 2014 para los índices de volumen encadenados, divulgado en marzo de 2018 y basado en el SCN 2008.

¿Cuál es la identidad básica del PIB por el gasto? PIB = C + I + X − M.

¿Qué significa «encadenado»? Que cada año se mide con los precios del año anterior y los resultados se empalman en una cadena.

¿Qué diferencia hay entre PIB e ingreso nacional bruto disponible? El segundo suma ingresos primarios del exterior y transferencias corrientes netas, entre ellas las remesas.

¿Por qué no hay un número de página fijo? Porque cada edición reordena su contenido. Lo estable es la sección y el índice.

9. Conclusión: la cifra y su sombra

Las cuentas nacionales de El Salvador evolucionaron, como todo, por contradicciones: entre bases antiguas y nuevas, entre la revista impresa y el portal digital, entre lo que se mide y lo que queda fuera. El SCNES de 2018 fue un salto de calidad. Hoy el investigador dispone de series anuales y trimestrales, índices encadenados, cuadros de oferta y utilización, y matrices de insumo-producto.

Pero una buena cuenta exige un buen lector. Quien lea el PIB sin mirar su distribución leerá la mitad. Quien lea el crecimiento sin preguntar quién produce y quién recibe no habrá leído economía política, sino contabilidad.

Reflexión crítica. Las series de sectores institucionales y de informalidad cubren por ahora hasta 2021, con tres años de rezago. Ahí hay una brecha entre lo que ocurre y lo que se puede analizar. Cerrarla sería una de las contribuciones más valiosas a la discusión pública sobre desigualdad y empleo.

10. Temas relacionados sugeridos

  • La matriz insumo-producto de El Salvador 2005 y 2014: cómo leerla.
  • Remesas familiares y consumo: lo que muestra el Sector Externo de la Revista Trimestral.
  • Del IVAE al PIB trimestral: cómo se anticipa el ciclo económico.
  • La economía informal en las cuentas satélite.
  • Esquemas de reproducción de Marx y su relación con las cuentas modernas.
  • Cómo se calcula la inflación y el IPC base 2009 en El Salvador.

11. Fuentes de información y bibliografía sugerida

Nota: los enlaces marcados con asterisco (*) no se pudieron abrir en esta sesión; se indican como referencia de consulta y conviene verificarlos antes de citar.

Fuentes en español

  • Banco Central de Reserva de El Salvador (2026). Oferta Estadística. Portal web. https://estadisticas.bcr.gob.sv/oferta-estadistica
  • Banco Central de Reserva de El Salvador (2026). Cartelera Electrónica FMI. Portal web. https://estadisticas.bcr.gob.sv/cartelera_es.html
  • Banco Central de Reserva de El Salvador (2018). Revista Trimestral, octubre-diciembre 2018. Revista institucional. https://www.bcr.gob.sv/bcrsite/uploaded/content/category/960032787.pdf [PDF disponible]
  • Banco Central de Reserva de El Salvador (2011). Revista Trimestral, enero-marzo 2011 (copia en SlideShare). Revista institucional. https://www.slideshare.net/slideshow/revista-trimestral-del-bcr/15471766
  • Banco Central de Reserva de El Salvador (2008). Revista Trimestral, julio-septiembre 2008 (ficha de catálogo). Biblioteca de la Asamblea Legislativa. https://biblioteca.asamblea.gob.sv/71516_revista-trimestral
  • Banco Central de Reserva de El Salvador. Actualización del Sistema de Cuentas Nacionales de El Salvador: informe del proceso de implementación. Informe institucional. https://transparencia.gob.sv/institutions/bcr/documents/318726/download
  • Banco Central de Reserva de El Salvador. Respuesta sobre PIB por sectores y acceso a la Revista Trimestral 1950-1993. Portal de Transparencia. https://transparencia.gob.sv/institutions/bcr/documents/226881/download
  • Fondo Monetario Internacional (2020). El Salvador: informe de la misión de asistencia técnica en estadísticas de cuentas nacionales (Informe de país 20/216). Informe técnico. https://imf.org/-/media/Files/Publications/CR/2020/Spanish/1SLVSA2020004.ashx [PDF disponible]
  • Fondo Monetario Internacional (2020). Informes de asistencia técnica sobre cuentas anuales y trimestrales (misión de agosto de 2018). Informes técnicos. https://imf.org/-/media/Files/Publications/CR/2020/Spanish/1SLVSA2020001.ashx y https://imf.org/-/media/Files/Publications/CR/2020/Spanish/1SLVSA2020003.ashx [PDF disponible]
  • CEPAL (2025). Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2025: El Salvador. Documento de organismo internacional. https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/9edc83df-c362-4933-b12e-b868a4ad67dd/content [PDF disponible]
  • SECMCA. Metadata PIB real trimestral. Documento metodológico regional. https://www.secmca.org/wp-content/uploads/2019/11/METADATA-PIB-REAL-TRIMESTRAL.pdf [PDF disponible]
  • El Diario de Hoy (2026). Nota sobre las cifras del PIB 2025 publicadas por el BCR. Prensa. https://www.eldiariodehoy.com/?p=69237
  • elsalvador.com (2025). Economía salvadoreña creció 4.1 % en el segundo trimestre de 2025, según BCR. Prensa. https://www.elsalvador.com/?p=1244882
  • Diario El Mundo (2025). FMI proyecta crecimiento económico del 4 % para El Salvador en 2025. Prensa. https://diario.elmundo.sv/economia/fmi-proyecta-crecimiento-economico-del-4-para-el-salvador-en-2025
  • Clásicos (libros). Hegel, Fenomenología del Espíritu; Marx, El Capital y Contribución a la crítica de la economía política; Engels, Anti-Dühring y Dialéctica de la naturaleza; Lenin, El desarrollo del capitalismo en Rusia; Weber, La ética protestante y el espíritu del capitalismo; Durkheim, El suicidio. Consulta: https://www.marxists.org/espanol/ *

Fuentes en inglés

  • United Nations et al. (2009). System of National Accounts 2008. Manual internacional. https://unstats.un.org/unsd/nationalaccount/docs/SNA2008.pdf * [PDF disponible]
  • International Monetary Fund (2017). Quarterly National Accounts Manual, 2017 Edition. Manual técnico. Consulta: sección de manuales y guías en imf.org *
  • United Nations. National Accounts Statistics: El Salvador (nota sobre fuentes y métodos). UN iLibrary. https://www.un-ilibrary.org/content/books/9789213627051s005-c125
  • World Bank. World Development Indicators: El Salvador. Base de datos. https://data.worldbank.org/country/SV *
  • Eurostat (2008). Eurostat Manual of Supply, Use and Input-Output Tables. Manual técnico, citado por el BCR como referencia metodológica. Consulta: sitio de Eurostat *
  • Durkheim, É. Suicide: A Study in Sociology. Libro académico (método comparado de hechos sociales). Consulta: bibliotecas universitarias *

martes, 25 de agosto de 2026

TPS para salvadoreños: escenarios ante la decisión de 2026


TPS para salvadoreños: escenarios ante la decisión de 2026

Examinamos los escenarios probables ante la decisión sobre el TPS para salvadoreños en 2026: causas, contexto histórico y datos económicos verificables.

Introducción

¿Por qué el destino de unos 170.000 salvadoreños protegidos por el Estatus de Protección Temporal (TPS) depende, en última instancia, de una fecha en un calendario administrativo de Washington? Y, más de fondo: ¿qué relación guarda esa fecha —el 9 de septiembre de 2026— con una guerra civil que terminó hace más de tres décadas, y con una economía salvadoreña que hoy recibe en remesas una cuarta parte de todo lo que produce el país? Estas son las dos preguntas centrales que organiza este artículo: la causa institucional inmediata (una decisión discrecional del Departamento de Seguridad Nacional, DHS) y el efecto estructural de largo plazo (la dependencia mutua, económica y humana, entre dos países unidos por una historia migratoria que comenzó en la guerra y se ha sostenido después durante veinticinco años de trabajo, familia y remesas).

Conviene una aclaración factual antes de avanzar, porque las noticias sobre el tema circulan con cierta confusión: hasta la fecha de publicación de este artículo, el Gobierno de Estados Unidos no ha anunciado la finalización del TPS para El Salvador. Lo que existe es un plazo legal —el 9 de septiembre de 2026— para que el DHS decida entre tres caminos: extender la designación, redesignarla por nuevas condiciones, o terminarla. Si no se anuncia una decisión a tiempo, (¿60 días antes?) la propia legislación migratoria estadounidense (sección 244 de la Ley de Inmigración y Nacionalidad) contempla una prórroga automática de seis meses.

Este artículo examina el proceso histórico que llevó a esa fecha límite, los datos económicos que están en juego a ambos lados de la frontera, y los escenarios jurídico-políticos más probables, evitando presentar como hecho consumado algo que, al momento de escribir estas líneas, sigue siendo una decisión pendiente.

Índice 
  1. Un proceso histórico: de la guerra civil al TPS
  2. El elemento material: qué representan los salvadoreños con TPS para ambas economías
  3. El debate sobre inmigración y salarios: lo que dice realmente la evidencia empírica
  4. El poder institucional: quién decide y con qué límites legales
  5. Escenarios probables ante la decisión de septiembre de 2026
  6. La dimensión humana: veinticinco años de arraigo
  7. Preguntas frecuentes
  8. Conclusión
  9. Temas relacionados
  10. Fuentes de información y bibliografía recomendada
  11. Nota metodológica
  12. Referencias numeradas del texto
1. Un proceso histórico: de la guerra civil al TPS

Entender el TPS salvadoreño exige remontarse a un proceso, no a un episodio aislado. Entre 1980 y 1992, El Salvador vivió una guerra civil que enfrentó al gobierno militar con la guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), un conflicto en el que Estados Unidos proporcionó financiamiento y asesoría militar sostenidos al gobierno salvadoreño como parte de su política de contención en Centroamérica durante la Guerra Fría. Ese conflicto armado provocó, según documenta el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, uno de los mayores éxodos migratorios de la historia salvadoreña, con cientos de miles de personas desplazadas hacia Estados Unidos entre 1980 y 1991 [1].

El TPS como figura legal, sin embargo, no nació entonces: fue creado por el Congreso estadounidense en la Ley de Inmigración de 1990 como un mecanismo humanitario temporal para nacionales de países afectados por conflictos armados o desastres naturales. El Salvador fue designado para el TPS por primera vez en 2001, no por la guerra civil —ya terminada nueve años antes—, sino por dos terremotos devastadores ocurridos ese mismo año [2]. Desde entonces, sucesivas administraciones —tanto demócratas como republicanas— han extendido esa designación de manera casi ininterrumpida durante veinticinco años, con una única excepción relevante: en 2018, la primera administración Trump intentó terminar el TPS salvadoreño, decisión bloqueada por los tribunales federales en el caso Ramos v. Nielsen, hasta que la administración Biden revocó formalmente esa terminación en 2023 [3].

Este vaivén administrativo —extensión, intento de terminación, bloqueo judicial, nueva extensión— es, en sí mismo, un proceso que refleja la tensión no resuelta entre dos lógicas del Estado moderno que rara vez coinciden del todo: la lógica humanitaria y consular, orientada a la protección temporal ante catástrofes, y la lógica de control migratorio y seguridad interna, orientada a limitar la permanencia de poblaciones extranjeras. El TPS salvadoreño ha existido, durante un cuarto de siglo, exactamente en el punto de fricción entre ambas.

2. El elemento material: qué representan los salvadoreños con TPS para ambas economías

Cualquier análisis riguroso de este tema debe partir de sus bases materiales. Según datos citados por CNN en Español con base en cifras oficiales de marzo de 2025, aproximadamente 170.125 salvadoreños se encuentran actualmente protegidos por el TPS [4]. En el país de origen, más de dos millones de salvadoreños residen en Estados Unidos en total —incluidos quienes tienen TPS y quienes no—, y sostienen un flujo económico que en 2025 alcanzó un récord histórico: 9.987,9 millones de dólares en remesas familiares, un 17,7 % más que en 2024, según el Banco Central de Reserva de El Salvador [5]. Esa cifra equivale a cerca del 24 % del Producto Interno Bruto salvadoreño —en algunos trimestres de 2025 llegó a superar el 27 %—, y supera, como fuente de divisas, a las exportaciones, la inversión extranjera directa y el turismo combinados [6]. El 92,4 % de esas remesas provienen de Estados Unidos [7].

Estos datos no son un detalle contextual: son la base material sobre la que se sostiene buena parte del sistema económico salvadoreño contemporáneo. Una familia de cada cuatro en El Salvador depende, en algún grado, de ese flujo [8]. Es la relación económica concreta —trabajo salvadoreño ejercido en territorio estadounidense, remesado hacia el consumo familiar en El Salvador— la que explica por qué una decisión administrativa en Washington tiene capacidad de alterar de forma medible el ingreso de más de 1,5 millones de hogares salvadoreños.

Del lado estadounidense, el aporte económico de los inmigrantes salvadoreños con TPS se concentra, según reportan organizaciones especializadas en política migratoria, en sectores intensivos en mano de obra —construcción, hostelería, agricultura y servicios de cuidado— donde una parte significativa de la fuerza laboral nativa no cubre la demanda existente, particularmente en estados como California, Texas, Nueva York y Maryland, donde se concentra la mayor población salvadoreña.

3. El debate sobre inmigración y salarios: lo que dice realmente la evidencia empírica

El estudio más citado en la literatura de economía laboral sobre este tema de la inmigración hacia EUA sigue siendo el de David Card (1990) sobre el llamado "éxodo del Mariel", cuando la llegada masiva de refugiados cubanos a Miami en 1980 aumentó repentinamente en un 7 % la fuerza laboral de la ciudad. Card encontró que el efecto sobre los salarios de los trabajadores nativos fue estadísticamente insignificante [9]. Ese resultado fue —y sigue siendo— disputado por el economista George Borjas, quien en investigaciones posteriores concluyó que sí existía un impacto negativo, aunque acotado, sobre los salarios de los trabajadores nativos menos calificados y de menor nivel educativo [10]. Borjas estimó, en un trabajo de 2003 frecuentemente citado, que un incremento del 10 % en la población inmigrante reduciría en torno a un 1 % los salarios de los trabajadores nativos comparables [11].

La revisión posterior de ambos estudios por parte de otros economistas —incluida una reevaluación del propio caso Mariel— tiende a inclinar la balanza hacia las conclusiones de Card, según ha señalado el economista del desarrollo Michael Clemens [12]. Estudios aplicados al caso español —con metodología comparable a la de Borjas— tampoco han encontrado efectos estadísticamente significativos sobre el empleo o los salarios de los trabajadores nativos [13]. En síntesis: la evidencia empírica disponible es más matizada de lo que sugiere cualquiera de los dos extremos del debate político; el consenso profesional apunta hacia efectos pequeños y concentrados en segmentos muy específicos del mercado laboral, no hacia el desplazamiento generalizado que a veces se invoca en el debate público.

4. El poder institucional: quién decide y con qué límites legales

Interesa examinar no solo el resultado de la decisión sobre el TPS, sino la racionalidad burocrática y jurídica que la enmarca. El TPS es, por diseño legal, una facultad discrecional del Secretario de Seguridad Nacional, quien debe evaluar si las condiciones que originaron la designación —en el caso salvadoreño, los terremotos de 2001— persisten o no. En junio de 2026, la Corte Suprema de Estados Unidos falló a favor de la administración Trump, confirmando que el DHS goza de amplia discreción para extender o terminar una designación de TPS, incluso frente a impugnaciones judiciales [14]. Ese fallo redujo significativamente el margen de maniobra legal de las organizaciones que representan a los beneficiarios del TPS, que hasta entonces habían logrado bloquear judicialmente varios intentos de terminación.

Desde el regreso de Trump a la presidencia en enero de 2025, el DHS ha puesto fin a la designación de TPS de trece países —incluidos Venezuela, Haití, Honduras, Nicaragua y Nepal—, afectando a varios cientos de miles de personas [15]. El Salvador, junto con Ucrania y Sudán, permanece entre los pocos países cuya designación aún no ha sido formalmente terminada.

5. Escenarios probables ante la decisión de septiembre de 2026

Con base en el proceso descrito, pueden plantearse los siguientes escenarios, ordenados de menor a mayor disrupción:

Siguiendo la lógica de Escenario; Descripción; Probabilidad relativa tenemos:
  1. Prórroga automática de seis meses por vacío legal. El DHS no anuncia decisión a tiempo; se activa la extensión automática de seis meses prevista en la ley. Escenario técnico posible si no hay resolución antes del 9 de septiembre (de acuerdo a la ley, tenía el DHS que haberla anunciado el 11 de julio del corriente año, 2026). Jurídicamente esta es la vía en curso.
  2. Terminación con periodo de transición. Se anuncia el fin del TPS pero con una fecha de salida diferida varios meses, para permitir litigios y reacomodo. El más consistente con el patrón seguido en otros países durante 2025-2026.
  3. Redesignación o nueva extensión. El DHS decide que persisten condiciones que justifican mantener el TPS, con nuevo plazo de reinscripción. No se puede sostener por la relación de la administración Trump con la administración Bukele y el discurso de la seguridad en El Salvador. Posible, pero contradice la tendencia de la administración con los otros 13 países dando por terminado el TPS aún cuando se sostiene que las causas del TPS persisten.
  4. Terminación inmediata sin transición. Fin abrupto del TPS y del permiso de trabajo asociado. Escenario de mayor impacto social y también el de mayor costo político y judicial para la administración
Estos cuatro escenarios no son mutuamente excluyentes en el tiempo: la experiencia con otros países muestra que una terminación anunciada puede ser seguida de nuevos litigios, órdenes judiciales temporales y ajustes de calendario, de modo que el proceso real probablemente se prolongue por etapas antes de asentarse en un resultado definitivo.

Un factor político adicional, señalado por organizaciones como la Alianza Nacional del TPS, es el calendario electoral estadounidense: las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre de 2026 introducen un incentivo, documentado en la ciencia política sobre el ciclo electoral, para que las administraciones eviten decisiones de alto costo social inmediatamente antes de una elección competida, sin que ello garantice, sin embargo, una postergación indefinida.

6. La dimensión humana: veinticinco años de arraigo

Detrás de las cifras hay historias concretas que merecen mención, sin caer por ello en el sentimentalismo que distorsiona el análisis. José Palma, coordinador de la Alianza Nacional del TPS y beneficiario del programa desde 2001 —el primer año de la designación salvadoreña—, representa a una generación completa que ha construido en Estados Unidos veinticinco años de historial laboral, propiedad, matrimonio y descendencia [16]. Muchos de los hijos de esa generación han nacido ya como ciudadanos estadounidenses, lo que introduce, en cualquier escenario de terminación, la posibilidad concreta de separación familiar, no como hipótesis retórica sino como consecuencia administrativa directa.

7. Preguntas frecuentes
  • ¿Se ha terminado ya el TPS para El Salvador? No, hasta la fecha de publicación de este artículo. La fecha límite para que el DHS anuncie su decisión es el 9 de septiembre de 2026
  • ¿Qué pasa si el DHS no anuncia nada antes de esa fecha? Conforme a la sección 244(b)(3)(C) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad, la falta de anuncio oportuno produce una extensión automática de seis meses.
  • ¿Puede un beneficiario de TPS obtener la residencia permanente? El TPS, por sí mismo, no otorga un camino directo hacia la residencia permanente; algunos beneficiarios pueden calificar por otras vías migratorias (matrimonio con ciudadano, patrocinio familiar o laboral), independientes del estatus de TPS.
  • ¿Qué ocurrió con los otros países centroamericanos bajo TPS? Honduras y Nicaragua vieron terminada su designación en 2025-2026; Guatemala nunca tuvo designación de TPS.
8. Conclusión

El proceso que hoy enfrenta a la comunidad salvadoreña en Estados Unidos con una fecha límite administrativa no puede entenderse aislado de su origen: una guerra financiada en parte desde Washington, dos terremotos que en 2001 activaron una protección humanitaria, y veinticinco años de trabajo, remesas y familia que han convertido a esa protección temporal en un pilar estructural —económico y humano— para ambos países. Los datos disponibles muestran una relación de interdependencia real y medible: casi una cuarta parte del PIB salvadoreño depende de las remesas, y una parte no desdeñable de sectores laborales estadounidenses depende de esa fuerza de trabajo. Cualquier escenario que se materialice a partir de septiembre de 2026 —extensión, prórroga automática o terminación en distintos grados— tendrá, por tanto, consecuencias medibles a ambos lados de la frontera, y conviene evaluarlas con la evidencia disponible.

9. Temas relacionados 
  • Historia de la guerra civil salvadoreña y la migración hacia Estados Unidos
  • El papel de las remesas en las economías centroamericanas
  • El debate económico sobre inmigración y mercado laboral: Card contra Borjas
  • La discrecionalidad administrativa en la política migratoria estadounidense
10. Fuentes de información 

Fuentes en español
Fuentes en inglés
  • Immigration Policy Tracking Project (Center for Migration Studies / consorcio académico). "DHS terminates TPS for El Salvador" (línea de tiempo documental). Disponible en: https://immpolicytracking.org/policies/dhs-terminates-tps-for-el-salvador/
  • Card, David (1990). "The Impact of the Mariel Boatlift on the Miami Labor Market". Industrial and Labor Relations Review, 43(2). Referencia clásica de la literatura de economía laboral sobre inmigración.
  • Borjas, George J. (2003). "The Labor Demand Curve Is Downward Sloping: Reexamining the Impact of Immigration on the Labor Market". The Quarterly Journal of Economics, 118(4).
  • Contexts (American Sociological Association). "La Economía de la Migración" — resumen accesible del debate Card-Borjas. Disponible en: https://contexts.org/articles/la-economia-de-la-migracion/
  • U.S. Citizenship and Immigration Services (USCIS). "Temporary Protected Status" (página oficial del programa). Disponible en: https://www.uscis.gov/humanitarian/temporary-protected-status
  • Banco Interamericano de Desarrollo (BID). "Las remesas a América Latina y el Caribe en 2025: Adaptaciones en un contexto de incertidumbre" [PDF disponible en el portal institucional del BID].
11. Nota metodológica: los datos de remesas y beneficiarios del TPS citados en este artículo corresponden a fuentes oficiales (Banco Central de Reserva de El Salvador, USCIS) y a cobertura periodística verificada de agencias y medios reconocidos, con fecha de consulta de agosto de 2026. Dado que la decisión sobre el TPS salvadoreño estaba pendiente al momento de la redacción, se recomienda verificar el estado más reciente en el Registro Federal de Estados Unidos (federalregister.gov) o en el sitio oficial de USCIS antes de tomar decisiones basadas en este artículo.

12. Referencias numeradas del texto: [1] diario.elmundo.sv, Remesas alcanzaron participación histórica en la economía salvadoreña en 2025 (cita a PNUD). [2] immpolicytracking.org, DHS terminates TPS for El Salvador. [3] immpolicytracking.org, ídem. [4] cnnespanol.cnn.com, ¿El fin del TPS para El Salvador? [5][6] eldiariodehoy.com / diario.elmundo.sv, cifras BCR 2025. [7] eldiariodehoy.com, El Salvador recibió cifra récord en remesas en 2025. [8] elsalvador.com, Récord de remesas: 6.535 millones llegan en 8 meses. [9] contexts.org, La Economía de la Migración. [10][11] vlex.es, Inmigración, mercado de trabajo y Seguridad Social. [12] contexts.org, ídem. [13] ojs.ual.es, El efecto de la población inmigrante sobre el empleo y salarios... España. [14] kvia.com / cnnespanol.cnn.com, fallo de la Corte Suprema, junio 2026. [15] kesq.com, terminación de TPS para 13 países. [16] cnnespanol.cnn.com, testimonio de José Palma.

jueves, 20 de agosto de 2026

Razas Aborígenes de Centroamérica: Historia y Legado

Razas Aborígenes de Centroamérica: Historia y Legado

Un recorrido histórico y sociológico por las razas y culturas aborígenes de Centroamérica: economía, poder, desigualdad y su huella en el presente.

Índice
  1. Introducción: la pregunta que atraviesa cinco siglos
  2. El mapa aborigen a la llegada de los españoles
  3. Dos corrientes, dos economías: maíz contra yuca
  4. La cultura mesoamericana: del nomadismo al Estado
  5. El mundo chibcha: confederaciones sin corona
  6. Estructuras de poder: cacicazgos, jerarquía y excedente
  7. De la barbarie a la civilización
  8. El peso del pasado en el presente: desigualdad indígena hoy
  9. Consultoría empresarial y desarrollo con identidad
  10. Conclusión: una historia que aún no termina
  11. Fuentes de información y bibliografía recomendada

1. Introducción: la pregunta que atraviesa cinco siglos

Cuando los primeros barcos españoles tocaron las costas de Centroamérica, no encontraron un vacío humano, sino un mosaico denso de pueblos, lenguas y formas de organizar la vida material. ¿Por qué algunos de esos pueblos habían construido ciudades, calendarios y ejércitos, mientras otros, a pocos kilómetros de distancia, seguían viviendo de la caza y la pesca sin haber cruzado el umbral del Estado?

Esta pregunta no es solo arqueológica. Es una pregunta sobre cómo la tierra, el clima y la tecnología agrícola moldean la estructura social de un pueblo, y sobre cómo esas diferencias de origen siguen pesando, quinientos años después, en los indicadores de pobreza que hoy publican el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.

Centroamérica fue, en palabras que le calzan bien a la región, un corredor: un puente terrestre entre dos grandes tradiciones civilizatorias americanas. Por el norte y el oeste bajaba la influencia mesoamericana, cargada de maíz, templos y escritura. Por el sur y el este subía la influencia suramericana, de raíz chibcha y caribeña, apoyada en la yuca y el camote. Ese cruce de caminos explica buena parte de lo que Centroamérica fue, y de lo que —con matices— sigue siendo.

Este artículo recorre ese proceso histórico apoyándose en los apuntes del doctor Joaquín Hernández Callejas y en la tradición historiográfica centroamericana, para luego preguntar qué queda de aquella desigualdad original en la sociedad del presente.

2. El mapa aborigen a la llegada de los españoles

La conquista no llegó a un territorio homogéneo. Cada región tenía su propio entramado étnico, heredero de migraciones distintas y de economías distintas.

En Guatemala sus principales pueblos aborígenes fueron los mayas, quichés, cachiqueles, zutuhiles, mames, pocomames, lacandones, pipiles. En Honduras, también los mayas,  chortís, xicaques, poyas, toanglas, torkas, caribes. En El Salvador pipiles, mames, pocomames, lacandones, chontales, lencas. En Nicaragua también los pipiles y caribes, y  chorotegas, nagrandanos, xiques, poyas, ramas, sumus. En Costa Rica talamancas, guatuzos, guatares, ramas.

La historiadora hondureña Argentina Díaz Lozano propuso ordenar esa diversidad en cinco grandes troncos: la raza maya, la maya-quiché, la azteca —de la que derivan los pipiles—, la tolteca —origen de los chorotegas y nicaraos de Nicaragua— y la chibcha, madre de los pueblos que poblaron el actual territorio costarricense.

Esta clasificación, apoyada también en el mapa del libro *Anotaciones de Historia Patria Centroamericana* de Manuel Mata Gavidia, no es un simple catálogo de nombres. Es el registro de dos trayectorias de desarrollo distintas que convivieron —y a veces chocaron— dentro de un mismo espacio geográfico.

3. Dos corrientes, dos economías: maíz y yuca

La primera contradicción productiva del Istmo fue entre maíz y yuca, en el sentido en que las contradicciones no son errores, sino el motor mismo del movimiento histórico.

Los pueblos que llegaron desde el norte —mayas, quichés, pipiles, chorotegas, nicaraos— traían consigo la llamada "cultura del maíz". Domesticaron el maíz, el frijol, el ayote, el cacao y el chile entre dos mil y mil quinientos años antes de Cristo, y con ese cultivo fijo llegó algo más importante: la posibilidad de acumular excedente y de fijar población en un territorio.

Los pueblos que se desplazaban desde el sur —de raíz caribeña y suramericana— dependían en cambio del camote y la yuca o mandioca, cultivos con menor capacidad de generar excedente estable. Su organización social era predominantemente nómada, salvo en algunos cacicazgos donde ya despuntaban las primeras comunidades agrarias.

La base material determina la superestructura. Y en Centroamérica ese principio se cumple casi como manual: donde hubo excedente agrícola estable, hubo ciudades, monumentos y culto organizado; donde el excedente fue precario, la historia —en el sentido de registro monumental y documental— apenas dejó huella.

4. La cultura mesoamericana: del nomadismo al Estado

La cultura mesoamericana se desarrolló en el norte de Yucatán, el istmo de Tehuantepec, y hacia el sur en Guatemala, el noroeste de Honduras —donde están las ruinas de Copán—, El Salvador y el noroeste de Nicaragua.

Estos pueblos conocían tres sistemas de cultivo: la roza con barbecho largo, la roza con barbecho corto y el riego. El barbecho —dejar descansar la tierra tras el desmonte— rendía más en las tierras bajas y tropicales que en el altiplano; el riego, en cambio, fue mucho más usado por los pueblos mexicanos que por los centroamericanos.

Esa agricultura, modesta en apariencia, produjo un efecto acumulativo decisivo: sedentarización, crecimiento demográfico y construcción de edificaciones y monumentos. La fase superior de esta cultura —el llamado período Posclásico— se ubica entre los siglos X y XV, precedida por el período Clásico. Es la etapa en la que estos pueblos, en términos de Engels, dejan atrás la barbarie superior y tocan la puerta de la civilización: aparecen ciudades, ejércitos organizados y las primeras formas reconocibles de Estado y de Derecho.

Conviene subrayarlo con claridad directa en este caso: la tecnología agrícola no es un detalle técnico. Es la que decide si un pueblo tendrá templos o no los tendrá.

5. El mundo chibcha: confederaciones sin corona

Del otro lado del corredor centroamericano, la influencia chibcha llegaba desde Suramérica y se expresaba en pueblos como los talamancas, guatuzos y guatares en el territorio de la actual Costa Rica, además de comunidades como los bribris, cabécares y huetares.

A diferencia de mayas y aztecas, los pueblos de raíz chibcha —como los muiscas en el altiplano colombiano, su rama más conocida— no se organizaron en un reino unificado sino en una confederación de cacicazgos autónomos. En Costa Rica, la investigación arqueológica reciente confirma que esa organización territorial permitió a caciques concretos —como Pablo Presbere en Talamanca— acumular control sobre la tierra y movilizar población para obras colectivas, sin llegar nunca a la centralización estatal mesoamericana.

Esa diferencia tuvo consecuencias históricas de largo alcance. Talamanca fue, de hecho, el único cacicazgo del área que los españoles no lograron someter por completo, y se convirtió en refugio de pueblos que escapaban del dominio colonial. La ausencia de una jerarquía estatal centralizada, que en la lectura apresurada parece "atraso", terminó siendo también la base de una resistencia más duradera.

6. Estructuras de poder: cacicazgos, jerarquía y excedente

El mapa aborigen centroamericano revela una jerarquía de tres niveles:

-Pueblos con Estado incipiente: mayas, quichés y pipiles, con ciudades, culto organizado y ejércitos.
- Pueblos con cacicazgos: chorotegas, nicaraos y chibchas costarricenses, con jefaturas hereditarias pero sin unificación territorial plena.
- Pueblos nómadas o seminómadas: grupos de la vertiente atlántica y caribeña, con muy baja acumulación de excedente y escaso registro histórico posterior.

La legitimidad del cacique o del sacerdote-gobernante no descansaba solo en la fuerza, sino en un entramado de creencias religiosas y rituales —el chamán como mediador con lo sagrado— que autorizaba socialmente la concentración de tierra y mano de obra. Es, salvando las diferencias históricas, aparentemente el mismo mecanismo de racionalización y legitimación que Weber describiría siglos después para las burocracias modernas.

7. De la barbarie a la civilización

Los cronistas del siglo XX que clasificaron estos procesos —siguiendo categorías de la antropología evolucionista— hablaban de barbarie inferior, media y superior, y de un umbral hacia la civilización marcado por la aparición del Estado y el Derecho. Es una terminología hoy revisada por la antropología contemporánea, pero útil como recurso narrativo no como juicio de valor sobre los pueblos, sino como descripción de un proceso material en movimiento.

Cuando el conquistador hispano llegó, no encontró sociedades estáticas, sino procesos truncados: la cultura mesoamericana centroamericana estaba, según esta lectura, a punto de consolidar Estado y Derecho propios; el mundo chibcha seguía la vía de las confederaciones de cacicazgos, y los pueblos del litoral atlántico continuaban en una fase de atraso relativo notorio. La conquista no inauguró la desigualdad entre estos pueblos: la interrumpió y la reconfiguró bajo un nueva forma de dominación.

8. El peso del pasado en el presente: desigualdad indígena hoy

Aquí el análisis histórico se cruza con la evidencia empírica contemporánea, y conviene dejar hablar a los datos.

Según el informe *Latinoamérica Indígena en el Siglo XXI* del Banco Mundial, la pobreza afecta hoy al 43% de los hogares indígenas de la región, más del doble que entre los hogares no indígenas, y esa brecha se ha mantenido o incluso ampliado en varios países pese a la reducción general de la pobreza durante la década de bonanza de los años 2000. El Banco Interamericano de Desarrollo confirma el patrón: los pueblos indígenas y afrodescendientes presentan rezagos persistentes en educación, salud y acceso financiero.

A escala global, los pueblos indígenas representan apenas alrededor del 5% de la población mundial, pero constituyen cerca del 15% de las personas en situación de pobreza extrema, según cifras difundidas por el Banco Mundial. En América Latina se estima una población indígena de unos 42 millones de personas, concentrada sobre todo en México, Guatemala, Perú y Bolivia.

Esa distancia entre indicadores no es un accidente estadístico. Es la persistencia estructural de relaciones de despojo territorial y exclusión del excedente que se iniciaron con la conquista y se reprodujeron —con nuevas formas jurídicas— durante la formación de los Estados nacionales centroamericanos.

9. Consultoría empresarial y desarrollo con identidad

Desde la consultoría empresarial y el desarrollo territorial, el Banco Interamericano de Desarrollo ha promovido desde hace más de dos décadas el enfoque de "desarrollo con identidad": proyectos productivos, turísticos y financieros diseñados junto a las comunidades indígenas, no impuestos sobre ellas, de manera encomiable.

Un ejemplo contemporáneo es el trabajo de fundaciones de microfinanzas que hoy conectan a emprendedores indígenas rurales —muchos en zonas de difícil acceso— con servicios bancarios digitales, replicando a pequeña escala la misma pregunta que atraviesa este artículo: ¿cómo se construye excedente y autonomía económica en territorios que la historia colocó, desde el principio, en desventaja estructural?

La lección para cualquier estrategia de desarrollo regional centroamericano es clara: ignorar la genealogía histórica de la desigualdad —tratar a todos los territorios como si partieran del mismo punto— es la manera más segura de repetir, con otro vocabulario, los mismos resultados desiguales.

10. Conclusión: una historia que aún no termina

Esta no es una historia de piedras y calendarios solamente: es la historia de pueblos concretos cuya suerte económica se decidió, en gran medida, siglos antes de que naciera ninguno de sus descendientes vivos. El maíz dio ciudades; la yuca dio movilidad, pero también vulnerabilidad frente al despojo posterior.

Quinientos años después, los mapas de pobreza del Banco Mundial dibujan, con sorprendente fidelidad, ecos de aquel mapa étnico original. No para justificar la desigualdad presente con el pasado, sino para entender que la sociedad desigual de Centroamérica no comienza en 1821 ni en 1954: comienza mucho antes, en la roza y el barbecho, en el cacicazgo y la confederación, en la pregunta —siempre política y económica— de quién controla la tierra y quién recoge su fruto.

11. Fuentes de información

Fuentes en español

Fuentes en inglés
Nota metodológica: este artículo integra fuentes primarias históricas (los apuntes del doctor Joaquín Hernández Callejas) con datos empíricos contemporáneos de organismos multilaterales. Las cifras de pobreza y desigualdad citadas corresponden a los informes más recientes disponibles del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo; se recomienda consultar directamente los enlaces para verificar actualizaciones posteriores.