miércoles, 4 de junio de 2014

Del Segundo Gobierno del FMLN

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Realidades e ilusiones 
Del segundo gobierno del FMLN
Por Roberto Pineda 
30 de mayo de 2014

El comienzo de un segundo gobierno del FMLN este próximo 1 de junio, genera diversas interrogantes y desafíos, de algunos los cuales únicamente encontraremos las respuestas a medida que el proceso avance. No obstante esto, para el movimiento popular es crucial definir los indicadores que marcaran el rumbo y darles seguimiento, en el marco del inicio de una aguda pelea por la agenda del país, en la cual la izquierda representada en el FMLN mantiene hasta hoy la iniciativa estratégica, en una compleja dinámica de realidades e ilusiones, de hechos y apuestas, de fuerzas e intereses. 

Es una pelea en la cual influyen aspectos internos y del entorno internacional. Es una pelea que se mide por la fuerza y la visión estratégica de cada contrincante, en su definida calidad de enemigo social y no de adversario electoral. Es una pelea con profundas raíces de enfrentamiento de proyectos históricos antagónicos. 

A continuación abordamos algunas de estas interrogantes y las respuestas dadas por cada fuerza social a partir de sus intereses de clase. Iniciamos con una valoración sobre la marcha del 1 de mayo. 

La CUSS y el Primero de mayo de 2014

El surgimiento de una nueva instancia de coordinación del movimiento popular, social y sindical, a partir de este 1 de mayo, la Coordinadora Unitaria Social y Sindical, CUSS, de la cual participamos como Comunidades de Fe y Vida, COFEVI, de llegar a consolidarse, lo cual no es fácil por las desconfianzas existentes, constituye un importante avance en general, en el camino a la unificación de los sectores populares.

Y en particular, para exigir reivindicaciones socio-económicas a la vez que se respalda políticamente al segundo gobierno del FMLN. Ojala que este respaldo de la CUSS no sea incondicional y tenga como guía fundamental incidir para que la agenda de país priorice la defensa de los intereses de los trabajadores.

El 1 de mayo explica al 1 de junio. Es el peso político del movimiento social y popular que respalda al FMLN y que se expresa en las calles cada 1 de mayo, lo que le permite continuar derrotando a la derecha en general y a ARENA en particular. Son esas decenas de miles de personas organizadas junto con la maquinaria electoral del FMLN el ejército político del actual proceso. 

Pero la realidad es que es un movimiento sindical y popular altamente desmovilizado, ideológica y políticamente. Ese despliegue de fuerza popular del 1 de mayo podría ser mayor y es más una celebración pero ha dejado de ser un pronunciamiento de indignación ante la injusticia del capitalismo, ha perdido desde hace varios años, su naturaleza subversiva proletaria de exigir el avance social, de ser voz de revolución, de socialismo. 

Recuperar ese espíritu rebelde para poder así incidir en este nuevo momento que se abre el 1 de junio es fundamental. Una contribución importante del movimiento obrero y popular debe ser la crítica fraternal a su propio gobierno. Combinar el respaldo con la crítica. Lo peor que puede pasarnos es convertirnos en un incondicional equipo de aplausos. Lo peor que puede pasarnos es dejar de luchar y permitir la pax del imperio. 

Y entre las nuevas ventanas que hay que abrir de esta nueva casa esta la de entender que hay un desplazamiento de la oligarquía como el sector hegemónico del Estado y de la Economía, por lo que la contradicción principal pasa a ser entre los sectores populares y las corporaciones transnacionales, dueñas de la banca, de la energía, de las telecomunicaciones y pujando por apoderarse del agua, de la educación, de la salud, de la seguridad social. Son los nuevos dueños y buscan nuevos empleados. Y aunque no controlan, si tienen presencia en este segundo gobierno.

Las ultimas pinceladas del presidente Funes: confrontativo con la oligarquía pero complaciente con el imperio

El presidente Mauricio Funes representa en el siglo XX-XXI, el mayor enfrentamiento desde el presidente Gerardo Barrios entre el Estado y la oligarquía, y este es un mérito histórico indiscutible. Se merece una estatua y poemas. El presidente Funes se plantó y bien plantado frente a la ANEP y FUSADES. En esto respondió al enérgico llamado de Monseñor Romero.

Pero por otra parte, no afectó sino que fortaleció la esencia del modelo neoliberal y promovió la transnacionalización del capital, y se transformó en un gobierno dócil, sumiso ante los dictados de Washington. En esto no respondió al antiimperialismo de Monseñor Romero. Por cierto su ultima apuesta fue la de ceder desde la SIGET un canal de televisión a un magnate mexicano, siempre en la ruta de confrontar, de disputarle espacios a la oligarquía, de buscar alianzas con las transnacionales para sus patrocinadores.

Fue un presidente que amplió los subsidios y los programas sociales, es otro mérito. Bien ganado. Y su última batalla de guerrero por la justicia, fue memorable, inolvidable, logró humillar y convertir en prófugo de la justicia a un ex presidente arenero, a Francisco Flores, al padre de la dolarización. Y la oligarquía no perdona ni olvida a sus enemigos. Pero el pueblo tampoco. 

Los desafíos del segundo gobierno del FMLN

1. “Respetar” o sustituir el modelo económico neoliberal

Desmontar el modelo económico neoliberal debería de ser una de las tareas principales de este segundo gobierno. Es urgente que el estado recupere su papel y se sustituya este modelo nefasto que nos impuso la dolarización y las privatizaciones. Pero por otro lado se escuchan discursos basados en la trillada tesis del “rebalse económico.” Se nos dice que lo fundamental es el crecimiento de la economía.

Primero hay que crecer para que después podamos repartir repiten algunos futuros funcionarios asemejándose a los flamantes funcionarios del primer gobierno arenero de Cristiani en 1989. Pareciera que han estudiado en la Escuela Superior de Economía y Negocios, ESEN. Hay que apretarse el cinturón hoy para que mañana vivamos en la abundancia predicaban antes los sacerdotes del neoliberalismo, del Banco Mundial y del FMI. Es una falacia. La realidad fue que crecieron sus empresas pero nunca repartieron. 

La realidad es que este modelo neoliberal lleva en su matriz un chip que bloquea toda posibilidad de redistribución de la renta. Esta ideado para reproducir desigualdad. Es un modelo nefasto. No es un instrumento neutral. Es una navaja diseñada para cortar, para sacar plusvalía y de la absoluta. La ilusión es pretender que este es el camino para el desarrollo. Será el camino pero de las corporaciones transnacionales, incluso de la oligarquía y no de los intereses populares. 

Una economía dolarizada no debería ser parte de los 8 compromisos en defensa del sistema asumidos por este segundo gobierno del FMLN. Ver “Respeto a sistema monetario.” (Manifiesto a la Nación de la Formula Presidencial del FMLN. 18 de febrero de 2014).

2. Las alianzas internacionales: Alianza del Pacífico o Alba; Fomilenio II o Petrocaribe.

Dime con quien te alías y te diré quien eres. Pretender mantenerse al margen de la disputa existente entre la Alianza del Pacífico y Alba no es realista. La estrategia agresiva del gobierno de Obama contra el gobierno de Maduro obligara tarde o temprana a asumir una posición. Ojala que esta no sea la de apoyar al “aliado estratégico” alegando la presencia de una tercera parte de nuestra población en territorio del imperio. 

La realidad es que existe una fuerte disputa por quien define la agenda de cooperación. Y esto esta vinculado a la definición del modelo de desarrollo que buscamos. ¿Cuál es la apuesta de país? ¿Será acaso convertirnos en un enclave turístico mediante la construcción de hoteles en nuestra costa? ¿O le apostamos a la agricultura? ¿A los servicios? ¿A la maquila? ¿A la industria?

La obediencia o la dignidad frente al imperio y sus centros financieros es el dilema. La realidad es el proceso de aprobación del II Fomilenio y la voluntad de aceptar las condiciones impuestas por los “bondadosos” donantes. La ilusión parece ser la de pensar en independencia y soberanía.

3. ¿Es posible en El Salvador la unidad nacional?

La realidad es que la sociedad salvadoreña es una sociedad altamente polarizada en la que la mayoría de la población vive en situación de extrema pobreza mientras que una minoría oligárquica controla la riqueza el país. La realidad es que los intereses de estos dos sectores son antagónicos ya que pretender buscar la armonía entre las clases explotadoras y explotadas es un discurso ilusorio. 

El discurso de la búsqueda de la estabilidad social y de la “gobernabilidad” al final únicamente beneficia a los sectores poderosos, ya que les permite desarrollar sus negocios en tranquilidad, explotar con mayor seguridad y los que tendrán que “ajustarse el cinturón”, hacer sacrificios, serán los sectores populares. 

Una derecha derrotada pero no vencida

Es ingenuo pensar que como dicen en algunas camisetas de moda, la oligarquía ya fue terminada. El llamado es a que busquen los estados financieros de las empresas transnacionalizadas de los Kriete, dueños de Avianca, o los del Grupo Poma para ver si en realidad ya se terminó la oligarquía. 

Es un hecho que la oligarquía como grupo socio-económico controla todavía importantes franjas de la vida nacional. Y esto incluye a los partidos de derecha, en particular a ARENA. Y esto incluye la cultura predominante del espectáculo. Incluye las variadas y activas iglesias y universidades de la derecha religiosa y académica.

Durante 60 años, desde 1932, la oligarquía le cedió al Ejército la administración del Estado. Fue hasta 1980 que se vieron obligados a construir de nuevo un instrumento político de lucha electoral y fue un instrumento muy exitoso, ya que ARENA derrotó a la Democracia Cristiana en 1989. Y luego ganó otras tres elecciones presidenciales, aunque perdió las dos siguientes: de 2009 y de 2014. 

ARENA representa los intereses económicos de la oligarquía pero además llena las expectativas políticas e ideológicas de amplios sectores, incluyendo a núcleos de capas medias así como sectores rurales y urbanos de extracción popular. No debemos de confundir nuestros deseos con las realidades. Son una fuerza nacional poderosa. Y aunque esto pueda cambiar en el futuro, hoy por hoy, ARENA sigue siendo una fuerza política mayoritaria, experimentada y con recursos, el enemigo político a derrotar por la izquierda. 

La hegemonía financiera colombiana

El segundo gobierno del FMLN se encontrara con que la globalización neoliberal permite que en oficinas de Medellín, Colombia se tomen decisiones que afectan la banca en El Salvador. De acuerdo a la revista El Economista de marzo de este año, un 53 % de sistema bancario esta controlado por la banca colombiana. Entre los cinco principales bancos del país, al cierre de 2013, el Banco Agrícola propiedad de Bancolombia, va a la cabeza con un 28.1 de activos del sistema, y con una envidiable cuota de utilidades que alcanza el 41% de todo el sistema financiero. 

Le siguen el también colombiano Davivienda, el canadiense Scotiabank, el estadounidense Citibank y en la quinta posición, otro colombiano, el Banco de América Central. Y este año, veremos a la oligarquía salvadoreña que regresa sus andadas financieras con el inicio de operaciones del Banco Azul. 

De estos cinco bancos señalados, únicamente el colombiano Banco Agrícola logra ingresar para ocupar la última posición entre los 15 bancos más grandes de la región centroamericana, que esta encabezada, al cierre de 2013, por el gigante panameño Banco General, con un total de activos que suman 11,121 millones de dólares. Le siguen el Banco Nacional de Costa Rica con 9,774; el Banco Nacional de Panamá con 9,069; el también panameño Banitsmo con 8,051 y en quinto lugar el guatemalteco Banco Industrial, con 7,957. Los activos del colombiano Banco Agrícola suman 3,996 millones de dólares. 

En el ranking bancario salvadoreño en relación al año 2012 hay un cambio de posiciones. En la primera posición se mantiene el Banco Agrícola con activos que suben de 3,833 a 3,995 millones de dólares. En la segunda posición el colombiano Banco Davivienda Salvadoreño con 2,051 desplaza en 2013 al canadiense Scotiabank El Salvador que tenía 1,951; en tercer lugar se encuentra Scotiabank El Salvador con 2,020 y desplaza al estadounidense Citibank que tenía 1,877 ; en cuarto lugar se encuentra Banco Citibank de El Salvador con 1,690, que desplaza al colombiano Davivienda que tenía 1,865, y en quinto lugar el colombiano Banco de America Central, se mantiene en el quinto lugar creciendo de 1,376 a 1,534. El guatemalteco Banco Industrial, que ocupa el quinto lugar en el rankink centroamericano, ocupa la onceava posición en el ranking salvadoreño, con 240 millones de dólares en activos. Estas son realidades.

El imperio complacido pero prudente

La ventaja que la Administración Obama en Estados Unidos coincidiera con el inicio del primer gobierno de izquierda, conducido por el presidente Funes, permitió alcanzar acuerdos de cooperación en diversas áreas. Los Estados Unidos se sintieron tranquilos y confiados en que este primer gobierno de izquierda no iba a impulsar ningún tipo de cambios que pusiera en peligro su dominación. Funes les inspiraba confianza y no estaban equivocados.

Y es que la lucha contra los sectores oligárquicos representados en ARENA incluso les favorecía, porque le permitía abrir más el mercado interno a sus voraces empresas estadounidenses. Walmart disputando el mercado al salvadoreño Super Selectos y AES controlando la distribución de energía, entre otros. Había intereses coincidentes y estos siguen existiendo, son la base sobre la que descansa las relaciones entre nuestros dos países, aunque hay también diferencias.

La jugada maestra es desplazar a la oligarquía para abrirle las puertas a las empresas estadounidenses o de otros países, particularmente Colombia, fiel aliado regional y dueños de la banca en El Salvador, y México, dueño de Claro, Maseca, Jumex, etc. Perú y Chile, también de la Alianza del Pacífico, están muy lejos. 

Y en este escenario participa también Alba Petróleos, los intereses de Venezuela, disputándole a las transnacionales de los hidrocarburos y ganándose un espacio desde la izquierda, desde el FMLN, del mercado nacional. Y pronto participará Petrocaribe. Para esto sirve la Ley de Asocio Público Privado y sus reformas. No obstante esto, parece que hay una política en el Departamento de Estado de esperar y ver. Parecen decir en Washington: muéstrenme lo que son, queremos verlos actuar. No deseamos ser burlados.

Perspectivas

Existen hacia futuro dos tendencias principales: que la misma dinámica de confrontación política con ARENA, de cara a las elecciones municipales y legislativas del próximo año, obligue a este segundo gobierno del FMLN a profundizar este proceso, radicalizarlo y realizar vitales transformaciones pendientes y esperadas como las de nacionalizar el sistema de pensiones. De ser así el movimiento popular lo acompañara entusiastamente.

La otra posibilidad es ceder a la tentación de dejar hacer, dejar pasar y terminar administrando este sistema capitalista, injusto y caduco. De ser así las corporaciones multinacionales y la Administración Obama lo apoyara entusiastamente, mientras el movimiento popular se paralizara o incluso puede salir a las calles. Confiamos y trabajamos para que sea la primera opción la que prevalezca. Es un problema de opciones y correlación de fuerzas. 

Desde una óptica de izquierda el concepto de victoria estará determinado en gran parte, por la capacidad de este segundo gobierno del FMLN, de garantizar los intereses populares y nacionales, por encima de las presiones del capital transnacional y de la oligarquía para continuar abriendo nuestra economía. 

Estamos seguros que en cada una de las áreas de gestión gubernamental, pero particularmente en seguridad (maras) agricultura (semillas) hacienda (reforma fiscal) y economía (APP), se dará la disputa entre los que creen que en esta época de globalización lo más recomendable es cobijarse bajo la poderosa sombra imperial de Obama y aquellos que todavía sostenemos que hay que mantener alzadas las banderas rojas y multicolores de la rebelión y la resistencia planetaria. Esta pelea esta por comenzar…y podemos pero no debemos ser espectadores. Cest la vie!
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Sugerencia: Pensá en los que murieron

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"Por esos muertos, nuestros muertos..." 

Cuando recibís el nombramiento, 

el premio, el ascenso, 
pensá en los que murieron. 

Cuando estás en la recepción, 
en la delegación, en la comisión, 
pensá en los que murieron. 

Cuando has ganado la votación, 
y el grupo te felicita, 
pensá en los que murieron. 

Cuando te aplauden al subir a la 
tribuna con los dirigentes, 
pensá en los que murieron. 

Cuando te llegan a encontrar al 
aeropuerto en la gran ciudad, 
pensá en los que murieron. 

Cuando te toca a vos el micrófono, 
y te enfoca la televisión, 
pensá en los que murieron. 

Cuando sos el que da los certificados, 
las cédulas, el permiso, 
pensá en los que murieron. 

Cuando llega donde vos la viejita 
con su problema del terrenito, 
pensá en los que murieron. 

Miralos sin camisa, arrastrados, 
echando sangre, con capucha, 
reventados, refundidos en las pilas, 
con la picana, el ojo sacado, 
degollados, acribillados, 
botados al borde de la carretera, 
en hoyos que ellos cavaron, 
en fosas comunes, 
o simplemente sobre la tierra 
abono de plantas de monte: 

Vos los representás a ellos. 

Ellos delegaron en vos, 
los que murieron. 

Ernesto Cardenal, de "Vuelos de Victoria" (1982)
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viernes, 9 de mayo de 2014

Seguridad Pública

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Los subrayados son para efectos de estudio.
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IDEAS PARA REPENSAR LAS POLÍTICAS DE SEGURIDAD PÚBLICA.

Oscar A. Fernández O.

"Hoy, la seguridad se entiende cada vez menos en términos militares, y mucho más como manejo adecuado del conflicto".  Kofi Annan

Durante la última década el problema de la seguridad de la ciudadanía adquirió protagonismo en el debate público, como resultado del crecimiento de distintos fenómenos relacionados con la violencia. Este proceso se gestó en un contexto de profundas desigualdades sociales, donde las instituciones, en particular la policía, el ministerio público fiscal y la justicia reorientadas en pro del modelo económico oligárquico, han sido al mismo tiempo deficientes para garantizar derechos y activas promotoras de la ilegalidad y la impunidad. El neoliberalismo y su dispositivo de expansión planetaria, la globalización, ha sido acompañado con el crecimiento de una cultura del delito.

Hasta hoy, pese a los esfuerzos del actual gobierno, las políticas de seguridad pública, no logran ser asumidas más que como políticas “de reducción de daños” ante el impacto social de cada nuevo hecho delictivo. Se sigue actuando, como lo hemos dicho en reiteradas ocasiones, con respuestas efectistas y no sobre las causas estructurales de los problemas. Esto permite, como lo podemos evidenciar, que las acumulaciones históricas de los problemas potencien los efectos, en un ciclo vicioso que frena cualquier forma de desarrollo nacional e inevitablemente conduce a crisis crónicas.

Para referirnos al problema de la delincuencia y de las políticas para luchar contra ella, debemos referirnos sin duda a la situación política, económica y social del país. A partir de esto se puede profundizar en la estructura causal de la violencia social y el delito que nos provoca esa sensación de inseguridad creciente, para realizar trabajos comunes en el territorio. La complejidad del problema y el deseo de encontrar soluciones, son ya una realidad cotidiana y una necesidad extendida en toda la sociedad.

Nuestra historia reciente está signada por los siguientes fenómenos determinantes: el crecimiento desordenado de nuestras principales ciudades, sobretodo la llamada “Gran San Salvador”, el fracaso de un modelo económico que incrementó la pobreza y la división social, la migración del campo a la ciudad en condiciones de marginalidad, el frustrado intento de construir una democracia participativa y la ineficacia de los sistemas de regulación de los conflictos. En suma, el fracaso del ajuste del Estado que lo ha llevado a una debilidad importante.

Bajo el impacto de la mundialización del capitalismo y las nuevas relaciones económicas y sociales que ésta genera, nuestras ciudades deshacen las antiguas relaciones culturales, comunitarias y religiosas, y precipitan a los habitantes a relaciones cada vez más difíciles y agresivas suscitadas básicamente por la exclusión de cada vez mayor cantidad de personas. “La juventud ha sido anatemizada y convertida en objeto de miedo. Los adultos tratamos de beneficiarnos de la impunidad, y cada uno siente que los valores de la vida social están siendo cuestionados más gravemente por estas faltas de civilidad y ética, que por el delito mismo (M. Marcus. 1997).

El nuevo gobierno del FMLN, estima que la necesidad social actual se perfila en dirección de solucionar los conflictos por la vía del entendimiento y la justicia, en función de prevenir la violencia. Para ello es necesario rediseñar la PNC en función de estos objetivos, dándole el carácter de “servicio público”, lo que la obliga actuar conforme a la ley, apoyada en la aceptación plena de la comunidad y protegiendo los derechos de las personas. Al mismo tiempo, se le reafirma a la policía el deber de descubrir la mayor cantidad posible de los delitos cometidos, a fin de que un sistema de justicia penal civilizada, equitativa y eficaz cumpla con su obligación de mantener la criminalidad en los límites socialmente tolerables.

La no comprensión de la dialéctica prevención-coerción, no es solo resultado del fracaso de un sistema penal que ha confiado exclusivamente en la represión, sino que es la contradicción inherente al proceso social, desde su misma aparición. Por tanto, debemos reconocer explícitamente el fracaso del actual sistema punitivo. (J. Curbet 1983).

En este contexto, se hacen cada vez más urgentes los esfuerzos por desentrañar la complejidad de los problemas de inseguridad, reducidos en muchos casos a problemas policiales, debido a la presión social por soluciones prácticas e inmediatas. Antes que la comprensión del problema, lo que prima frecuentemente es su administración, es decir, su regulación y encausamiento a través de medidas como la producción (muchas veces ingenua) de datos estadísticos y, sobre todo, de indicadores como acción prioritaria para “controlar la violencia”.

La seguridad es un bien público producido por una serie de instituciones y los ciudadanos, por lo que creer que la lucha contra la criminalidad es un simple problema de policía y de sanciones penales, es un error y una ilusión. Es necesario entonces, que todos los actores de la vida social que tengan un impacto potencial en la criminalidad de una ciudad, acepten compartir sus experiencias y sus acciones y coordinar éstas últimas. Esta cooperación reúne a privados y al sector público, y en ello los Consejos Municipales (con los Alcaldes al frente) tiene un papel de animación, planificación y de continuidad de esta asociación, estimulando la organización comunitaria, para buscar soluciones a los problemas propios de los conglomerados humanos. 

Debemos realizar una discusión sincera, alejándola de los oportunismos políticos para no caer en falsas opciones. Debemos recordar siempre que este es un tronco donde todos estamos apoyados, siendo responsabilidad del conjunto social, pero sobre todo de los decisores políticos, la racionalidad de las respuestas, ubicándolas en la línea del des-escalamiento de la violencia, desde sus causas hasta sus efectos.

Sin este compromiso real, nuestra confianza en la comunidad, la calidad de vida de nuestros ciudadanos sobre todo en las ciudades y los derechos de la gente, seguirán siendo vulnerados cada vez con mayor frecuencia y gravedad. Así mismo, mientras no se diferencien los niveles y categorías del crimen y se determinen estrategias y operaciones diferenciadas para hacerles frente, la violencia generalizada y el crimen organizado con la complicidad del poder, seguirá pervirtiendo nuestras Repúblicas. 

Los municipios deben trabajar conjuntamente con el sistema penal y el sistema de prevención (que no ha sido creado) y cada uno de estos actores, debe ser el complemento del otro. Es necesario trabajar en la ciudad, donde están los sitios más sensibles a la inseguridad y con poblaciones o grupos que sean víctimas frecuentes, o con autores de actos delictivos, principalmente con los jóvenes pandilleros y muchachos en riesgo; en las zonas marginales, los barrios, medios de transporte, deportados, las mujeres y los niños. Hay que aclarar que la participación de la comunidad, no significa concederle al ciudadano la legitimación para administrar justicia, pues aquí es donde deben participar eficientemente las instituciones judiciales, en una relación armoniosa ciudadano-Estado.
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viernes, 11 de abril de 2014

La violencia actual

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EL SUSTRATO HISTÓRICO DE LA VIOLENCIA ACTUAL
Oscar A. Fernández O.

"Ojo por ojo y todo el mundo acabará ciego". Mahatma Gandhi.

Existimos como seres sociales por naturaleza, es lógico que esparciéndose un tipo determinado de comportamiento, éste se transforme en un fenómeno social, de allí que del delincuente llamado común, pasemos a las bandas organizadas y al crimen organizado (de más alto nivel) evidencia de un grave problema general, que produce y reproduce la violencia, la cual nunca ha estado ajena a nuestra sociedad. 

Es así que la violencia socialmente, se ha convertido en un mecanismo de información subconsciente que hace dirimir los problemas por la vía violenta, actuando bajo diferentes estímulos y en diversas circunstancias; de tal manera que romper con esta cadena es un asunto complejo y que requiere por lo menos veinticinco años. Estamos frente al reto de una deconstrucción cultural decadente, para crear una civilización virtuosa y radicalmente democrática.

En la sociedad contemporánea, el tema de la violencia se ha venido convirtiendo, en un problema que exige definirlo no solo como un problema más, sino que ya es una cuestión de seguridad de Estado por el grado en que este flagelo afecta de manera importante la estructura y el funcionamiento del cuerpo social. Nuestra civilización capitalista-cristiano-occidental-contemporánea, es ante todo una civilización de la violencia por el carácter de su racionalidad interna. (Suárez-Ribero: 2004)

Por esto, la presencia de la violencia, la destrucción y la muerte en la escena de la vida cotidiana, ya no solo es inocultable, sino que se convierte en parte del paisaje social y se adosa a la cultura.

Leer las noticias o ver la televisión es una invitación macabra a encontrarse con las huellas de la muerte, la destrucción y la violencia en general. Una atmósfera de muerte nos envuelve, la violencia parece haberse convertido en el mecanismo por excelencia de resolución de cualquier conflicto, incluso los interpersonales.

Como si fuera “un castigo de los Dioses”, el crimen ha venido convirtiéndose en un rasgo de la vida cotidiana; algo que está pasando a ser como un fenómeno natural ante el cual ya no es posible hacer nada porque como la lluvia o la fuerza de la gravedad, es inevitable. La violencia ha tomado tanto cuerpo en nuestra sociedad que nada de sus manifestaciones concretas nos parece extraordinarias: homicidios, desmembramientos de cuerpos, masacres, atracos, etc. Desde la misma Conquista de América por el Imperio Español, que significó la aniquilación de nuestros antepasados hasta los últimos setenta años del siglo pasado, de Dictaduras sanguinarias que dieron origen a la guerra civil.

Estamos asistiendo a la aparición del fenómeno sociológico, llamado perversión criminal. Este fenómeno ya no sólo está relacionado con desviados sociales, que la sociedad y los expertos fácilmente identifican como una anomalía ubicada en niveles marginales de la sociedad, sino que está pasando a ser parte del modo de adaptación social, en un medio en que priva la barbarie, dónde sobrevivir pasa por matar.

La UNESCO establece en su resolución 18C/11.1, que: “La paz no es sólo la ausencia de guerra, sino que entraña principalmente un proceso de progreso social, de justicia, de promoción y defensa de los derechos humanos…”etc. En seguida resalta: “La causa inevitable de la violencia es la conclusión de un tipo de paz precaria que corresponde solamente a la ausencia de conflicto armado, sin progreso de la justicia, o peor aún una paz fundada en la injusticia y en la violación de los derechos humanos”. En esta línea trabajan hoy los gobiernos progresistas que como el salvadoreño, han emprendido un viraje honesto.

Es evidente que si las violaciones a los derechos humanos son consideradas universalmente como violencia, el interés de la definición dada por las Naciones Unidas, reside en que se le confiere a la violación de estos derechos la cualidad de violencia primera, en un encadenamiento de causas que entrañan efectos de retroacción, generadas por el orden establecido y una práctica antidemocrática de los poderes tradicionales, en la que se ha abusado de la razón de Estado, se impone el poder económico y se viola el Estado de derecho, en su contenido contractual. Un proceso de cambio y de enfoque de este problema se ha iniciado, pero falta mucho por recorrer, porque las trancas culturales e históricas del poder de facto aún están intactas.

La entronización en El Salvador en las últimas décadas de un modo de vida fundamentado en una racionalidad holista cuyo criterio de funcionamiento es el mercado neoliberal, genera representaciones, relaciones, subjetividades y estilos de vida que podríamos enmarcar en el contexto de lo que denominamos como "canibalismo". 

Esto no es más que la visión y estructuración del mundo desde la subjetividad, de acuerdo a la perspectiva del darwinismo social, que se fundamenta en la ideología de la supervivencia ya no del más apto si no del más poderoso, es decir del que más tiene, en la lucha encarnizada por la obtención de los bienes materiales, sociales y culturales que la sociedad ofrece en el mercado; vale decir, la lucha por la supervivencia material y social. Esto que constituye una situación de "ecología de la violencia" y que en sí misma es violencia estructural, genera procesos de anomia y de patrones de comportamiento estructural que se traducen en indicadores de violencia social.

Es a partir de la década de los ochentas cuando comienzan a ser aplicados en nuestros países, un conjunto de medidas de política económica conocidas como "ajustes estructurales", que prácticamente destruyeron la institucionalidad pública y empobrecieron la capacidad de respuesta que ésta debía de dar ante los problemas sociales y económicos. Es a partir de aquí cuando en muchos países latinoamericanos empezamos a tener noticias de la implantación de una economía basada en el "Libre mercado" con la irrupción en los escenarios sociopolíticos del consumismo insaciable. Desde ese momento comienzan a empeorar los indicadores del proceso de descomposición social que se habían venido incubando desde los tiempos de las Dictaduras y la guerra de liberación. Si se piensa en erradicar esta cultura de violencia social, debe entonces pensarse en desmontar este modelo económico depredador del ser humano, de lo contrario viviremos eternamente atacando los efectos mientras las causas se potencian como problemas “irresolubles”.
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viernes, 21 de marzo de 2014

La victoria electoral del FMLN

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EL FMLN: LA VICTORIA HOY ES LA SEÑAL DEL FUTURO

A la memoria de mi hermano Mario Ernesto caído en la lucha revolucionaria y en recuerdo de todos mis hermanos y hermanas que dieron su vida por la noble causa de la justicia, la libertad y la igualdad. Gracias por su generosidad.

Oscar A. Fernández O.

La ultraderecha y sus patronos los oligarcas-burgueses vernáculos, que aunque mermados, subsisten, están acostumbrados en éste y otros países de América Latina, a que cuando ven amenazado su poder tradicional, dan golpes de Estado y asesinan gente. Hay que recordarles a estos señores y a sus cada vez menos inteligentes testaferros políticos, que hoy vivimos otros tiempos, tiempos de cambios y auge de fuerzas progresistas y revolucionarias, tiempos de construcción de democracia y pluralismo popular, y que precisamente la lucha electoral es una parte de los mecanismos de la estrategia para quitarles el poder y disponerlo al servicio del pueblo, como siempre debió haber sido. 

La expansión capitalista exige la imposición del libre mercado y en consecuencia el desmonte del Estado Nacional, obligando a nuestros países al pago de la llamada deuda externa, sometiendo a nuestros pueblos a la explotación, el hambre y la miseria. En la búsqueda de este objetivo se nos impuso el recetario del Fondo Monetario Internacional (FMI). Nuestros pueblos sufrirían el impacto de las privatizaciones de las empresas del Estado, la desregularización laboral, la eliminación de los subsidios, la liberación de los precios y de las tasas de interés, el incremento sustancial de las tarifas de los servicios públicos, la pérdida de las conquistas en materia de seguridad social, la reducción de la inversión social, entre otros. La aplicación de estas medidas impactó las condiciones de vida de la gran mayoría, generalizándose el descontento y provocando la reacción de los pueblos. Los pueblos perdieron la confianza en los gobiernos, en los partidos derechistas y en las instituciones burguesas.

Esta victoria del FMLN en El Salvador, la consolidación del Sandinismo en Nicaragua, el avance sin precedentes en Honduras del Partido Libertad, formado por fuerzas progresistas y revolucionarias, y el insólito caso costarricense dónde la derecha se retira del proceso electoral que se desarrolla en segunda vuelta, después de perder apoyo popular, nos evidencia un giro a la izquierda en la política centroamericana y refuerza el avance político de las fuerzas democráticas y revolucionarias en América Latina.

Conectado con la decepción de los electores, en los últimos años, ante el incumplimiento de las promesas de crecimiento y estabilidad que acompañaron a las reformas estructurales basadas en el Consenso de Washington, se consideran tres factores adicionales, para el avance del FMLN. El primero es el proceso de construcción de un modelo social alternativo y de política económica, que sienta las bases para una transformación a largo plazo, del sistema capitalista depredador, que tiene a su base la maduración de las fuerzas productivas dentro de unas condiciones reales que no se pueden ignorar. No podemos dejar de ver la realidad actual, la situación de América Latina y del mundo entero, han cambiado enormemente en relación a la época que vivieron el Che y Fidel. El segundo es el fuerte efecto potencial que ha producido en amplios sectores sociales y políticos de América Latina, el avance del proceso revolucionario en Venezuela liderado por y el PSUV y su fundador Hugo Chávez (QEPD), el cual ha generado una respuesta contrarrevolucionaria brutal que ya hemos analizado en otros escritos, auspiciada por poderosas fuerzas foráneas, llevándonos a una campaña sediciosa en la que el poder tradicional conspira para acabar con las fuerzas democráticas y revolucionarias y recuperar sus viejos privilegios. ¿Piensan hacer lo mismo en El Salvador? debemos preguntarle a la oposición pro-oligárquica-burguesa. El tercero es el crecimiento de la pobreza, de la marginación y de la frustración, que han creado sociedades brutalmente polarizados entre la opulencia de pocos y la penuria de las masas.

En este sentido, un asunto de capital importancia en este contexto, consiste en esclarecer que la presencia cada día mayor de los movimientos y las fuerzas populares como actores políticos, es un desafío a la vieja democracia representativa y una verdadera oportunidad para ventilar y consolidar los avances democráticos ya conseguidos a través de una nueva ola de democratización alternativa.

Los partidos tradicionales enfrentan un desafío "desde arriba" por el debilitamiento del Estado como referente de la acción social; lo enfrentan también "desde el medio" por los propios problemas de reorganización del sistema partidista; y puede decirse que lo enfrentan también "desde abajo", por las nuevas organizaciones y movimientos que parecen debilitar su papel en la sociedad. Pero el FMLN, a pesar de sus más acérrimos críticos, ha sabido superar estos escollos y reafirmarse como el partido de la gente, del pueblo, de los excluidos y marginados, de los eternamente invisibilizados. Es el partido de las mayorías y esto no es poesía…es demostración.

En El Salvador, estas elecciones confirman el crecimiento de simpatía y concordancia, de una gran parte de la población, con la visión de país que ha comenzado a forjar el FMLN. Hemos de profundizar una política social que revalide las actuales acciones que en este campo ha realizado el presente gobierno, también impulsado por el Frente, y si como lo hemos dicho, logramos acompañarlo de una fase de crecimiento económico, seremos un ejemplo para la región centroamericana. Esto sin duda es un gran reto a la imaginación y la creatividad política. Debe ser la utopía realizable.

Pero, no se puede avanzar hacia los cambios estructurales, decía nuestro recordado camarada Schafik Handal, si no es por la vía de la transformación democrática, junto al pueblo, por la vía de la justicia social.

Hoy después del apretado triunfo electoral en el que nuevamente ha vencido el Frente, habría que destacar varios componentes: primero, que la derecha volvió a unirse frente a su enemigo el FMLN, es decir que el FMLN venció a la derecha unificada para esta segunda vuelta electoral. Segundo, la oposición derechista, sobretodo el partido de los fascistas y oligarcas-burgueses, incurrió en todo tipo de patrañas y amaños, para lograr incrementar su voto; lamentablemente las campañas mediáticas deformadoras de la verdad, lograron impactar en las aún débiles reflexiones de algunos sectores de la llamada “clase media”. Tercero y esto lo afirmo relativizando el término, parece que por momentos nos atuvimos de los resultados muy favorables obtenidos en la primera vuelta, en la cual, de no haber sido por esos inventos confusos de la democracia burguesa (segundas vueltas) ya se demostraba una victoria definitiva y contundente. La mayoría había hablado, entendiendo que la mayoría no es el cincuenta por ciento de los electores, pues estos se dividen en las distintas opciones.

Lo que debe destacarse dentro de este épico triunfo del FMLN, es el hecho inédito en América Latina, que el presidente y vicepresidente electos de nuestro país, son dos luchadores sociales, revolucionarios históricos, con quienes hemos batallado por más de cuarenta años por construir un El Salvador justo, libre y soberano, ofreciéndoles a las fuerzas progresistas y a aquellos que quieran un mejor El Salvador, que nos acompañen en esta titánica e histórica tarea de construirlo juntos.

Por eso y muchas cosas más, hay que terminar de darle a esa derecha recalcitrante, el remate político en la batalla que se avecina en 2015, para tomar y reforzar las alcaldías y la Asamblea Legislativa, desde donde debe apoyarse el camino a la democracia alternativa y al poder popular, trazando las líneas que configuren el nacimiento de un nuevo estado verdaderamente democrático. 

No podemos perder de vista, que en términos supranacionales, frente al brutal capitalismo globalizado y formulando como hemos dicho, una proyección a largo plazo, no queda otro camino sino es como un bloque integrado latinoamericanista. No se trata de un mero voluntarismo, al decir de Garretón (2006), hay que enfrentar los problemas más urgentes, pero que implican siempre el predominio de la dimensión política.

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!
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Rediseñar el Contrato Social

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REDISEÑAR EL CONTRATO SOCIAL
Oscar A. Fernández O.

“El poder que rige a la sociedad es la voluntad general que mira por el bien común de todos los ciudadanos.” J.J. Rousseau

Cómo nuestro enfoque epistemológico es predominante marxista, debemos de entender que los procesos históricos han madurar y crear las condiciones objetivas y subjetivas para efectuar los saltos de calidad auténtica que permitan a los pueblos profundizar los cambios sociales necesarios. Apelando a dicha tesis, exponemos a continuación la necesidad de construir un Estado verdaderamente democrático, que sirva de transición para fundar un mejor El Salvador, lo cual es absolutamente procedente y necesario.

El asunto del Estado es quizás una de las materias más estudiadas y debatidas en el campo intelectual del marxismo y en el terreno político y cultural de las izquierdas, toda vez que resume y concentra algunas de las problemáticas fundamentales de nuestro modelo y se encuentra en el núcleo del proyecto socialista: la cuestión del poder, del sujeto histórico, de la revolución, de las formas de conquista del poder, del rol de la fuerza política, la lucha de clases y la transformación revolucionaria de la sociedad.

En el llamado Estado moderno, éste y el mercado son instituciones complementarias. El Estado –el sistema constitucional y la organización o aparato que lo garantiza– es la principal institución que coordina las sociedades modernas, el principal instrumento a través del cual las sociedades democráticas moldean el capitalismo para poder alcanzar sus objetivos políticos. El mercado es una institución basada en la competencia que, bajo la regulación del Estado, contribuye a la coordinación de la economía. Desde fines de los 80, el neoliberalismo lanzó un asalto al Estado (y también al mercado) desde la teoría neoclásica y la teoría de la elección pública, que se convirtieron en una meta-ideología de la época. 

Aunque el ataque fue feroz, la actual crisis económica y la profundización de la pobreza mundial, confirma la necesidad de reconstruir el Estado y buscar una nueva complementariedad con una nueva forma de mercado, justo y solidario.

Las condiciones críticas y las tendencias inéditas que actualmente muestra el sistema rebasan ampliamente el balance de tensiones históricamente conocidas durante toda la evolución del modo de producción capitalista desde sus orígenes.

Las implicaciones que se desprenden de la actual crisis del Capitalismo son radicalmente expresivas de la época de crisis civilizatoria que encarna el neoliberalismo. No hay que olvidar tampoco que la manera como se pretendieron sortear las crecientes contradicciones y la sobrevenida crisis del capitalismo de postguerra, especialmente, el agotamiento del Estado de Bienestar y el modelo de acumulación fordista a nivel planetario (principalmente en los países centrales pero siempre en correlación a las periferias capitalistas) fue articulada bajo la contra-revolución neoliberal. (Socarrás: 2014)

En el modelo neoliberal se ha perdido definitivamente el pacto social por las que muchas veces en su historia, ha luchado el pueblo salvadoreño, desde que la oligarquía salvadoreña fundará un Estado a su conveniencia. Las fuerzas políticas ya no buscan acuerdos para encontrar caminos que lleven a un beneficio social, ahora impera la ley del más fuerte, nos domina el mercado y los intereses financieros del capital especulativo, el hombre como lo hemos dicho, dejó de ser el homo social y se convirtió en el homo económico. El ser humano ha sido cosificado y como tal, hipotecado.

No obstante el avance en materia constitucional y democrática, que significaron los Acuerdos de Paz firmados por las partes en conflicto, estos no alcanzaron para reconstruir (o rediseñar) un nuevo contrato social pactado por el pueblo salvadoreño. Las reformas constitucionales, rápidamente perdieron efectividad y la oligarquía burguesa impuso sus intereses de nuevo, durante veinte años, hasta que fueron desplazados por el FMLN y la fuerza popular democrática a través del voto.

Para nosotros está claro que lo declarado en el texto constitucional, no es lo que se practica, para nosotros está claro que el modelo neoliberal vigente desde hace varios años, desde que gobernaba el partido ultraderechista, que proclama al mercado como el supremo hacedor y rector de todo lo que se hace y se deja de hacer, que proclama la ganancia y no la persona como el fin y objetivo del Estado, que proclama la superioridad del interés privado (propiedad privada) sobre el interés social y el interés público, ese modelo es contrario a la Constitución, viola la Constitución. Dicho en pocas palabras: el modelo neoliberal es inconstitucional. Así definía Schafik Handal, el triste panorama en que fue sumido al Estado, por los oligarcas y sus tecnócratas aprendices de políticos.

Basado en ello, es meritorio pensar que el contrato social que solo existió en apariencia, deba ser repensado con el fin de rescatar la naturaleza política y social del Estado. Este camino se ha comenzado a transitar y se profundizará con el nuevo gobierno. Podemos definir al Estado como “la comunidad de seres humanos fijada sobre un territorio determinado y que posee una organización de la que resulta para el grupo, considerado en las relaciones con sus miembros, una potestad superior de acción, de mando y de coacción” (Carré de Malberg)

Esta definición normalizada, es claro ejemplo de una perspectiva amplia de Estado, constituido por tres elementos o condiciones existenciales: la población (dato demográfico o sociedad), el territorio y el poder (Estado en sentido estricto: gobierno, aparatos y ramas de poder). Aunque una teoría meramente jurídica es insuficiente para el análisis del Estado como forma de organización social, la doctrina jurídica nos ofrece un marco para el análisis no sólo del Estado como órgano de producción normativa, sino de esa totalidad o unidad política.

El Estado de Derecho excede un simple conjunto de normas constitucionales y legales, pues involucra a todos los ciudadanos, no sólo a diputados que legislan, al orden legal o a políticos que gobiernan, hemos sostenido desde hace mucho. La existencia de un verdadero Estado de Derecho (Rechtsstaat: I. Kant) se mide en el funcionamiento de las instituciones y en la praxis política cotidiana. El Estado de Derecho teóricamente, suministra la libertad para el libre juego de pensamiento y acciones y debe permitir las modificaciones y cambios que el proceso social requiera. No existen pues las llamadas “normas pétreas” o escritas en piedra. Nada en esta vida está escrito en piedra. El Estado de Derecho excede el campo de lo jurídico para tocar el terreno de la política y la ética, pues existen derechos naturales de las personas, que son inalienables. 

Es indiscutible, entonces, la relación entre derecho y política. El derecho debería de emanar de la voluntad de los pueblos no de una élite económica, así el Estado estaría realmente limitado en su acción, por los derechos que esa voluntad encarna. El logro del bien común es el objetivo genérico del derecho. Si bien la democracia es una forma jurídica específica no puede limitarse a garantizar la alternancia en el poder de las diversas expresiones políticas, sino que debe avanzar en la institucionalización de principios y valores de justicia social equitativa.
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jueves, 6 de marzo de 2014

Salario Mínimo en El Salvador

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SALARIO MÍNIMO EN EL SALVADOR
VIGENTE DESDE EL PRIMERO DE ENERO DEL 2014
  • TRABAJADORES AGROPECUARIOS, $ 113.70 MENSUALES.
  • TRABAJADORES DEL COMERCIO Y SERVICIO, $ 202.80 MENSUALES.
  • TRABAJADORES EN MAQUILA Y CONFECCIÓN, $ 242.40 MENSUALES.
DECRETO EJECUTIVO 104, PRIMERO DE JULIO DEL DOS MIL TRECE.

Fuente: La Prensa Gráfica, 2 de enero del 2014.
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lunes, 17 de febrero de 2014

“La Sala”

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“EL ESTADO SOY YO”
(“La Sala”)

Oscar A. Fernández O.

El despotismo se caracteriza por la concentración de poderes, lo que contradice las bases de las revoluciones liberales, es decir burguesas. En lugar de todo el poder para el pueblo, tendremos que decir “Todo el poder a la Sala de lo Constitucional” o lo que es lo mismo El Estado es la Corte y particularmente los “cuatro jinetes…” y alguno que otro venido a más. Esta sala y sus surrealistas sentencias políticas, se asemejan ya a la "la palabra del rey es la ley"; sus decisiones son sentencias inapelables… y al rey la hacienda y la vida se ha de dar. 

El poder de esta Sala pretende tener un carácter divino, tanto en su origen como en su ejercicio que queda sacralizado. La teoría del derecho divino del poder real (monarquía de derecho divino o absolutismo teológico) nació en el último cuarto del siglo XVI, en el ambiente de las guerras de religión de Francia. Pero cabe recordarles a estos jueces que la revolución burguesa en Francia, proscribió el llamado “Antiguo Régimen” en el último tercio del siglo XVIII. La revolución quebrantó las bases del sistema monárquico como tal, más allá de sus agonías, en la medida en que lo destituyó con un discurso capaz de volverlo ilegítimo. La religión constituyó un factor fundamental de legitimación del Antiguo Régimen al difundir la obediencia como una obligación incondicional de los vasallos (Donoso C.: 1973)

Los saltos histórico-políticos operados después de doscientos años de constitucionalismo han sido muy importantes pero, sin embargo, a la hora de hacer referencia a la revolución burguesa, en la literatura jurídica corriente hay muy poco manejo de las fuentes originales y un exceso de recurso a los clásicos de la teoría del Estado de finales del pasado siglo y comienzos del presente, cuya visión del fenómeno estaba mediatizada y condicionada por dos factores esenciales: su propia realidad política, muy distinta de la época de la revolución burguesa, y la interposición del doctrinarismo, que en este punto ha causado estragos, al introducir claves ideológicas justificativas del dominio político oligárquico-burgués.

Completamente fuera de su ambiente, la separación de poderes ha dejado ya de ser un principio jurídico-constitucional preciso para convertirse en una leyenda, en un mito en el que es difícil discernir lo que es realidad histórica, de lo que es mera fantasía. Circula por los circuitos actuales de las ideas jurídicas con vida propia y virtualidad suficiente para explicar el surgimiento de cualquier clase de institución o principio al que se necesite justificar y dotar de un determinado contenido. No hay ambigüedad erudita que no se remonte, como mínimo, hasta la separación de poderes para contrastar una y otra época al gusto de cada cual. (Alberdi: 2011)



La institución judicial, que en todas partes es la llamada a garantizarle a la ciudadanía sus derechos y libertades- va precisamente en dirección contraria: se dirige aceleradamente a restringir derechos y a cooperar con los poderes facticos tradicionales y sus representantes políticos en El Salvador, para homogeneizar y reprimir las diferencias en la sociedad y para privar de derechos a todos y todas aquellas que son y piensan diferente. 

En consecuencia, las relaciones jurídicas en una sociedad de clases como la capitalista, giran principalmente alrededor de las relaciones de producción y de la propiedad privada, de las que no se pueden apartar. Así como el Estado es en esencia la forma bajo la cual la clase dominante ejerce y defiende sus intereses, el Derecho que la legaliza bajo cualquier matiz refinado de los teóricos del Derecho abstracto, es en principio la voluntad de la clase dominante erigida en ley, mas no la voluntad de las comunidades humanas, a quienes les resulta sólo una ilusión. La historia y la vida de los pueblos están plagadas de montañas de injusticias, impunidades y falsedades que el mercantilismo jurídico se encarga de mitificar y validar. Ya en la Grecia esclavista, escribe E. Bodenheimer, en su Teoría del Derecho, que el sofista Trasímaco, enseñaba que las leyes las creaban los hombres que se encontraban en el poder, para su propio beneficio, y que la justicia no era más que lo que conviene el más fuerte en la sociedad. (Valqui y Bazan: 2009)

La incomodidad y consecuente perversión política de la Sala de lo Constitucional, proviene también de que, tanto desde adentro como desde afuera, en cada espacio jurídico, al decir de Bourdieu, se están cuestionando los preceptos y se exigen nuevas formas de participación social, inclusión y producción de conocimiento. El Derecho constituye una ideología o superestructura respecto a la economía; es un sistema de relaciones correspondientes a los intereses de la clase dominante, y por lo tanto es de ver cuáles de entre esas relaciones sociales pueden definirse como jurídicas y cuáles son acciones clásicamente políticas en favor de ésta clase. “El hombre asume, entonces, la categoría de sujeto de Derecho desde el instante en que el producto del trabajo asume la figura de mercancía, y el sujeto de Derecho no es más que el portador de mercancías transportado al cielo” (Guido Fassó: 1981) 

Estamos en un momento de transición muy importante. Y es que mientras la institucionalidad decadente, que el mismo poder tradicional destruyó, ha perdido la legitimidad que tenía, tanto los operadores jurídicos, los políticos, como la ciudadanía en general, cuestionan con mayor tesón y más vigor, el poder de la institución jurídica y la autoridad y validez con que ese poder antes se ejercía. Se cuestionan ya además, y abiertamente, ciertos cánones tradicionales que se quieren preservar e imponer a toda costa, a cualquier precio y en todo lugar. “La justicia es de los ricos, no funciona para los pobres”, me decía un vendedor de minutas al que le asesinaron a un hijo, crimen que ha quedado impune, como otros miles.

Los razonamientos del llamado pensamiento único, traducidos en la ansiedad del hombre moderno, se manifiestan en orden al derecho. La demanda de soluciones rápidas y eficientes, o, lo que es peligroso, eficientes porque son rápidas, ha repercutido en él, obviando casi siempre, en nombre de esta supuesta eficiencia, los derechos y libertades de los ciudadanos.

En tal sentido, debemos entender que cualquier posibilidad de una vida distinta resultará únicamente de nuevas ideas que se formen cuando modificamos nuestra concepción de la realidad y de nuestro modo de vida, siendo necesario para ello un nuevo punto de partida intelectual, ético y político, comprendiendo que son los pueblos quienes hacen su historia por su mano, de acuerdo a su voluntad, que es la expresión de sus ideas (ideología), las que proceden de sus condiciones de existencia material, de su pertenencia a una clase. Estamos obligados, si nuestro objetivo es liberarnos, a crear pensamiento alternativo, coherente y correspondiente con la época histórica que nos ha tocado vivir. Construyamos la democracia de los pueblos, repensando un Estado fundado en el Derecho de la comunidad humana.
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martes, 11 de febrero de 2014

Proceso Electoral y Segunda Vuelta

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LA TRAMPA DE LA 2ª VUELTA

Oscar A. Fernández O.

La democracia según define el diccionario Larousse es "Régimen político en el cual el pueblo ejerce la soberanía por sí mismo, sin mediación de un órgano representativo o por representantes intermediarios " pero de manera estrictamente legal, F. Tena Ramírez (2009) dice que "democracia significa que la voluntad representada en el orden legal del Estado es idéntica a las voluntades de los súbditos" y al ser difícil si no imposible que las voluntades coincidan en su totalidad, la democracia "admite como expresión de la voluntad general la voluntad de la mayoría".

En el sistema electoral de mayoría simple o relativa se acredita el triunfo en las elecciones al candidato que haya obtenido el mayor número de votos. Así, un candidato resultará ganador si recibe por lo menos un voto más que cualquiera de sus adversarios: cada partido presenta un solo candidato y de la competencia emerge un solo ganador. Este sistema se conoce también con el nombre de "sistema del que primero llega a la meta", lo cual resulta justo y democrático, entendiendo que son las mayorías las que deciden, aunque el gobernante electo deba gobernar para todos, incluyendo los que no votaron por él.

El formato clásico de la segunda vuelta consiste en que si en la elección ningún candidato logra conquistar la mayoría absoluta, entonces se celebra, ocho o quince días después, una segunda ronda en la que sólo compiten el primero y el segundo lugares de la primera elección. En El Salvador, se acostumbra esta forma, que dicho sea de paso, exige mayores gastos al Estado. Se calcula off the record, que tal trámite “democrático” no baja de los veinticinco millones de dólares, y todo para repetir el triunfo del FMLN, que ni en el peor de los escenarios puede ser superado, calculando esto matemáticamente. 

Se alega repetidas veces, como argumento central para darle soporte a “las segundas vueltas”, que este mecanismo asegura la “gobernabilidad democrática”, como si la gobernabilidad es directamente proporcional al número de votos. Poco serio como argumento político, pues la gobernabilidad como se nos ha hecho creer, es un invento del mercado, sobre lo cual éste asegura su reproducción sin sobresaltos. No tiene nada que ver pues, con la estabilidad y desarrollo de los pueblos; no tiene que ver con reparar la tremenda factura social provocada por el modelo neoliberal ahora en crisis; no tiene que ver con sanear al Estado de la corrupción secular que le ha caracterizado. No tiene que ver con el bienestar y seguridad de la gente común y corriente, porque el Derecho, es orientado para proteger el modelo económico, que a su vez es una decisión política de las oligarquías burguesas.

Si por el contrario redefinimos gobernabilidad en función de una democracia participativa y entendemos que la primera, un valor del sistema de gobierno para con el sistema gobernado, ha de significar las políticas públicas que den respuestas adecuadas a los problemas reales de la colectividad, entonces, gobernabilidad se refiere a la interacción entre gobernantes y gobernados, entre capacidades de gobierno y demandas políticas de gobiernos que representan al demos. 

En los sistemas presidencialistas como el nuestro, uno de los importantes efectos del sistema de mayoría simple para la elección presidencial, es que tiende a minimizar —probabilísticamente— los problemas de gobierno del Presidente. Bajo una fórmula de mayoría simple en la elección presidencial, el electorado tiende a desarrollar actitudes de "voto estratégico", mismas que lo llevan a evitar "desperdiciar" su voto por partidos, que no tienen posibilidades de triunfo y, tendencialmente, dar su voto a alguno de los dos punteros en la elección.

En oposición, si la receta de segunda vuelta sólo se aplica en la elección presidencial (pues resulta imposible hacerlo de otra forma), el elector –siguiendo el supuesto de que no dividirá su voto tendencialmente- votará por su primera preferencia en la primera vuelta sin importar sus posibilidades de triunfo, y en el entendido de que enfrentará un nuevo dilema en la segunda vuelta. Lo anterior implica que un sistema de dos vueltas que se aplica únicamente a la elección presidencial, no concentra preferencias en la primera vuelta. Más bien tiende a dispersarlas. Dicho de otro modo, en un sistema de dos vueltas, la primera vuelta tenderá a fragmentar, en términos probabilísticos y no determinísticos, el voto de los ciudadanos. (Carrillo: 1998)

"La segunda vuelta se hace necesaria para superar un resultado de empate técnico", aseguran sus defensores. En cuanto a éste tópico habrá que cuestionarse si efectivamente un "empate técnico" rompe con la función y objeto de las votaciones, y si en última instancia podría darse un resultado semejante, es decir, que en la segunda votación los resultados fuesen igual o más cerrados que en una primera. Por último, ¿es un empate técnico haberle ganado a ARENA por diez puntos porcentuales, y haberles derrotado en el 80% del territorio nacional? Recordemos que el actual Presidente Funes, triunfó sobre su contrincante arenero por un poco más de sesenta mil votos y su gobierno no tiene precedentes en materia de desarrollo social, a pesar del boicot criminal de la cúpula oligárquica empresarial fascista.

"La segunda vuelta es para dotar de mayor legitimidad y fuerza al gobernante”, se estila decir. Como anteriormente explicábamos, legitimidad es la relación entre gobernante – gobernado, y no se manifiesta en el número de votos, sino en la representación que tenga el partido ganador del poder ejecutivo en el legislativo o en las alianzas políticas con que éste trabaja. Al darse esa situación, el ejecutivo contará con el respaldo del legislativo y por ende del electorado.

Como país democrático, que camina a la consolidación de esta forma de vida, tenemos un proceso para elegir a nuestros gobernantes, siendo el medio para ello el voto popular. En la segunda vuelta se vulnera la capacidad democrática de nuestro elector, además de la degeneración del voto.

Cuando no se logra entender la sinfonía de la democracia o por el contrario se trata de componer una en función de los intereses oligárquicos burgueses, como la que defiende arena, en donde el pueblo es sólo un instrumento manipulado, “…cunde la frustración entre los políticos tradicionales, el debate se concentra en una simplificada controversia y progresa la confusión, pues disminuye la posibilidad de ver el riesgo que implica estos métodos concebidos en cuotas de poder” (Nohlen: 1993)

La técnica de segunda vuelta provoca la fragmentación del sistema de partidos y de la representación política en la Asamblea Legislativa. El resultado, es presidentes electos por mayoría absoluta, pero se tiende a minimizar el contingente legislativo del Ejecutivo. A menor contingente legislativo del Presidente, tiende a aumentar el número de partidos que tienen que cooperar con él y su partido, complicándose así la dificultad de construir coaliciones legislativas que faciliten el gobierno. Esta es la trampa.
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miércoles, 5 de febrero de 2014

ARENA CONTRA EL PUEBLO

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ARENA: LA CONSPIRACIÓN CONTRA EL PUEBLO SALVADOREÑO

Oscar A. Fernández O.
“El pueblo, con paciencia y esperanza

cobra su deuda, despierta cada cien años 

y entonces la tierra tiembla”

Pablo Neruda.

La discusión de si la democracia se reduce a procedimientos o si debe ser un régimen, traduce y expresa la crisis que actualmente atraviesa este principio liberal burgués y el movimiento democrático en general. En El Salvador esta discusión significa en el fondo, la lucha entre consolidar la democracia de la elite oligárquica- burguesa o construir un régimen de participación popular en la elección, control y decisión activa permanente del Estado.

La estrategia democrática, está actualmente condicionada por la implantación de un modelo que la reduce a simples procedimientos, rompiendo así con la concepción histórica original, que entendía la democracia cómo un régimen político indisociable de una concepción sustantiva de los fines de la institucionalidad política y de una visión integral del ser humano. Es fácil notar que, independientemente de la filosofía que sustenta, la concepción procedimental de la democracia, tiene su origen en la crisis de lo que significa la vida colectiva y pretende ocultarla disociando la forma de régimen político de cualquier discusión al respecto, incluso llegando a suprimir la idea de tales finalidades. El profundo vínculo que une esta concepción es el llamado irrisoriamente, individualismo contemporáneo.

La discusión sobre la democracia, es la discusión sobre la política como resultante de una creación histórico-social. Pero su representación histórica específica es el político, dimensión explícita o implícita que tiene que ver con el poder.

La calidad de la democracia en su concepción histórica original, se sustenta en la capacidad de los gobernantes, la representación de los intereses del ciudadano y la formulación de políticas aptas y oportunas, sujetas al control social. Esto nos da como producto una mejor capacidad de gobernar junto al pueblo y lejos de los poderes de facto. En este contexto, los partidos políticos, dice la teoría burguesa, son los nexos entre la sociedad y estado (si es que en realidad lo son), existen como organismos responsables en la formulación de las políticas y hasta hoy no tienen sustitutos. 

Sin embargo, hoy podemos advertir que ante nuestros ojos, se engendra una crisis de los actores políticos tradicionales, razón por la que han comenzado a plantearse modelos alternativos de este ejercicio, el cual recaiga directamente en el pueblo organizado. Si los políticos tradicionales no cumplen con su obligación y además existe baja capacidad de gobierno, se materializa la crisis de lo político y de la política, de distintas formas, aunque previsibles.

El imaginario social capitalista, instituye valores para cohesionar a los sujetos sociales, guiando las subjetividades para construir realidades y crear de esta manera personalidades dependientes y sumisas, seguidoras del proyecto impuesto, quienes desempeñarán papeles que pertenecen al guión escrito por otros, dejándose llevar por los acontecimientos.

En los últimos 30 años asistimos a un drástico proceso de cambio que ha modificado profundamente los parámetros con los que debe guiarse la relación entre el Estado y la Sociedad civil. Este proceso, ligado a la hegemonía mundial del neoliberalismo, ha generado intensas transformaciones que se consiguieron a través de la lucha de los pueblos en la etapa moderna o posindustrial del capitalismo. La respuesta ha sido una virulenta especie de contrarreforma. Esto es lo que ofrece ARENA en realidad, cuando habla de “recuperar El Salvador”, es decir, volver a un país en el que ellos mandan como en una finca y que toda resistencia política o conflicto social, sea aplastado nuevamente con violencia armada. Si ya hubo una guerra con miles de muertos inocentes, por qué nos quieren arrastrar a nuevos derramamientos de sangre.

El modelo de desarrollo implícito en las ideas neoliberales conlleva un proceso de liberación de los mercados que se opone a la participación ampliada del Estado y que por ende, reduce o subordina su presencia en la conducción de la sociedad. Así mismo, se produce una reducción de los espacios de participación política y de ejercicio de ciudadanía, todo ello basado en una visión de lo social que es excluyente. Esta visión de la cuestión social en términos de exclusión se pone de manifiesto en situaciones muy específicas, como es el caso de las políticas sociales en el marco de la realización de procesos de ajuste económico

Como los partidos son un componente importante de los sistemas políticos contemporáneos, aunque no esencial, dicha crisis puede amenazar en última instancia, no sólo la estabilidad y eficiencia del sistema político, sino también la propia calidad de la democracia, que estaría derivando a nuevas formas de Dictadura. No olvidemos que estas fueron las condiciones que permitieron instalar el fascismo y el nazismo en la Europa de mediados del siglo pasado, lo cual derivó en la Segunda Guerra Mundial.

Las crisis de la democracia, manipulada por la oligarquía fascista, señala que ésta se sustenta en dos factores de fondo: que el neoliberalismo es incompatible con ella, y que la capacidad de los partidos políticos tradicionales, en su papel de representación (alejados del demos), no se expresa en la elaboración de políticas oportunas y aptas en pro de las necesidades y demandas de las mayorías. 

El Salvador es un país que aún contra los tropiezos sorpresivos y contra las acciones retardadoras de las derechas oligárquicas, inició un proceso de cambios desde que nuestro Frente acordó terminar con la guerra y transformó con los Acuerdos de Paz, la realidad política nacional. Efectivamente estamos cambiando, y en esta etapa en que hemos desplazado por la decisión del pueblo, a los poderes tradicionales que han esquilmado al Estado y a la sociedad, los cambios caminan en dirección de profundizarse. 

Pregúntenselo a los ricos y poderosos, que son los que parecen estar más claros de esto, de allí su furibunda reacción dirigida aparentemente contra “los partidos políticos” de los cuales se han servido siempre, pero que en realidad es contra el FMLN que de verdad les incomoda. En su mente siempre ha estado la fija idea de destruir al único referente fuerte y organizado que tiene el pueblo para continuar y consolidar los cambios.

La realidad social y el modelo económico que la aprisiona, no la hemos podido sustituir en cinco años, más allá de modestas acciones en pro del desarrollo social, encaminadas a borrar una sangrienta herida secular: la pavorosa desigualdad que nos caracteriza como sociedad. Enfrentamos una abierta conspiración de los poderes de facto, con la oligarquía económica tradicional a la cabeza. Hay un boicot a la recuperación económica del pueblo salvadoreño y ahora afilan su intriga con el fin de “recuperar El Salvador”, su eterno botín y tomar ellos directamente el control del Estado. Lamentablemente otras instituciones se prestan, con o sin saberlo, a la maniobra, como es el caso de la Sala de lo Constitucional de la CSJ, que a fuerza de “resoluciones de inconstitucionalidad”, pretenden hacerle el mandado a los poderes fácticos, de detener el esfuerzo por diseñar un Estado popular.

La incapacidad de los gobiernos de ARENA para detener esta vorágine social, se ha debido siempre a su compromiso indisoluble con un poder económico ultraconservador y fascista que nos ha llevado al grado de desorden que enfrentamos. Las promesas electorales de ARENA, además de aventureras e irresponsables, no podrán cumplirse y lo más seguro es que profundizarán la crisis organizativa y de legitimidad de los partidos tradicionales. El peligro real es que esta crisis de legitimidad nos lleve a una mayor fractura social, por lo que debemos acelerar la construcción de una representación popular efectiva que recoja la bandera de una nueva democracia, una democracia construida por el pueblo, aquí en El Salvador. El instrumento existe: el FMLN, y el 2 de febrero sólo tenemos que marcar la bandera roja, la bandera del pueblo, la bandera de la reivindicación histórica de los y las salvadoreños.
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Elecciones 2014: una opinión

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El Salvador Elecciones 2014: una victoria de la izquierda diferida 
 Por Roberto Pineda

Este 2 de febrero de 2014 el FMLN avanzó bastante, pero no lo suficiente para ganar en primera vuelta en estas elecciones presidenciales. La próxima cita será el 9 de marzo. En todo proceso de lucha política y en particular en la lucha por realizar transformaciones revolucionarias, hay victorias y derrotas. Pensar que el camino esta lleno sólo de éxitos sin fracasos es una ingenuidad. 

En esta ocasión nos encontramos con una situación en la que se ha producido para la izquierda salvadoreña una victoria con sabor de derrota y para la derecha una derrota con sabor de victoria. Para el FMLN la segunda vuelta es una amenaza ya que se estuvo a punto de ganar mientras que para ARENA es una oportunidad ya que estuvieron a punto de perecer. 

¿A que nos referimos? Veamos un breve balance inicial de estas elecciones marcadas por un alto nivel de ausentismo, la mitad del cuerpo electoral, que de por si indica en un proceso democrático como el nuestro que viene de una guerra, una peligrosa falta de comunicación entre partidos políticos y ciudadanía. 

Para el FMLN, la inversión política realizada en términos globales de tiempos de campaña, cuantiosos recursos, diseño estratégico, debilitamiento del enemigo, debió de haber significado la victoria en primera vuelta. Y no fue así. Esto es lo principal. El cálculo fue equivocado. Incluso la modalidad de la estrategia electoral basada en medios, determino que el voto duro fuera muy tímido y únicamente se revelara públicamente con su rojo característico el día de las elecciones.

Y este hecho político no debería ser ocultado por discursos triunfalistas, no obstante que se ganaron 13 de los 14 departamentos y que la maquinaria político-electoral del FMLN mostró su enorme poderío organizativo y capacidad de movilización. Es un admirable ejército político con el que se vuelve posible ganar, pero no esta asegurado. Esa es la realidad y no las bondadosas encuestas de universidades. 

Y en el segundo tiempo de este partido, que es el que vale, la victoria va depender de la habilidad de su dirección para garantizar que se mantenga el nivel de disciplina y entusiasmo de su militancia; atraer a nuevas fuerzas tanto de derecha como de izquierda y modificar la combinación en la estrategia de sus recursos electorales, en particular modular la participación del presidente Funes. Demasiado chile puede arruinar la comida. Y parece ser que un segmento importante de capa media urbana esta rechazando el alto protagonismo del que fue calificado como el “sexto candidato.” 

Aunque hubieron también pérdidas simbólicas que ameritan una lectura cuidadosa: se recuperan bastiones históricos como Soyapango y Mejicanos pero se pierde de nuevo como en el 2012, el municipio de San Salvador, el principal centro político del país; Santa Tecla, ciudad gobernada por cinco periodos por el actual candidato a la vicepresidencia Ortiz, y Nuevo Cuscatlan, ciudad gobernada por el joven y carismático empresario Nayib Bukele. 

Para ARENA, no obstante enfrentarse a una mortal arremetida política, que incluye tener a uno de sus expresidentes prófugo de la justicia por acusaciones de corrupción; logró garantizar el funcionamiento de su poderoso aparato partidario. Bajo una fuerte tormenta lograron recomponerse y evitar el hundimiento y van para segunda vuelta. En esta oportunidad observamos a un votante de derecha que ocultó su identidad pero mantuvo su convicción. Es un voto duro de derecha oculto. 

Los que se hundieron bajo el fuego del enfrentamiento entre FMLN y ARENA fueron los esfuerzos del expresidente Saca de abrirle espacios a una tercera fuerza, a la coalición Unidad integrada por los partidos Gana, PCN y PDC, aunque logró un decisivo 10 por ciento de los votos. Esos son seguramente votos de derecha que difícilmente serán trasladas automáticamente hacia el FMLN aunque Saca lo pidiera y rogara. 

Es claro que en el enfrentamiento social que caracteriza a nuestro país no hay espacio para alternativas centristas y esto es positivo ya que se mantiene la disputa entre dos proyectos históricos, el popular y el oligárquico, entre la izquierda y la derecha.

Son 10 puntos porcentuales los que separan a ARENA del FMLN. Esta difícil remontarlos, pero no es imposible. Va depender de su capacidad para garantizar que mantengan la disciplina y el entusiasmo de su militancia; descalifiquen al FMLN en los sectores urbanos; logren posesionarse de los corazones de los votantes de Saca, y desarrollen una estrategia electoral que los ubique como los únicos capaces de sacar al país de la crisis en que se encuentra.

Para el movimiento popular, el 2 de febrero deja muchas enseñanzas. Permitió principalmente identificar claramente los límites de nuestra convocatoria y la necesidad de aumentar significativamente nuestro trabajo organizativo y de educación política de nuestras bases. No pudimos asegurar la victoria.

Perspectivas

EL FMLN junto con el movimiento popular y social debe para garantizar la victoria el 9 de marzo no solo ver hacia la derecha, hacia la conquista de los votos de la coalición Unidad sino también hacia la izquierda, hacia el MNP y su dirigente Dagoberto Gutiérrez, que también tiene presencia en el movimiento social así como a sectores de la UES. 

Estamos ya en un nuevo momento que nos exige redoblar nuestros esfuerzos para garantizar obtener esta victoria diferida y evitar que se haga realidad la restauración oligárquica. Vamos hacia la victoria.

3 de febrero de 2014
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martes, 28 de enero de 2014

La ¿última batalla? electoral de Funes

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Las negrillas y subrayados son para efectos de estudio.
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El Salvador 2014: la última batalla electoral del presidente Funes
Por Roberto Pineda

La decisión política del presidente Funes de desenvainar la espada y lanzarse abiertamente en contra del candidato presidencial de ARENA por medio del ataque contra el ex presidente Flores, ha provocado la profundización de la crisis interna en ese partido, lo que le ha dificultado enfrentar de manera efectiva en estas elecciones, la avalancha mediática de la izquierda y lo coloca en una situación de alta fragilidad para el 2 de febrero. A continuación evaluamos el rol jugado por el presidente Funes en esta campaña, diversas visiones y posiciones de fuerzas sociales y políticas así como aventuramos algunas perspectivas. 

La espada del presidente Funes

La espada del presidente Funes ha provocado daños considerables en la armadura política del candidato arenero hasta hacerlo retroceder. Su papel y el de su esposa Vanda ha sido catalizador. Quijano esta sangrando, pero puede recuperarse. En cuatro meses el presidente Funes entregara la banda presidencial luego de cinco años intensos de gestión presidencial. No obstante esto, su rol ha sido protagónico en esta campaña, incluso mayor que el del candidato de izquierda. El presidente Funes se ha colocado al frente de la batalla contra la derecha para empujar la continuidad del proyecto.

La posibilidad real de garantizar la continuidad del proyecto político iniciado en 2009 esta determinada por la amplitud de la alianza que logre construirse, la cual debe de rebasar ampliamente a la que permitió la derrota de ARENA hace cinco años. Y en los últimos dos meses se ha avanzado bastante en esta dirección, más que en los pasados dieciocho meses. Al final pesó más el hábil realismo político que el torpe triunfalismo inicial. 

Observamos una izquierda en ofensiva y una derecha replegada. Nunca antes, nunca antes la izquierda había desplegado una ofensiva política-electoral que le ha permitido combinar de manera adecuada los logros de 5 años de gobierno, junto con la presencia en el Ejecutivo, Legislativo y Alcaldías, el poderoso consorcio Alba, y la experimentada y masiva maquinaria partidaria del FMLN. Y desde este posicionamiento estratégico, establecer una nueva alianza con el sector representado por el presidente Funes y su esposa Vanda. 

Visiones y posiciones

Es significativo como la derecha ha perdido momentáneamente su capacidad tradicional de impactar en los sectores políticamente más atrasados rurales y ha trasladado sus esfuerzos hacia las capas medias urbanas, que fueron por mucho tiempo un bastión clave de la izquierda, pero que en las elecciones de 2012 se volcaron en el área metropolitana hacia la derecha. Todavía no esta claro hacia donde se inclinara este voto decisivo, que es parte del voto llamado “de última hora.” 

El partido que logre atraer a este sector seguramente lograra la victoria electoral, ya que es difícil ganar exclusivamente con el voto duro. La derecha se esta readecuando para mantener el voto de capas medias, recuperar parte del voto rural y asegurar su voto duro y prepararse para una segunda vuelta. La izquierda por su parte aspira a definir en primera vuelta, con redoblada energía provocada por la presencia del presidente Funes y de su esposa Vanda. Es posible, pero no seguro.

El conflicto principal es entre las fuerzas revolucionarias y democráticas representadas en las candidaturas de Salvador y Oscar del FMLN y los sectores oligárquicos representados por la candidatura de Norman Quijano de ARENA. Este es un conflicto histórico de naturaleza antagónica. Alrededor de este conflicto se desarrollan diversas contradicciones secundarias tanto en el campo de la izquierda como en el de la derecha. 

En cada uno de estos sectores sociales existen diversas visiones e intereses. Lo más significativo a nivel de la derecha es la división entre GANA y ARENA. Y esta división ha conducido al divorcio entre ARENA y el PCN y el PDC, que fueron por mucho tiempo seguros aliados. Lo más significativo a nivel de la izquierda es la división entre MNP y FMLN. El desenlace electoral va determinar la manera como serán resueltas estas contracciones no antagónicas. 

A nivel del movimiento popular en su gran mayoría esta inclinado hacia la fórmula electoral del FMLN, pero de manera pasiva, para la foto y no para la marcha. No se ha logrado repetir las experiencias del 2004 y del 2009. Y esto esta vinculado entre otras cosas, a la naturaleza aérea de la campaña. La guerra mediática como la forma principal de la lucha electoral. Ha sido y es una batalla más mediática que de infantería, más de estrategia de medios, de encuestas que de pinta y pega, de visita casa por casa. Y esto es preocupante porque afecta la educación política de los sectores populares. A veces la cancioncita pegajosa ha sustituido a la explicación de las causas sistémicas de la crisis.

Por otra parte, ARENA fue gradualmente perdiendo la iniciativa estratégica que había logrado con sus victorias municipales en el 2012 y la selección de su candidato no fue la más afortunada para su cohesión interna, ni tampoco lo fue la selección de su candidato a la vicepresidencia, en términos de atracción orgánica de nuevos sectores aunque si en términos de imagen hacia las capas medias urbanas. A la vez, la ANEP fue hábilmente neutralizada por la campaña contra el expresidente Flores. 

Esto afectó la primera etapa de la campaña arenera en termino de respaldos financieros e influyó en el despliegue mediático, así como en el manejo de los ataques hacia Quijano mediante las acusaciones de corrupción al expresidente Flores, que ha sido la principal dirección de ataque de la formula de izquierda y que logró durante un periodo paralizar a la campaña arenera. Los mantuvo entretenidos por un rato. Y todavía puede funcionar. 

A su vez, el FMLN fue recuperando la iniciativa estratégica que había logrado luego de la victoria electoral de 2009, y superando las resistencias y razonables dudas generadas por la selección de su candidato, en este caso mediante la audaz selección del principal vocero de las fuerzas moderadas al interior del FMLN, lo que vino a consolidar su cohesión interna. Vino a asegurar el voto duro de su militancia. Y ha logrado disminuir los costos generados por las acusaciones de pactar la tregua con las pandillas, que es al final de la campaña, la principal dirección de ataque de la formula de derecha.

En relación a la coalición Unidad y a su candidato Antonio Saca, forma parte ya -en caso de evitar la casi segura debacle electoral- de la modificación del horizonte político y de la posibilidad para el proyecto histórico popular de realizar alianzas políticas y sociales que le permitan continuar aislando a los sectores oligárquicos.

A su vez, el movimiento popular y social continuó en gran medida con su papel subordinado al FMLN y no logró adquirir una presencia que le permitiera proyectar sus propias demandas y que se constituyera en un factor de presión hacia la profundización de los cambios implementados, pero lo más importante hacia la realización de un viraje en las políticas económicas que permita romper con la visión neoliberal que sigue prevaleciendo incluso en el discurso de los candidatos de la formula del FMLN. 

El movimiento popular es el único que puede evitar que un segundo gobierno del FMLN se convierta en un complacido continuador y reforzador del modelo existente. Pero esto amerita la lucha por una plataforma reivindicativa que exija revertir las privatizaciones realizadas por los gobiernos de ARENA y que incluya entre otras cosas, desprivatizar la energía, las telecomunicaciones, los fondos de pensiones y la desdolarización. 

Esto implica el rechazo al Fomilenio II como la formula mágica para nuestro desarrollo económico. Sino tendremos un segundo gobierno de izquierda al servicio de las mismas transnacionales a las que hubiera servido un gobierno de derecha. El cambio entonces debe convertirse en una verdadera transformación social y no en meros programas de compensación social. Son precisamente estas preocupaciones las que han empujado a un sector de la izquierda y del movimiento popular a levantar la bandera del boicot electoral: no hay por quien votar. 

Por su parte, el gobierno estadounidense se encuentra empeñado en la ya tradicional política de Obama de transformar a los salvajes tigres guerrilleros en gatitos domesticados e inofensivos. Para el gobierno de Estados Unidos el color de las banderas que gobiernen el país es irrelevante si se garantiza que el verde de los dólares de las inversiones de sus compañías continúe predominando. Y aunque les molesten algunos discursos de apoyo a Venezuela y a Cuba desde el FMLN, para ellos es claro que no existe ninguna amenaza inmediata a su control e influencia. Y en el caso que la hubiera, la reciente y exitosa fórmula Zelaya es muy atractiva.

Aunque los Estados Unidos deben de tomar en cuenta que el mundo ha cambiado. En La Habana se esta celebrando la II CELAC y en Suiza están reunidas las potencias que no pudieron invadir a Siria, para lograr un acuerdo negociado que permita superar el conflicto armado que vive ese país. Y la Republica Popular China acaba de superar a los Estados Unidos como potencia industrial. Todo cambia.

Perspectivas.

Independientemente del desenlace del 2 de febrero de 2014, la realidad política se ha modificado y el FMLN es hoy un aparato partidario mucho más poderoso política, social y económicamente que hace cinco años. ARENA es un aparato partidario debilitado pero aún con mucha fuerza. Y la crisis social y económica del país se ha ampliado. 

Esto le presenta nuevos desafíos al movimiento popular y social, y en especial a las fuerzas aglutinadas en COMPHAS y la CIRAC. Hay que prepararse tanto para luchar en el terreno de una restauración oligárquica para defender lo avanzado hasta hoy y evitar el golpe represivo; así como prepararse para luchar en el terreno de un segundo gobierno de izquierda, que gobernara bajo la presión de no romper con el modelo neoliberal y ceñirse estrictamente a la administración de la crisis capitalista. En ambos terrenos se necesitara de la unidad de acción para continuar luchando. Porque es de la lucha que surge la esperanza en la victoria. 

San Salvador, 28 de enero de 2014
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lunes, 27 de enero de 2014