martes, 4 de junio de 2013

El Salvador. Frijol: 1997-2012 Grado de Dependencia

Frijol (Miles de quintales)
Producción Nacional
Importaciones
Exportaciones
Demanda Total
Consumo Interno
Grado de Dependencia:
Importaciones entre Consumo Interno
1997
1,467.56
 124.78
25.9
1,592.34
1,566.44
7.96
1998
1,013.10
144.12
33.24
1,157.22
1,123.98
12.82
1999
1,445.30
361.64
66.74
1,806.94
1,740.20
20.78
2000
1,506.55
202.08
40
1,708.63
1,668.63
12.11
2001
1,629.82
366.68
49.87
1,996.50
1,946.63
18.84
2002
1,797.59
543.86
57.31
2,341.45
2,284.14
23.81
2003
1,836.65
438.82
56.26
2,275.47
2,219.21
19.77
2004
1,854.56
329.66
60.8
2,184.22
2,123.42
15.52
2005
1,432.42
502.38
86.62
1,934.80
1,848.18
27.18
2006
1,996.32
619.54
92.67
2,615.86
2,523.19
24.55
2007
1,565.99
432.72
67.72
1,998.71
1,930.99
22.41
2008
2,095.61
550.28
87.52
2,645.89
2,558.37
21.51
2009
1,762.42
527.38
57.94
2,289.80
2,231.86
23.63
2010
1,568.48
451.18
35.5
2,019.66
1,984.16
22.74
2011
1,426.36
887.7
68.62
2,314.06
2,245.44
39.53
2012
2,853.54
513.64
99.70
3,367.18
3,267.48
15.72

Fuente: Araujo, Johana y Shirley Mendoza en base a datos del Ministerio de Agricultura y Ganadería, del Banco Central de Reserva de El Salvador y de la CEPAL: BADECEL (Banco de Datos de Comercio Exterior)  

jueves, 16 de mayo de 2013

Debate en la izquierda en El Salvador


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Las negrillas subrayadas son para efectos de estudio. El artículo fué enviado por uno de los autores por correo electrónico.
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Elementos para un debate en la izquierda en El Salvador
Joel Arriola/Alberto Quiñónez
Rebelión

Luego de casi cuatro años del gobierno Funes-FMLN [3], se ha evidenciado cada día más su carácter burgués, reformista, desmovilizador de las luchas sociales; ha quedado claro, además, que la alta cúpula del FMLN se ha convertido en una cúpula burguesa con afanes oligárquicos que se disputa contra la burguesía tradicional u oligárquica absolutamente todo (instituciones del Estado y mercado). Ha quedado claro también que en esta enorme disputa inter-burguesa el empresariado expresado políticamente en GANA (Salume y otros) ha encontrado afinidades empresariales con el bloque burgués del FMLN, conformando política y económicamente la ya mencionada burguesía emergente. 


De ese concierto empresarial se deriva la formación política del “bloque de partidos”, la correlación de fuerzas “progresistas” en la Asamblea Legislativa: FMLN-GANA y demás partidos clientelares. Pero este bloque es progresista sólo en el marco de una contra hegemonía frente a la oligarquía financiera que encarna el ala dura de ARENA, pero no de cara a la conformación de un proyecto político-revolucionario, es decir, cuya base programática sean los intereses de las clases explotadas y oprimidas. 

Entonces, a 4 años del gobierno de Funes-FMLN, cabe someramente contestarnos ¿Qué es este gobierno? Fácilmente podrá contestarse el lector: “un gobierno burgués”. Y efectivamente estará en lo correcto. Pero ello no es todo. El gobierno Funes-FMLN, como expresión fiel de una burguesía emergente, requiere de la mayor concentración de poder político y económico que sea posible. El carácter burgués del gobierno Funes-FMLN y la impronta de poder de la cúpula farabundista están llevando a echar mano de todo lo que sea posible ocupar en la conformación de su estrategia empresarial. En este punto entran en el juego otros actores –más fuertes y decididos- que tienen mucho qué decir y, sobre todo, imponer. De ahí que no sea despreciable el coqueteo vulgar del gobierno y las camarillas del Frente con los gobiernos de los Estados Unidos y Brasil, con la Unión Europea y con organismos internacionales como el FMI y el Banco Mundial. 

En río revuelto, ganancia de pescadores. Así reza el dicho popular y es cierto. En la riña de las burguesías autóctonas, con todo y su ceguera ideológica y política, otros agentes ganan terreno, asumen posiciones estratégicas en la región y socavan los derechos de la clase trabajadora con la máscara del progreso, el empleo, la competitividad y esa sarta de ingenuidades que ya es lugar de “nuestras” derechas e izquierdas institucionales. Esos agentes no son otros que las formas institucionales de los imperialismos en pugna: el gobierno de los Estados Unidos y la Unión Europea –al menos en nuestra región-, y de las empresas transnacionales como concreción de la explotación y la dominación que los centros capitalistas ejercen sobre la periferia. 

La ambivalencia del gobierno se muestra en que, mientras deja el paso libre a las inversiones ALBA, alimentando con ello al bloque burgués de la cúpula del FMLN, ejecuta políticas económicas pro-oligárquicas, como el mantenimiento del dólar como moneda de curso legal [4], el pago de la deuda externa [5], la política fiscal profundamente regresiva, injusta e insostenible [6], la política comercial de liberalización y la política laboral de repartimiento de migajas.
Otros elementos del gobierno burgués: la desmovilización y la legitimación social del proyecto de neoderecha

Además de su carácter burgués y pro imperialista, el gobierno actual es un gobierno de conciliación de clases, un gobierno de “frente popular preventivo” que aplica fielmente las políticas de los imperialismos en pugna (Asocio para el Crecimiento, Asocios Público-Privados, Proyecto de Ley de la Función Pública, reformas a la Ley de Zonas Francas, “tregua entre pandillas”, Acuerdo de Asociación). Este gobierno, pues, viene en gran medida a complementar lo que los gobiernos de ARENA, por su desgaste político, ya no podían llevar adelante, es decir, todas las políticas pro-imperialistas (principalmente el Asocio Para el Crecimiento y el acuerdo “Stand By” con el FMI y a partir de allí todos los recortes sociales). 

Así, pues, el imperialismo decidió (y lo hizo expresamente) apoyar a Funes-FMLN en la cuestión electoral del 2009, para lograr derrotar a su contendor ARENA. Al imperialismo poco podría importarle los intereses rancios de la oligarquía salvadoreña que se jugaban con su salida del control del ejecutivo, al imperialismo le interesaba únicamente el establecimiento de un gobierno que aplicara fielmente su política imperialista, tanto internamente como a nivel regional (baste recordar, pues, el nefasto papel del gobierno de Funes-FMLN en la legitimación del golpe de Estado en Honduras, mediante sus gestiones para integrarlo nuevamente a la OEA) y para ello necesitaba estabilidad interna en El Salvador. Eso ya no era posible para ARENA, por su tremendo desgaste político sufrido por 20 años de gobiernos neoliberales. 

Siempre las modificaciones del centro de poder se traducen en situaciones de crisis, inestabilidad y recomposición política de las periferias. Este proceso va siempre acompañado de un cambio en la dinámica de los partidos políticos: el péndulo se mueve hacia aquel partido que más cerca se encuentra del proyecto histórico del centro de poder y que además debe ser receptáculo de legitimidad social. Así sucedió a finales de los 80 y principios de los 90, cuando la difusión de las políticas neoliberales, de la mano del Consenso de Washington, hallaron eco en la agenda política del partido ARENA y en sus grupos afines [7]

En la coyuntura 2008 – 2009, el imperialismo necesitaba un gobierno en el que no sólo se mantuviera, sino que se revitalizara el modelo neoliberal [8], que aplicara su política en la región y que fuera capaz de detener el inicio de una serie de luchas sociales que comenzaban en el país y que, seguramente, se intensificarían en el marco de la crisis. El neoliberalismo requiere de estabilidad: una estabilidad idiota propia de una sociedad de masas. Sólo un gobierno de derecha disfrazado de izquierda no radical podía lograr ofrendar esa estabilidad al imperio. 

A casi cuatro años de gestión, el gobierno de Funes-FMLN logró ese objetivo. Ha desmovilizado al movimiento social, sindical y popular salvadoreño, ha firmado el Asocio Para el Crecimiento y aplica fielmente las políticas pro imperialistas en la región. Así pues, en la práctica el gobierno de Funes-FMLN es un gobierno de frente popular [9] preventivo impulsado por el imperialismo norteamericano[10], fenómeno que se articula con las disputas inter-burguesas al interior del país. 

Pero ¿cómo explicar el fenómeno aucontraire? Es decir: cómo explicar el poder que legitima al frente como fuerza política si ya no le queda nada más que una depauperación teórica e ideológica, una identidad de la nada que recuerda un pasado que nunca fue, una rotura estructural con el presente en función de un futuro imposible, una inconsciencia de la inconsciencia de la consciencia, una normatividad utópica que es la muerte de la utopía. 

No es la intención del presente artículo profundizar en este fenómeno. Pero señalamos que esa legitimación nace de la conversión de la sociedad salvadoreña en una “sociedad de masas”. Ello en el sentido de una pérdida paulatina y creciente de la subjetividad, donde la inmediatez de “El Partido” llena el vacío dejado por la utopía, la necesidad de pertenencia sustituye a la crítica, el sentirse parte de algo –sea lo que esto sea– con un discurso panfletario al cual recurrir sustituye al proyecto político revolucionario. 

La lección del 1 de mayo: ¡la verdadera izquierda se separa del gobierno y del FMLN!

Sin embargo, la realidad no es tan estática; cierto es que a casi 4 años del gobierno de Funes-FMLN el movimiento social salvadoreño está prácticamente descabezado y la situación social es estable, pero también es cierto que existe un sector de la izquierda que se ha separado del gobierno y del FMLN. 

Todo ello se expresó en la marcha del 1 de mayo. En este año, por primera vez un sector del movimiento sindical, estudiantil y popular marchó de forma paralela a la marcha convocada por el oficialismo. Unas 3000 personas asistieron a la marcha convocada por la Coordinadora Sindical Salvadoreña, gritando consignas en contra del gobierno de Funes-FMLN y contra la aplicación de las políticas del imperialismo, principalmente contra los Asocio publico-Privados, el Acuerdo de Asociación y el proyecto de Ley de la Función Pública. 

Cabe reflexionar, pues, que a pesar de la dinámica desmovilizadora del gobierno de Funes-FMLN, las contradicciones del capitalismo subdesarrollado salvadoreño, vuelven de nuevo a brotar y se cumple nuevamente la sentencia: “toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de la luchas de clases… Velada algunas veces y otras franca y abierta” [11] .

Notas


(1) Joel Arriola, Estudiante de sociología, miembro del movimiento social y estudiantil salvadoreño. Militante del Colectivo 25 de Julio.

(2) Alberto Quiñónez, Estudiante de economía. Miembro del Colectivo de Estudio de Pensamiento Critico.

[3] El lector crítico o el dogmático militante del Frente podrían argüir que caemos en un equívoco impensable al decir que el gobierno es compartido por Funes y el FMLN, y que, además, es obvio que la argolla de poder del FMLN dentro del Ejecutivo es más bien reducida –Funes mismo nunca fue militante y de ahí su debilidad ideológica- y que ello explica la tibieza de las reformas implementadas en el actual gobierno. Algo de razón hay. No obstante, el FMLN mismo asume el gobierno de Funes como suyo propio: nadie hablaría más elocuentemente sobre esto que el candidato presidencial del Frente en su discurso del Primero de Mayo.

[4] La dolarización, o Ley de Integración Monetaria, fue una política impulsada por el entonces presidente arenero Francisco Flores y constituye una medida de carácter burgués, orgánica a los grupos oligárquicos tradicionales (principalmente a la oligarquía financiera), puesto que permite beneficiar a las entidades financieras (asegurando la estabilidad del tipo de cambio y eliminando el riesgo cambiario), facilita la especulación, la contratación de deuda privada en el extranjero y la transacción de mercancías de los grupos ligados al comercio exterior.

[5] La deuda salvadoreña es política y técnicamente impagable. Según datos sistematizados por Arias Peñate, del 2000 al 2011 pagamos US$17,423.4 millones de deuda externa; sin embargo, la deuda lejos de disminuir, se incrementó en US$9,700 millones. Para 2016 tendremos una deuda de US$18,302 millones y habremos pagado US$25,264.3 millones. Para 2016 habremos pagado 5.3 veces la deuda que teníamos en el año 2000 y ésta sin embargo se habrá incrementado 3.8 veces. A esto habría que sumarle la deuda previsional, con lo que para el 2016 estaríamos endeudados con el 112% en relación al PIB. (Arias Pénate, Salvador. La trampa de la deuda en El Salvador. Pág.66 – 71. San Salvador, El Salvador. 2012 Talleres gráficos UCA). Además de ello, al ser la deuda una forma de reasignación del plusvalor a escala planetaria, su pago contribuye a hinchar los bolsillos de la burguesía financiera mundial, potabiliza el proceso de acumulación del capital al ralentizar la caída tendencial de la tasa de ganancia y permite reasignar el plusvalor generado para reducir el potencial de la no realización de las mercancías. Es decir, pues, que el pago de la deuda misma es un mecanismo que coadyuva al mantenimiento del capitalismo como sistema-mundo.

[6] Estas características aluden a todos los componentes de la política fiscal; en materia tributaria, la regresividad del sistema de impuestos; en materia de gastos, el recorte para programas sociales; en materia de financiamiento, la opción por el endeudamiento. El hecho de no querer tocar temas de fondo como la progresividad de los impuestos, en el marco de la crisis fiscal, es, quizás, la más elocuente característica del carácter injusto y regresivo de tal política.

[7] De esta forma, en 1989, este partido que encarna el proyecto del consorcio FMI-Banco Mundial llega al poder y sin ninguna oposición aplica sistemáticamente todo el paquete de las reformas neoliberales en la primera mitad de la década de los 90. Un documento que recoge esa convergencia de los intereses del imperialismo (resumidos en el Consenso de Washington) y la burguesía oligárquica nacional, es la estrategia económica elaborada por FUSADES en 1989. Ver: FUSADES. Hacia una economía de mercado en El Salvador: bases para una nueva estrategia de desarrollo económico y social. FUSADES-DEES. 1989. Págs. 3 – 4.

[8] El Asocio para el crecimiento, entre El Salvador y Estados Unidos firmado en noviembre del 2011 expresa: “El Asocio para el Crecimiento es un esfuerzo que aspira a ampliar rápidamente el crecimiento económico inclusivo en El Salvador bajo un compromiso profundo con la democracia y los derechos humanos. A fin de lograr estas metas, todos los socios reconocen la importancia de una economía de mercado en buen funcionamiento y el rol fundamental del sector privado en liderar el desarrollo económico mientras que el gobierno cumple un propósito esencial estableciendo un entorno institucional propicio para el crecimiento económico”. Gobierno de El Salvador. Asocio para el CrecimientoEl Salvador – Estados Unidos, plan de acción conjunto. Noviembre del 2011. Pág. 4. Versión digital.

[9] Por gobierno de frente popular o de conciliación de clases entendemos, “un gobierno en el que los partidos obreros colaboracionistas de clase ocupan ministerios y un lugar dominante”. El gobierno de frente popular es un tipo diferente de gobierno burgués, con un contenido claramente contrarrevolucionario y que no tiene ninguna incompatibilidad con el régimen capitalista-imperialista. Su propósito es desmoralizar y desmovilizar a las masas.

[10] Es importante recordar, que no es primera vez que un sector la izquierda salvadoreña participa en un frente popular impulsado por el imperialismo. Ya en 1979, tras el golpe al general Humberto Romero el Partido Comunista Salvadoreño, participó de la Junta Revolucionaria de Gobierno, junto a los militares y la socialdemocracia. No creemos superfluo hacer mención de que las contradicciones internas (interburguesas) y externas (interimperialistas) juegan diferentes roles y poseen distintos grados de influencia en la coyuntura actual. Si bien el capitalismo representa el marco global donde esas luchas se presentan, la dinámica interna es la que permite asumir ese marco como palanca o como camisa de fuerza.

[11] K. Marx y F. Engels. El manifiesto comunista. Editorial Jurídica Salvadoreña. Págs. 51-52. San Salvador. 3era edición.
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domingo, 12 de mayo de 2013

Primero de mayo y la unidad de la izquierda

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El Salvador: el 1ro. de mayo y la unidad de la izquierda

Por Roberto Pineda San Salvador, 9 de mayo de 2013

1ro. de Mayo 2013: un movimiento popular masivo y diverso

Las decenas de miles de hombres y mujeres, trabajadores y trabajadoras, del campo y de la ciudad, jóvenes y adultos, que recorrieron las calles y avenidas de nuestra capital simbolizan la voluntad mayoritaria y unitaria de respaldar el actual proceso de cambios así como de exigir su profundización y continuidad.

Este fue el mensaje principal: respaldo pero a la vez exigencia. Respaldo al gobierno del FMLN surgido en 2009 con la derrota de ARENA. Exigencia para el gobierno del presidente Funes de romper con el modelo neoliberal. La lección es que existe un poderoso potencial de fuerzas sociales para avanzar en el proceso de democratización y de cambios. Estamos a la ofensiva. Podemos y debemos avanzar, definir el rumbo desde la calle. Obtener más victorias. Es tiempo de cambio.

Tiempo de impulsar una estrategia audaz y combativa desde el movimiento popular. La gente respondió masivamente al llamado a la marcha y nos dijo que esta dispuesta a luchar y que confía en nosotros. Nos corresponde diseñar la estrategia y la táctica para que esta lucha se realice y sea exitosa. Y que no sea ahogada en el mar de la pasividad prevaleciente. Esta marcha puede ser la señal inicial de un nuevo momento de participación popular.

Pero también podemos reducir los límites del enfrentamiento social a la comodidad del claustro parlamentario y de la feria electoral. Son las alternativas existentes. Y podrían fácilmente hacernos perder esta magnifica oportunidad. Pero también pueden hasta ser complementarias en la medida que nos permitan acumular fuerzas y construir poder popular.

Esta vez el punto de llegada de la marcha fue la plaza del Salvador del Mundo. La cabeza de la marcha estaba en la 25 Ave. Norte y la cola en el Reloj de Flores. Era una poderosa demostración de fuerza y de unidad. Las dos principales reivindicaciones eran el aumento al salario mínimo y el rechazo a la Ley de Asocios Público-Privado. Y el listado de convocantes se había ampliado hasta incluir a la CSTS, Conphas, Cirac, FSNP, MPR-12, FSS, Festraspes, Cofevi, etc. El MPR-12 encabezaba la marcha.

Pero debe registrarse también que de nuevo y ya por ya varios años hubo otra marcha de algunos sindicatos como AGEPYM, CTS, CSS y de algunas agrupaciones estudiantiles universitarias. Al privilegiar su visión “anticapitalista” y de rechazo al FMLN, se automarginaron del contacto directo con los miles de trabajadores organizados que desfilaron hasta el Salvador del Mundo.

Lo interesante es que las principales banderas de lucha de ambas marchas eran las mismas: rechazo a la ley de la Función Publica; rechazo a la ley de asocio público privado; incremento al salario mínimo y respaldo a la ley de medicamentos.

La mera convocatoria a dos marchas revela la existencia de dos concepciones y visiones sobre el desarrollo del actual proceso político iniciado en el 2009 con la llegada del FMLN y sus aliados democráticos al gobierno central.

Hay un sector de la izquierda, tanto organizada como no organizada, tanto al interior del país como fuera, que considera que el gobierno de Funes y del FMLN es un gobierno de derecha, y que nada ha cambiado. Y que la dirección principal de la lucha es por derrocar este gobierno pro imperialista.

Dentro de este sector hay que distinguir a los que inicialmente apoyaron a Funes como candidato presidencial del FMLN, de los que rechazan categóricamente cualquier participación electoral. Este sector es actualmente una fuerza social marginal, pero puede crecer.

Hay otro sector vinculado al FMLN, que considera que el gobierno de Funes es un avance significativo en el camino a construir una correlación de fuerzas que aísle a la oligarquía y permita revertir el modelo neoliberal. Y que es un gobierno en disputa en el que las fuerzas de izquierda necesitan fortalecer su presencia.

Y lo clave es garantizar la continuidad del proyecto político iniciado en 2009. El grueso del movimiento popular respalda esta visión de cambio. Es la tendencia mayoritaria. El 1 de mayo lo confirmó fehacientemente.

¿Como establecer un puente de diálogo y de unidad de acción entre estos dos sectores? Este es uno de los desafíos principales que enfrenta la izquierda para cumplir su rol dirigente de este complejo proceso. Y este es un problema que rebasa lo electoral y esta vinculado a la construcción del sujeto de la revolución.

Y pasa por el desarrollo de espacios de debate político e ideológico. Y pasa también y principalmente por el despliegue de la lucha popular. Es en las grandes batallas sociales donde podemos encontrarnos y reconocernos. Ya lo hemos vivido en el pasado. Recordemos las Marchas Blancas contra la privatización de la salud.

A finales de 1979 la crisis política obligó a los diversos contingentes de la izquierda a buscar la unidad para proyectarse como alternativa real de poder. Y a dejar en el baúl de los recuerdos las acaloradas polémicas y las abigarradas expresiones orgánicas para fundirse en un solo puño político-militar de cuatro letras.

Y las diferencias no desaparecieron, se trasladaron a una inesperada larga guerra con cinco ejércitos coordinados e incluso todavía se mantienen hoy como partido político, y con muy buena salud, pero bajo una misma tienda y en una misma casa. Y el que se sale de la casa pierde. Y es por eso que hay hoy muchas voces fuera de la casa.

Pero es claro que necesitamos para avanzar como movimiento popular una casa con muchas ventanas y muchas voces. Solo así se podrá construir el coro que encabece de nuevo el asalto al cielo…desde lo que Eduardo llama las nuevas vanguardias.

En aquella época, principios de los años ochenta, la realidad se encargo de lanzar por la borda incluso dos tesis que se consideraban en la izquierda artículos de fe. El primero, la brevedad del enfrentamiento final o la toma del poder. La insurrección soñada era cuestión de un fin de semana o lo más una semana. Y era una lucha urbana, a lo bolchevique, que iba a librarse fundamentalmente en el Bulevar del Ejército, donde estaba concentrado el proletariado industrial.

Al final fueron doce largos años y peleados desde campamentos guerrilleros en el campo, rurales. Mao desplazó a Lenin en la práctica. Y para rematar a los dogmas, en 1992 no hubo entrada triunfal guerrillera a San Salvador, no hubo victoria militar, sino un pacto político negociado y firmado en México, que modificó el sistema político sin modificar el sistema económico. Abrió un periodo ya prolongado y ojala sin retroceso, de democratización, de libertades públicas.

Funes espadeando con la ANEP, con los Candidatos Presidenciales, con Obama y en la Cumbre de Managua.

El presidente Funes es un espadachín nato. Mantiene incluso desde antes de su llegada a la presidencia la espada desenvainada y bien afilada. Y no vacila en usarla contra los que osan criticar a su gobierno o los que desafían la mítica y hasta bíblica bondad de sus políticas sociales.

Recientemente presenciamos como logró evadir la emboscada tendida por la oligarquía en el XIII Enade y de ribete les enrostró su falta de patriotismo, les invitó a sumarse a los esfuerzos que se realizan desde el debilitado CES e incluso les reitero su papel de capitán del barco y ansioso de atacar a los roedores, los cuales últimamente manejan la tesis de la “responsabilidad social empresarial” como arma ideológica para ocultar su nefasto papel histórico.

Asimismo obligó a los cuatro presidenciables a visitarlo en Casa Presidencial y escuchar pacientemente acerca de los diversos proyectos que ejecuta su gobierno. Y ese mismo día viajó a reunirse con el presidente Obama y pudo observar que la presidenta de Costa Rica le esta disputando su papel de aliado estratégico. Y finalmente en Managua logra con Lobo y Ortega garantizar que el Golfo de Fonseca sea un espacio de paz.

¿Es la clase obrera salvadoreña la clase dirigente?

La clase obrera salvadoreña del siglo XXI es el resultado de los complejos procesos internacionales de globalización financiera así como de las modificaciones al interior de nuestra formación económico-social de sus fuerzas productivas y de sus relaciones de producción.

En la actualidad, en el marco del modelo económico neoliberal impuesto a partir de la llegada de ARENA al gobierno en 1989, registramos la disminución del sector industrial y del sector artesanal, el fortalecimiento de la manufactura textil maquilera vinculada a empresas extranjeras y con esto del peso de las mujeres en nuestro proletariado y de su perfil urbano. Además es un modelo basado en la captación por medio del comercio de las remesas familiares.

Así como la desnacionalización de la economía con la venta de las principales empresas y bancos –TACA, ILC, Banco Agrícola, Cuscatlán, Salvadoreño, CESSA, La Despensa de Don Juan entre otras- al capital internacional; la casi desaparición del sector agro-industrial, la disminución del campesinado como clase social; y la emigración masiva hacia Estados Unidos de amplios contingentes de trabajadores rurales y urbanos.

También la proletarización acelerada de sectores de capas medias y entre estas el debilitamiento de la capa militar, y la emergencia de un mayoritario sector de trabajadores del sector informal como resultado del crecimiento de los desocupados, del ejército de reserva.

Este es nuestro proletariado. Y es un proletariado que se ha incorporado a la clase obrera multi racial y multinacional de Estados Unidos, de Australia, de Italia y a sus luchas. Un proletariado salvadoreño con mayores niveles numéricos que en el pasado, pero debilitado en su nivel de organización, conciencia de clase y espíritu de lucha, Y esta es la fuerza que puede conducirnos objetivamente al socialismo.

En los últimos veinte años en general el sector servicios acapara un 60 por ciento del PIB, la industria un 25% y la agricultura un 10 %. Es una economía tercerizada en la que la mitad de nuestras exportaciones son manufacturas de baja tecnonología, o sea la industria textil maquilera.

Se observa el crecimiento de centros comerciales donde coexisten y disputan los principales grupos oligárquicos, ejemplo de esto en Antiguo Cuscatlán Multiplaza, Las Cascadas y la Gran Vía, privilegiando la importación de bienes sobre su producción nacional así como la agresiva expansión de los servicios bancarios en su mayoría de propiedad colombiana. Unido esto a una producción cafetalera amenazada por la roya y en franca desventaja frente a la caña de azúcar y los granos básicos.

El proletariado salvadoreño nace a mediados del siglo XIX en los obrajes añileros y en las entonces recién creadas fincas cafetaleras de Santa Tecla y Santa Ana. Surge en el campo como proletariado agrícola, derivado de la vía “junker” de desarrollo de nuestra agricultura.

A principios del siglo XX adquiere rasgos artesanales –sastres, zapateros, panaderos-en las principales ciudades y a mediados de este mismo siglo surge una clase obrera industrial vinculada a los procesos de integración regional. La guerra de 1980-1992 modificó de nuevo el escenario social.

Según datos del periodo 2011-2012 de la DIGESTYC el comercio concentra a 256,627 trabajadores; los servicios a 215,002; la industria a 133,399, el transporte a 15,830, la construcción a 7,427 y otros (que incluye la agroindustria, electricidad, minas y canteras) a 6,229 lo que hace un total de 634,514 trabajadores. Por otra parte, según FUSADES, el 72 por ciento de la población económica activa no tiene un empleo formal, o sea 1.9 millones.

El sector informal emplea a un 49.26 de la PEA. Más de 770,000 salvadoreños se ganan la vida con empleos en el sector informal. Según la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) 2011, el 49.26% de la Población Económicamente Activa ocupada en la zona urbana (PEA, que se estima en 1,564, 204) vive de lo que gana en este sector, es decir, 770,608 trabajadores.

Esta es nuestra realidad como proletariado salvadoreño. Y esto explica que las luchas sociales de clase de los últimos años estén encabezadas por sectores de capas medias, como empleados estatales, incluso médicos con su propio sindicato, como en la gran lucha en el 2002 contra la privatización de la salud; las luchas de las comunidades por el derecho al agua, por una vivienda digna, por el derecho a vender en las calles, las luchas de los maestros por un salario digno; la lucha de los jóvenes por ingresar a la UES, la lucha contra la flexibilización laboral, etc.

La clase obrera se ha modificado en su composición y esta disminución de su peso social influye fuertemente en lo sindical e incluso en lo político. Determina el predominio de sectores de la pequeña burguesía en la conducción del proceso revolucionario. Influye en nuestra visión de mundo. Y en nuestro caso, casi siempre ha sido así.

Incluso las figuras principales de nuestra izquierda, proceden desde Farabundo Martí y Arturo Romero -con la excepción de Daniel Castaneda, Salvador Cayetano Carpio y José Luís Merino- hasta Fabio Castillo y Schafik Handal, de las capas medias. No obstante esto, es claro que la alternativa al capitalismo, la transición, la ruptura del sistema esta vinculada al fortalecimiento del proletariado salvadoreño.

El proletariado salvadoreño es el sujeto histórico del cambio por su papel en el proceso de producción. Es la contraparte obligada de los sectores oligárquicos y de las corporaciones transnacionales. Pero por otra parte, es un papel que debe ganar, que debe disputar. Y que puede ser arrebatado.

Hay fuerzas sociales emergentes que le imprimen su propio estilo a la conducción del proceso político. Por ejemplo que favorecen la horizontalidad y el trabajo en redes por encima del centralismo leninista, que se origina en la visión de fábrica. O que priorizan la lucha contra el androcentrismo sobre la lucha de clases, etc. O la lucha cultural sobre la lucha política.Y hay lucha por la hegemonía en el movimiento popular y social. En particular de la pequeña burguesía originada en la UES o en la UCA.

La clase obrera salvadoreña es fuerza motriz o sujeto histórico en la medida que actúa y asume en la práctica y no en la teoría ese papel, no por simple decreto. En la medida que adquiera conciencia de clase y se ponga al frente de la lucha popular. Y esto esta vinculado al papel que desempeña la fuerza dirigente del proceso, que es el siguiente tema que comentaremos.

¿Es el FMLN el partido que necesitamos?

Existe en un sector de la izquierda la tesis e incluso hasta la convicción que el FMLN ha dejado de ser un partido de izquierda, o al menos su dirección. Argumentan que es un partido aliado o subordinado a otros partidos de derecha; que ha abandonado sus ideales de cambio social; que se dedica a administrar el sistema y que representa una nueva clase empresarial en ascenso.

Consideramos que el FMLN es el fruto histórico de un largo proceso de lucha que arranca desde las primeras huelgas de artesanos a finales de la primera década del siglo pasado. Y que pasa por la creación del Partido Comunista en marzo de 1930 como partido revolucionario de la clase obrera; por su experiencia electoral e insurreccional de 1932; por la amarga derrota de ese mismo año; por las jornadas revolucionarias de 1944; 1960; por el surgimiento de las organizaciones político-militares a principios y mediados de los años setenta; por la construcción de inmensas organizaciones de masas que ya unidas confluyeron en un ejercito popular revolucionario en los años ochenta; y luego por la construcción de un poderoso partido de masas. El cariño y el respeto de nuestro pueblo a estas cuatro letras entroncan con esta historia.

Durante buena parte de este trayecto reseñado, durante sesenta años, la existencia de una dictadura militar de derecha obligó a los revolucionarios a construir organizaciones clandestinas, cerradas, altamente selectivas. La derrota de la dictadura y la conquista de la democracia, permitió a partir de 1992 el despliegue y construcción de un ejército político diferente: un gran partido de masas, con una composición clasista diversa en lo político y en lo ideológico. De Lenin pasamos a Gramsci en la práctica.

En la actualidad el FMLN es un partido con un alto nivel de acumulación política nacional e internacional que se expresa en la presencia política territorial en los 262 municipios del país. Con una significativa presencia legislativa y de consejos municipales. Con la dirección de varios ministerios de gobierno central. Con presencia en la PNC.

Con una fuerte maquinaria electoral. Con influencia en la Corte Suprema de Justicia. Con fuerte presencia en el movimiento popular y social. Con un proyecto económico basado en Alba Petróleo. Con participación destacada en el Foro de Sao Paulo.

Pero a la vez es un partido de izquierda que en su estrategia política desde 1994 prioriza el enfrentamiento parlamentario sobre el enfrentamiento social; que no define con claridad su posición ante el gobierno norteamericano como expresión suprema del sistema capitalita imperial; y que no establece de manera diáfana cual es su rumbo estratégico.

A la raíz de estos posicionamientos del FMLN, se encuentra el hecho que luego de los Acuerdos de Paz de 1992, y en el marco del derrumbe de lo que se conoció como socialismo real, las cinco fuerzas que lo integraban abandonan gradualmente tres pilares que habían caracterizado e identificado a la izquierda salvadoreña por décadas: la teoría leninista de la organización de vanguardia, el carácter de clase del partido y la ideología marxista.

No obstante esto, el FMLN continúa siendo la fuerza política que expresa los intereses de los sectores populares, se enfrenta periódicamente a las fuerzas de derecha en los torneos electorales y conduce de manera diaria el enfrentamiento de clase. No se percibe en el horizonte cercano una modificación de este papel. Las ilusiones no son realidades.

Pero la profundización del reformismo, la colaboración de clases y una orientación pragmática hacia la socialdemocracia, pueden conducir en el horizonte lejano a la búsqueda de nuevas vanguardias. Esto ya ha sucedido en el pasado. 

Pero a condición que las fuerzas emergentes de izquierda abandonen a la vez su sectarismo y dogmatismo, que las mantienen prisioneras en la marginalidad política. Al final, es la gente la que reconoce la voz de sus dirigentes y los sigue. Y en la actualidad continua reconociendo a la dirección del FMLN. Es un hecho.
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viernes, 26 de abril de 2013

El Salvador: intervención imperial


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El Salvador: intervención imperial “humanitaria” y resistencia popular
Por Roberto Pineda   
San Salvador, 26 de abril de 2013

“Pero todo cielo tiene su lucifer y todo paraíso su tentación…”
Saramago

Obama en su segundo periodo

Existe un nuevo equipo manejando la política exterior y la seguridad de Estados Unidos en esta segunda administración del presidente Obama (2012-2016). Lo integran el nuevo secretario de estado John Kerry, el nuevo jefe del Pentagono, el exsenador republicano Chuck Hagel y el nuevo jefe de la CIA; John Brennan.

Es un equipo hábil y experimentado que tratará de recuperar la hegemonía estadounidense en el  mundo. Es un equipo que le dará continuidad a la labor realizada desde el inicio de la primera administración Obama (2008-2012) y a la Estrategia de Defensa divulgada oficialmente en enero de 2012.

La Estrategia de Defensa del presidente Obama tiene cinco componentes: fuerzas armadas reducidas en número pero más ágiles y tecnificadas; priorizar la región Asia-Pacífico; construir alianzas de defensa en todos los continentes; mantener capacidad de derrotar a más de un enemigo a la vez y finalmente, priorizar la inversión en  nuevas tecnologías ( drones, guerra cibernética, etc).

A diferencia de la politica exterior de Bush, que se basaba en las amenazas y el uso de la fuerza,  Obama desde su primera administración ha priorizado la necesidad de robustecer la economía interna, recuperar la hegemonía económica internacional e impulsar la diplomacia de “la presencia discreta.” Esta se basa en sanciones, alianzas, acciones encubiertas y la ciberguerra. Y el uso de drones, de aviones no tripulados.

Y de relaciones públicas que proyecten la tesis del imperio benefactor. Libia fue atacada no para apoderarse de sus reservas de petróleo sino para derribar la “dictadura sanguinaria de Kadafi” y conquistar “la democracia.”Corea del Norte es atacada porque existe en ese país “una grosera tiranía.” Vean CNN para enterarse de lo que pasa en el mundo.

Pero se cuidan de no desplegar tropas sobre el terreno y se prioriza el uso de drones. La guerra aérea sobre la guerra terrestre. Las computadoras de la ciberguerra sobre las botas de las intervenciones. Son mucho más sofisticados, coordinados  y realistas. Curiosamente es el alicaído imperio colonial francés y la Unión Europea los que recientemente desplegaron tropas en Malí.

En la guerra terrestre hay bajas y estas conllevan altos costos políticos. Le temen a las lágrimas provocadas por la llegada de ataúdes.  Esto explica que así como se realizó en el 2010 la retirada de tropas de Irak  hoy se están yendo de Afganistán. Y Guantánamo esta pendiente pero en lista. Están terminando con la vergonzosa herencia de Bush pero a la vez eliminando un gasto militar insoportable para la deteriorada economía  imperial.

Las prioridades de la política exterior de Obama son el Oriente Medio ( el conflicto palestino .israelí, Irán) ; la ola terrorista en el Sahel; la región Asia-Pacífico (donde esta China, Japón) y las relaciones con Rusia. Y de estos cuatro el principal es la región Asia-Pacífico que es a donde están gradualmente ubicando el grueso de su poderío militar. Es en estos cuatro ejes que se mueven las coordenadas y las preocupaciones de Washington.

Y aunque América Latina no forma parte de las prioridades actuales del imperio, esta visión nos afecta. Determina políticas, giros y estilos diplomáticos y de presencia militar. Explica la presencia de la embajadora puertorriqueña Aponte. Y de la IV Flota. Y de las bases militares.

Y explica el tratamiento a Cuba y a Venezuela. A Nicaragua, Bolivia y Ecuador. Explica el apoyo a la Alianza del Pacífico (Chile, Perú, Colombia, Mèxico). Y la política “respetuosa” hacia Brasil. Y hasta explica las actuales “diferencias” de nuestro gobierno con el poderoso y cercano “aliado estratégico.”

Y es esta visión estratégica de la administración Obama la que rodeara la próxima reunión con los presidentes centroamericanos el 3 y 4 de mayo en San José Costa Rica. Los temas en agenda son seguridad, comercio y migración. Y en seguridad su esfuerzo prioritario es el combate al tráfico de drogas mediante la CARSI. En comercio el TLC. Y en migración la iniciativa en proceso.

En el caso de El Salvador Obama estará hablando con el presidente de un país que tiene una tercera parte de su población en territorio imperial; una Base Militar bajo el nombre de Centro de Monitoreo del narcotráfico en el Aeropuerto de Comalapa desde el año 2000; un Tratado de Libre Comercio ratificado en el 2004 y la ILEA y su respectiva oficina del FBI desde el 2005.

La resistencia popular global

Por otra parte, la historia sigue su rumbo y los deseos de Obama de un imperio benefactor chocan con las realidades de las crisis financieras del capitalismo; las resistencias nacionales y populares en el mundo, y de las nuevas alianzas internacionales de países emergentes. Entre estas se encuentran la crisis financiera ya permanente de la Unión Europea, uno de sus principales aliados, o el aliado principal. Estados Unidos sigue siendo una superpotencia pero ya no hace lo que se le antoja sino lo que puede.

El fortalecimiento de la alianza conocida como BRICS que integran Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, incluso con la creación reciente de una banca de desarrollo, expresa la emergencia de una situación novedosa de multipolaridad desde el Sur, lo que le mueve el piso a los imperios.

Asimismo la resistencia nacional del pueblo y gobierno sirio contra la arremetida imperial sigue invicta. No han logrado derribarlo como ocurrió con Kadafi. No logran detener el fortalecimiento económico y militar de Irán. También está la victoria electoral de Maduro sobre Carriles en Venezuela. No lograron derrotar este esfuerzo. Existe la resistencia mundial a los imperios.

Intervención “humanitaria” con rostro sonriente de “muchacha salvadoreña”: Más allá del horizonte 2013

Los imperios a lo largo de la historia siempre han disfrazado sus intereses geopolíticos y los han identificado con el progreso de la humanidad. Así han justificado sus intervenciones militares y “humanitarias.”Así fue en Corea, Vietnam, Irak. Así fue en Centroamérica durante los años ochenta del siglo pasado.

Los españoles justificaron su invasión y conquista hace quinientos años alegando que difundían la “civilización y la religión católica.”Los Estados Unidos intervenían en el pasado para defender a nuestras naciones del comunismo y promovían “la democracia y la libertad.” Y lo siguen haciendo.

La semana pasada el ejército estadounidense inició una serie de ejercicios militares “humanitarios” en nuestro país incluso con la llegada de una sonriente joven salvadoreña en el ejército imperial. Esta vez le tocó el turno a Sonsonate y Ahuachapán que disfrutaran durante tres meses de la presencia  rotativa de 1,473 soldados del Comando Sur. Atrás han quedado los tiempos de yankee go home…hoy parece ser el tiempo de yankee come home.

Este esfuerzo “humanitario” del imperio benefactor incluye como en anteriores ocasiones la reparación de escuelas, letrinas, puentes, casas comunales y consultas médicas y odontológicas. Se realiza cada dos años. Y en esta vez hasta invitaron a esta fiesta cívica a compadres militares de Canadá. Chile y Colombia. Se trata, explicaron los organizadores, de afianzar relaciones “de amistad” entre los ejércitos participantes.

Hace dos años estuvieron realizando estos “ejercicios” en San Vicente. Y es un proyecto que surgió un año después de los acuerdos de paz de 1992. En 1993 se realizaron los ejercicios militares conjuntos Fuertes Caminos, que se repitieron en 1994 y 1995; los cuales luego adoptaron el nombre de Nuevos Horizontes y se realizaron en 1996, 1998, 2000, 2002, 2005, 2007, 2009 para terminar en Más allá del horizonte en 2011 y 2013. En total han sido 12 ejercicios militares desde 1993. Y los “chelitos” han cubierto casi todo el territorio nacional.

El ENADE 2013

La gran empresa salvadoreña, que aglutina a sectores de la antigua oligarquía transformados en dueños de hoteles, comerciantes, y gestores de bienes raíces, han montado su 13 versión de ENADE, con el sugestivo título de Mejorando empresas, transformando vidas.

Y esta vez han desechado la táctica fallida de elaborar recomendaciones para el gobierno y han optado por publicar un documento dividido en tres partes: listado de sectores y empresas más exitosos del país; resultados de encuesta sobre inversión social empresarial y descripción del modelo de empresario 2024.

La oligarquía pretende presentarse como un sector responsable y también humanitario y de esta forma borrar en la mente popular su conocida tradición autoritaria y explotadora. Incluso se oponen al raquítica aumento del 10% al salario mínimo propuesto por el presidente Funes y lo están regateando a un 8%. Y es esto lo que comprende como valores compartidos y responsabilidad social empresarial. Y es esto lo que la ANEP trata de vendernos como una nueva filosofía humanista y respetuosa del medio ambiente.

Administración Funes

El reciente viaje de dos días del presidente Funes a Washington parece que estuvo orientado principalmente a aclarar “personalmente” malos entendidos con el poderoso “aliado estratégico.”Y es que en la rama latinoamericana de la administración Obama existe desde hace algún tiempo preocupación por diversas situaciones espinosas.

Entre este largo listado de quejas y facturas que también agobian las noches de la embajadora Aponte, sobresalen entre otras las tensas relaciones del Presidente Funes con la cúpula empresarial de ANEP; el estancamiento de Asocio para el Crecimiento; el tácito respaldo a la controversial candidatura de Saca; el inexplicable atraso en la aprobación de la ley de asocio publico-privado, el abierto apoyo presidencial el año pasado al FMLN-GANA en su pugna contra los 4 magistrados de la Sala de lo Constitucional de la CSJ; la elección fallida de los magistrados de la Corte de Cuentas; el retraso en el nombramiento de representantes al tribunal de ética y al Instituto de Libre Acceso a la Información; la sorpresiva destitución del embajador Altschul por el embajador Zamora; los vericuetos de la lucha contra el narcotráfico y el débil apoyo al CARSI; el impacto en empresas farmacéuticas estadounidenses por la Ley de Medicamentos; los indiscretos coqueteos con Venezuela;  y hasta la controversial tregua entre pandillas, grupos a las cuales los Estados Unidos considera como “estructuras criminales transnacionales” por lo que opta como AID por realizar un trabajo paralelo en 55 municipios. Y quizás haya más temas. Parece que el cipote les salió rebelde.

Esta preocupación del socio estratégico ha sido expresada con inmejorable sutileza, primeramente por la inesperada alerta para viajar al país y recientemente por el informe del departamento de estado sobre derechos humanos que  denuncia la corrupción generalizada en el sistema judicial, violencia y discriminación contra las mujeres e impunidad por violaciones imperante en nuestro país. El secretario de estado John Kerry también lo habrá expresado. Y seguramente dentro de poco el mismo presidente Obama se encargara de recalcarlo en la próxima reunión del SICA en Costa Rica.

Parece ser que para Washington los altos niveles de popularidad del presidente Funes y de su esposa, no son suficientes para aliviar el malestar existente, aunque como premio de consolación y para no despedirlo con las manos vacías, le otorgaron la posibilidad de instalar una planta de ensamblaje de sistemas sensoriales de iluminación. Pero todavía no recibe la confirmación del segundo compacto de los Fondos del Milenio. Lo tienen en lista de espera. Y socando…

El movimiento popular y social

Se acercan las celebraciones del 1 de mayo y lamentablemente ya existen tres convocatorias a marchas separadas, que reflejan la atomización del movimiento sindical, popular y social. Esta convocando la CTD en el Hospital Bloom. Esta convocando la “Izquierda Anticapitalista” en la Minerva de la UES. Y esta convocando la CSTS al Parque Infantil. Triste realidad.

Pero es una realidad del movimiento popular y social  heredada y a la vez construida desde al menos dos matrices: la primera es la ofensiva ideológica desplegada por la derecha durante cuarenta años (1970-2010) para debilitar la conciencia política de los sectores populares y obligarlos a rechazar el cambio social y abrazar la “salvación” individual, y priorizar la sobrevivencia impuesta por los cambios en la economía sobre la organización y la lucha.  

Ha sido una tormenta cultural neoliberal que nos ha golpeado fuertemente.20 años de ARENA no solo impusieron un modelo económico, sino también cimentaron la hegemonía cultural oligárquica (iglesias, universidades, arte, cultura, deporte, etc.). Y revertir esta tendencia nos va demandar ingentes esfuerzos.  

El otro vector esta vinculado a los niveles de frustración popular originados por la lentitud en los cambios a partir de la llegada al gobierno de una coalición  de izquierda encabezada por el FMLN y el presidente Funes en 2009. En el 2012 se escuchó el primer campanazo.

Este es un gobierno que es más parecido al pasado de ARENA que al futuro que soñábamos y prometimos en el 2009, y la gente pasa la factura. La gente nos observa, ve la televisión y nos juzga. Nos mira como y donde vivimos. Como nos vestimos. Como actuamos. Saca conclusiones, analiza.

Hemos avanzado pero de tal manera que parece que estamos estancados. Caminamos en cámara lenta. La ley de Medicamentos es un ejemplo. Debería de permitirnos masivas movilizaciones a su favor. Es una valiosa conquista popular de un gobierno de izquierda, que se enfrenta a las transnacionales farmacéuticas.

Pero la gente prefiere ser espectadora. Se la ha educado desde lo electoral a ser espectadora, respetuosa de la legalidad. Incluso en lo electoral, el actual nivel de alianzas es mucho menor que en el 2009, y esto explica en parte que la fórmula no avance en la aceptación popular como se esperaría por su planteamiento programático. La gente protesta mediante las encuestas.

Y aunque hay algunas señales esporádicas pero esperanzadoras en la movilización popular, lo cierto es que estas todavía no maduran lo suficiente como para constituirse en factores que modifiquen la actual dinámica de la lucha de clases, y permitan acercar la necesaria ruptura con el sistema existente. No estamos en ese momento.

Otra matriz importante que explica la actual situación es la visión del FMLN frente al movimiento popular. Es una visión en la cual el movimiento popular y sus luchas son fundamentalmente aspectos complementarios de su estrategia electoral. Lo electoral es lo determinante y la lucha social se considera puede atemorizar a sectores de votantes “indecisos.”

Incluso lo electoral que pudiera ser un factor de movilización y educación política se convierte en factor de adormecimiento y la gente se transforma en espectadora del duelo de titanes en la cancha electoral. Espectadora silenciosa porque no esta ni aplaudiendo. Mejor cambia de canal. Pero al final el esfuerzo por organizar y movilizar hay que hacerlo. La lucha continúa…
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