viernes, 21 de marzo de 2014

Rediseñar el Contrato Social

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REDISEÑAR EL CONTRATO SOCIAL
Oscar A. Fernández O.

“El poder que rige a la sociedad es la voluntad general que mira por el bien común de todos los ciudadanos.” J.J. Rousseau

Cómo nuestro enfoque epistemológico es predominante marxista, debemos de entender que los procesos históricos han madurar y crear las condiciones objetivas y subjetivas para efectuar los saltos de calidad auténtica que permitan a los pueblos profundizar los cambios sociales necesarios. Apelando a dicha tesis, exponemos a continuación la necesidad de construir un Estado verdaderamente democrático, que sirva de transición para fundar un mejor El Salvador, lo cual es absolutamente procedente y necesario.

El asunto del Estado es quizás una de las materias más estudiadas y debatidas en el campo intelectual del marxismo y en el terreno político y cultural de las izquierdas, toda vez que resume y concentra algunas de las problemáticas fundamentales de nuestro modelo y se encuentra en el núcleo del proyecto socialista: la cuestión del poder, del sujeto histórico, de la revolución, de las formas de conquista del poder, del rol de la fuerza política, la lucha de clases y la transformación revolucionaria de la sociedad.

En el llamado Estado moderno, éste y el mercado son instituciones complementarias. El Estado –el sistema constitucional y la organización o aparato que lo garantiza– es la principal institución que coordina las sociedades modernas, el principal instrumento a través del cual las sociedades democráticas moldean el capitalismo para poder alcanzar sus objetivos políticos. El mercado es una institución basada en la competencia que, bajo la regulación del Estado, contribuye a la coordinación de la economía. Desde fines de los 80, el neoliberalismo lanzó un asalto al Estado (y también al mercado) desde la teoría neoclásica y la teoría de la elección pública, que se convirtieron en una meta-ideología de la época

Aunque el ataque fue feroz, la actual crisis económica y la profundización de la pobreza mundial, confirma la necesidad de reconstruir el Estado y buscar una nueva complementariedad con una nueva forma de mercado, justo y solidario.

Las condiciones críticas y las tendencias inéditas que actualmente muestra el sistema rebasan ampliamente el balance de tensiones históricamente conocidas durante toda la evolución del modo de producción capitalista desde sus orígenes.

Las implicaciones que se desprenden de la actual crisis del Capitalismo son radicalmente expresivas de la época de crisis civilizatoria que encarna el neoliberalismo. No hay que olvidar tampoco que la manera como se pretendieron sortear las crecientes contradicciones y la sobrevenida crisis del capitalismo de postguerra, especialmente, el agotamiento del Estado de Bienestar y el modelo de acumulación fordista a nivel planetario (principalmente en los países centrales pero siempre en correlación a las periferias capitalistas) fue articulada bajo la contra-revolución neoliberal. (Socarrás: 2014)

En el modelo neoliberal se ha perdido definitivamente el pacto social por las que muchas veces en su historia, ha luchado el pueblo salvadoreño, desde que la oligarquía salvadoreña fundará un Estado a su conveniencia. Las fuerzas políticas ya no buscan acuerdos para encontrar caminos que lleven a un beneficio social, ahora impera la ley del más fuerte, nos domina el mercado y los intereses financieros del capital especulativo, el hombre como lo hemos dicho, dejó de ser el homo social y se convirtió en el homo económico. El ser humano ha sido cosificado y como tal, hipotecado.

No obstante el avance en materia constitucional y democrática, que significaron los Acuerdos de Paz firmados por las partes en conflicto, estos no alcanzaron para reconstruir (o rediseñar) un nuevo contrato social pactado por el pueblo salvadoreño. Las reformas constitucionales, rápidamente perdieron efectividad y la oligarquía burguesa impuso sus intereses de nuevo, durante veinte años, hasta que fueron desplazados por el FMLN y la fuerza popular democrática a través del voto.

Para nosotros está claro que lo declarado en el texto constitucional, no es lo que se practica, para nosotros está claro que el modelo neoliberal vigente desde hace varios años, desde que gobernaba el partido ultraderechista, que proclama al mercado como el supremo hacedor y rector de todo lo que se hace y se deja de hacer, que proclama la ganancia y no la persona como el fin y objetivo del Estado, que proclama la superioridad del interés privado (propiedad privada) sobre el interés social y el interés público, ese modelo es contrario a la Constitución, viola la Constitución. Dicho en pocas palabras: el modelo neoliberal es inconstitucional. Así definía Schafik Handal, el triste panorama en que fue sumido al Estado, por los oligarcas y sus tecnócratas aprendices de políticos.

Basado en ello, es meritorio pensar que el contrato social que solo existió en apariencia, deba ser repensado con el fin de rescatar la naturaleza política y social del Estado. Este camino se ha comenzado a transitar y se profundizará con el nuevo gobierno. Podemos definir al Estado como “la comunidad de seres humanos fijada sobre un territorio determinado y que posee una organización de la que resulta para el grupo, considerado en las relaciones con sus miembros, una potestad superior de acción, de mando y de coacción” (Carré de Malberg)

Esta definición normalizada, es claro ejemplo de una perspectiva amplia de Estado, constituido por tres elementos o condiciones existenciales: la población (dato demográfico o sociedad), el territorio y el poder (Estado en sentido estricto: gobierno, aparatos y ramas de poder). Aunque una teoría meramente jurídica es insuficiente para el análisis del Estado como forma de organización social, la doctrina jurídica nos ofrece un marco para el análisis no sólo del Estado como órgano de producción normativa, sino de esa totalidad o unidad política.

El Estado de Derecho excede un simple conjunto de normas constitucionales y legales, pues involucra a todos los ciudadanos, no sólo a diputados que legislan, al orden legal o a políticos que gobiernan, hemos sostenido desde hace mucho. La existencia de un verdadero Estado de Derecho (Rechtsstaat: I. Kant) se mide en el funcionamiento de las instituciones y en la praxis política cotidiana. El Estado de Derecho teóricamente, suministra la libertad para el libre juego de pensamiento y acciones y debe permitir las modificaciones y cambios que el proceso social requiera. No existen pues las llamadas “normas pétreas” o escritas en piedra. Nada en esta vida está escrito en piedra. El Estado de Derecho excede el campo de lo jurídico para tocar el terreno de la política y la ética, pues existen derechos naturales de las personas, que son inalienables. 

Es indiscutible, entonces, la relación entre derecho y política. El derecho debería de emanar de la voluntad de los pueblos no de una élite económica, así el Estado estaría realmente limitado en su acción, por los derechos que esa voluntad encarna. El logro del bien común es el objetivo genérico del derecho. Si bien la democracia es una forma jurídica específica no puede limitarse a garantizar la alternancia en el poder de las diversas expresiones políticas, sino que debe avanzar en la institucionalización de principios y valores de justicia social equitativa.
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jueves, 6 de marzo de 2014

Salario Mínimo en El Salvador

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SALARIO MÍNIMO EN EL SALVADOR
VIGENTE DESDE EL PRIMERO DE ENERO DEL 2014
  • TRABAJADORES AGROPECUARIOS, $ 113.70 MENSUALES.
  • TRABAJADORES DEL COMERCIO Y SERVICIO, $ 202.80 MENSUALES.
  • TRABAJADORES EN MAQUILA Y CONFECCIÓN, $ 242.40 MENSUALES.
DECRETO EJECUTIVO 104, PRIMERO DE JULIO DEL DOS MIL TRECE.

Fuente: La Prensa Gráfica, 2 de enero del 2014.
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lunes, 17 de febrero de 2014

“La Sala”

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“EL ESTADO SOY YO”
(“La Sala”)

Oscar A. Fernández O.

El despotismo se caracteriza por la concentración de poderes, lo que contradice las bases de las revoluciones liberales, es decir burguesas. En lugar de todo el poder para el pueblo, tendremos que decir “Todo el poder a la Sala de lo Constitucional” o lo que es lo mismo El Estado es la Corte y particularmente los “cuatro jinetes…” y alguno que otro venido a más. Esta sala y sus surrealistas sentencias políticas, se asemejan ya a la "la palabra del rey es la ley"; sus decisiones son sentencias inapelables… y al rey la hacienda y la vida se ha de dar. 

El poder de esta Sala pretende tener un carácter divino, tanto en su origen como en su ejercicio que queda sacralizado. La teoría del derecho divino del poder real (monarquía de derecho divino o absolutismo teológico) nació en el último cuarto del siglo XVI, en el ambiente de las guerras de religión de Francia. Pero cabe recordarles a estos jueces que la revolución burguesa en Francia, proscribió el llamado “Antiguo Régimen” en el último tercio del siglo XVIII. La revolución quebrantó las bases del sistema monárquico como tal, más allá de sus agonías, en la medida en que lo destituyó con un discurso capaz de volverlo ilegítimo. La religión constituyó un factor fundamental de legitimación del Antiguo Régimen al difundir la obediencia como una obligación incondicional de los vasallos (Donoso C.: 1973)

Los saltos histórico-políticos operados después de doscientos años de constitucionalismo han sido muy importantes pero, sin embargo, a la hora de hacer referencia a la revolución burguesa, en la literatura jurídica corriente hay muy poco manejo de las fuentes originales y un exceso de recurso a los clásicos de la teoría del Estado de finales del pasado siglo y comienzos del presente, cuya visión del fenómeno estaba mediatizada y condicionada por dos factores esenciales: su propia realidad política, muy distinta de la época de la revolución burguesa, y la interposición del doctrinarismo, que en este punto ha causado estragos, al introducir claves ideológicas justificativas del dominio político oligárquico-burgués.

Completamente fuera de su ambiente, la separación de poderes ha dejado ya de ser un principio jurídico-constitucional preciso para convertirse en una leyenda, en un mito en el que es difícil discernir lo que es realidad histórica, de lo que es mera fantasía. Circula por los circuitos actuales de las ideas jurídicas con vida propia y virtualidad suficiente para explicar el surgimiento de cualquier clase de institución o principio al que se necesite justificar y dotar de un determinado contenido. No hay ambigüedad erudita que no se remonte, como mínimo, hasta la separación de poderes para contrastar una y otra época al gusto de cada cual. (Alberdi: 2011)



La institución judicial, que en todas partes es la llamada a garantizarle a la ciudadanía sus derechos y libertades- va precisamente en dirección contraria: se dirige aceleradamente a restringir derechos y a cooperar con los poderes facticos tradicionales y sus representantes políticos en El Salvador, para homogeneizar y reprimir las diferencias en la sociedad y para privar de derechos a todos y todas aquellas que son y piensan diferente. 

En consecuencia, las relaciones jurídicas en una sociedad de clases como la capitalista, giran principalmente alrededor de las relaciones de producción y de la propiedad privada, de las que no se pueden apartar. Así como el Estado es en esencia la forma bajo la cual la clase dominante ejerce y defiende sus intereses, el Derecho que la legaliza bajo cualquier matiz refinado de los teóricos del Derecho abstracto, es en principio la voluntad de la clase dominante erigida en ley, mas no la voluntad de las comunidades humanas, a quienes les resulta sólo una ilusión. La historia y la vida de los pueblos están plagadas de montañas de injusticias, impunidades y falsedades que el mercantilismo jurídico se encarga de mitificar y validar. Ya en la Grecia esclavista, escribe E. Bodenheimer, en su Teoría del Derecho, que el sofista Trasímaco, enseñaba que las leyes las creaban los hombres que se encontraban en el poder, para su propio beneficio, y que la justicia no era más que lo que conviene el más fuerte en la sociedad. (Valqui y Bazan: 2009)

La incomodidad y consecuente perversión política de la Sala de lo Constitucional, proviene también de que, tanto desde adentro como desde afuera, en cada espacio jurídico, al decir de Bourdieu, se están cuestionando los preceptos y se exigen nuevas formas de participación social, inclusión y producción de conocimiento. El Derecho constituye una ideología o superestructura respecto a la economía; es un sistema de relaciones correspondientes a los intereses de la clase dominante, y por lo tanto es de ver cuáles de entre esas relaciones sociales pueden definirse como jurídicas y cuáles son acciones clásicamente políticas en favor de ésta clase. “El hombre asume, entonces, la categoría de sujeto de Derecho desde el instante en que el producto del trabajo asume la figura de mercancía, y el sujeto de Derecho no es más que el portador de mercancías transportado al cielo” (Guido Fassó: 1981) 

Estamos en un momento de transición muy importante. Y es que mientras la institucionalidad decadente, que el mismo poder tradicional destruyó, ha perdido la legitimidad que tenía, tanto los operadores jurídicos, los políticos, como la ciudadanía en general, cuestionan con mayor tesón y más vigor, el poder de la institución jurídica y la autoridad y validez con que ese poder antes se ejercía. Se cuestionan ya además, y abiertamente, ciertos cánones tradicionales que se quieren preservar e imponer a toda costa, a cualquier precio y en todo lugar. “La justicia es de los ricos, no funciona para los pobres”, me decía un vendedor de minutas al que le asesinaron a un hijo, crimen que ha quedado impune, como otros miles.

Los razonamientos del llamado pensamiento único, traducidos en la ansiedad del hombre moderno, se manifiestan en orden al derecho. La demanda de soluciones rápidas y eficientes, o, lo que es peligroso, eficientes porque son rápidas, ha repercutido en él, obviando casi siempre, en nombre de esta supuesta eficiencia, los derechos y libertades de los ciudadanos.

En tal sentido, debemos entender que cualquier posibilidad de una vida distinta resultará únicamente de nuevas ideas que se formen cuando modificamos nuestra concepción de la realidad y de nuestro modo de vida, siendo necesario para ello un nuevo punto de partida intelectual, ético y político, comprendiendo que son los pueblos quienes hacen su historia por su mano, de acuerdo a su voluntad, que es la expresión de sus ideas (ideología), las que proceden de sus condiciones de existencia material, de su pertenencia a una clase. Estamos obligados, si nuestro objetivo es liberarnos, a crear pensamiento alternativo, coherente y correspondiente con la época histórica que nos ha tocado vivir. Construyamos la democracia de los pueblos, repensando un Estado fundado en el Derecho de la comunidad humana.
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martes, 11 de febrero de 2014

Proceso Electoral y Segunda Vuelta

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LA TRAMPA DE LA 2ª VUELTA

Oscar A. Fernández O.

La democracia según define el diccionario Larousse es "Régimen político en el cual el pueblo ejerce la soberanía por sí mismo, sin mediación de un órgano representativo o por representantes intermediarios " pero de manera estrictamente legal, F. Tena Ramírez (2009) dice que "democracia significa que la voluntad representada en el orden legal del Estado es idéntica a las voluntades de los súbditos" y al ser difícil si no imposible que las voluntades coincidan en su totalidad, la democracia "admite como expresión de la voluntad general la voluntad de la mayoría".

En el sistema electoral de mayoría simple o relativa se acredita el triunfo en las elecciones al candidato que haya obtenido el mayor número de votos. Así, un candidato resultará ganador si recibe por lo menos un voto más que cualquiera de sus adversarios: cada partido presenta un solo candidato y de la competencia emerge un solo ganador. Este sistema se conoce también con el nombre de "sistema del que primero llega a la meta", lo cual resulta justo y democrático, entendiendo que son las mayorías las que deciden, aunque el gobernante electo deba gobernar para todos, incluyendo los que no votaron por él.

El formato clásico de la segunda vuelta consiste en que si en la elección ningún candidato logra conquistar la mayoría absoluta, entonces se celebra, ocho o quince días después, una segunda ronda en la que sólo compiten el primero y el segundo lugares de la primera elección. En El Salvador, se acostumbra esta forma, que dicho sea de paso, exige mayores gastos al Estado. Se calcula off the record, que tal trámite “democrático” no baja de los veinticinco millones de dólares, y todo para repetir el triunfo del FMLN, que ni en el peor de los escenarios puede ser superado, calculando esto matemáticamente. 

Se alega repetidas veces, como argumento central para darle soporte a “las segundas vueltas”, que este mecanismo asegura la “gobernabilidad democrática”, como si la gobernabilidad es directamente proporcional al número de votos. Poco serio como argumento político, pues la gobernabilidad como se nos ha hecho creer, es un invento del mercado, sobre lo cual éste asegura su reproducción sin sobresaltos. No tiene nada que ver pues, con la estabilidad y desarrollo de los pueblos; no tiene que ver con reparar la tremenda factura social provocada por el modelo neoliberal ahora en crisis; no tiene que ver con sanear al Estado de la corrupción secular que le ha caracterizado. No tiene que ver con el bienestar y seguridad de la gente común y corriente, porque el Derecho, es orientado para proteger el modelo económico, que a su vez es una decisión política de las oligarquías burguesas.

Si por el contrario redefinimos gobernabilidad en función de una democracia participativa y entendemos que la primera, un valor del sistema de gobierno para con el sistema gobernado, ha de significar las políticas públicas que den respuestas adecuadas a los problemas reales de la colectividad, entonces, gobernabilidad se refiere a la interacción entre gobernantes y gobernados, entre capacidades de gobierno y demandas políticas de gobiernos que representan al demos. 

En los sistemas presidencialistas como el nuestro, uno de los importantes efectos del sistema de mayoría simple para la elección presidencial, es que tiende a minimizar —probabilísticamente— los problemas de gobierno del Presidente. Bajo una fórmula de mayoría simple en la elección presidencial, el electorado tiende a desarrollar actitudes de "voto estratégico", mismas que lo llevan a evitar "desperdiciar" su voto por partidos, que no tienen posibilidades de triunfo y, tendencialmente, dar su voto a alguno de los dos punteros en la elección.

En oposición, si la receta de segunda vuelta sólo se aplica en la elección presidencial (pues resulta imposible hacerlo de otra forma), el elector –siguiendo el supuesto de que no dividirá su voto tendencialmente- votará por su primera preferencia en la primera vuelta sin importar sus posibilidades de triunfo, y en el entendido de que enfrentará un nuevo dilema en la segunda vuelta. Lo anterior implica que un sistema de dos vueltas que se aplica únicamente a la elección presidencial, no concentra preferencias en la primera vuelta. Más bien tiende a dispersarlas. Dicho de otro modo, en un sistema de dos vueltas, la primera vuelta tenderá a fragmentar, en términos probabilísticos y no determinísticos, el voto de los ciudadanos. (Carrillo: 1998)

"La segunda vuelta se hace necesaria para superar un resultado de empate técnico", aseguran sus defensores. En cuanto a éste tópico habrá que cuestionarse si efectivamente un "empate técnico" rompe con la función y objeto de las votaciones, y si en última instancia podría darse un resultado semejante, es decir, que en la segunda votación los resultados fuesen igual o más cerrados que en una primera. Por último, ¿es un empate técnico haberle ganado a ARENA por diez puntos porcentuales, y haberles derrotado en el 80% del territorio nacional? Recordemos que el actual Presidente Funes, triunfó sobre su contrincante arenero por un poco más de sesenta mil votos y su gobierno no tiene precedentes en materia de desarrollo social, a pesar del boicot criminal de la cúpula oligárquica empresarial fascista.

"La segunda vuelta es para dotar de mayor legitimidad y fuerza al gobernante”, se estila decir. Como anteriormente explicábamos, legitimidad es la relación entre gobernante – gobernado, y no se manifiesta en el número de votos, sino en la representación que tenga el partido ganador del poder ejecutivo en el legislativo o en las alianzas políticas con que éste trabaja. Al darse esa situación, el ejecutivo contará con el respaldo del legislativo y por ende del electorado.

Como país democrático, que camina a la consolidación de esta forma de vida, tenemos un proceso para elegir a nuestros gobernantes, siendo el medio para ello el voto popular. En la segunda vuelta se vulnera la capacidad democrática de nuestro elector, además de la degeneración del voto.

Cuando no se logra entender la sinfonía de la democracia o por el contrario se trata de componer una en función de los intereses oligárquicos burgueses, como la que defiende arena, en donde el pueblo es sólo un instrumento manipulado, “…cunde la frustración entre los políticos tradicionales, el debate se concentra en una simplificada controversia y progresa la confusión, pues disminuye la posibilidad de ver el riesgo que implica estos métodos concebidos en cuotas de poder” (Nohlen: 1993)

La técnica de segunda vuelta provoca la fragmentación del sistema de partidos y de la representación política en la Asamblea Legislativa. El resultado, es presidentes electos por mayoría absoluta, pero se tiende a minimizar el contingente legislativo del Ejecutivo. A menor contingente legislativo del Presidente, tiende a aumentar el número de partidos que tienen que cooperar con él y su partido, complicándose así la dificultad de construir coaliciones legislativas que faciliten el gobierno. Esta es la trampa.
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miércoles, 5 de febrero de 2014

ARENA CONTRA EL PUEBLO

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ARENA: LA CONSPIRACIÓN CONTRA EL PUEBLO SALVADOREÑO

Oscar A. Fernández O.
“El pueblo, con paciencia y esperanza

cobra su deuda, despierta cada cien años 

y entonces la tierra tiembla”

Pablo Neruda.

La discusión de si la democracia se reduce a procedimientos o si debe ser un régimen, traduce y expresa la crisis que actualmente atraviesa este principio liberal burgués y el movimiento democrático en general. En El Salvador esta discusión significa en el fondo, la lucha entre consolidar la democracia de la elite oligárquica- burguesa o construir un régimen de participación popular en la elección, control y decisión activa permanente del Estado.

La estrategia democrática, está actualmente condicionada por la implantación de un modelo que la reduce a simples procedimientos, rompiendo así con la concepción histórica original, que entendía la democracia cómo un régimen político indisociable de una concepción sustantiva de los fines de la institucionalidad política y de una visión integral del ser humano. Es fácil notar que, independientemente de la filosofía que sustenta, la concepción procedimental de la democracia, tiene su origen en la crisis de lo que significa la vida colectiva y pretende ocultarla disociando la forma de régimen político de cualquier discusión al respecto, incluso llegando a suprimir la idea de tales finalidades. El profundo vínculo que une esta concepción es el llamado irrisoriamente, individualismo contemporáneo.

La discusión sobre la democracia, es la discusión sobre la política como resultante de una creación histórico-social. Pero su representación histórica específica es el político, dimensión explícita o implícita que tiene que ver con el poder.

La calidad de la democracia en su concepción histórica original, se sustenta en la capacidad de los gobernantes, la representación de los intereses del ciudadano y la formulación de políticas aptas y oportunas, sujetas al control social. Esto nos da como producto una mejor capacidad de gobernar junto al pueblo y lejos de los poderes de facto. En este contexto, los partidos políticos, dice la teoría burguesa, son los nexos entre la sociedad y estado (si es que en realidad lo son), existen como organismos responsables en la formulación de las políticas y hasta hoy no tienen sustitutos. 

Sin embargo, hoy podemos advertir que ante nuestros ojos, se engendra una crisis de los actores políticos tradicionales, razón por la que han comenzado a plantearse modelos alternativos de este ejercicio, el cual recaiga directamente en el pueblo organizado. Si los políticos tradicionales no cumplen con su obligación y además existe baja capacidad de gobierno, se materializa la crisis de lo político y de la política, de distintas formas, aunque previsibles.

El imaginario social capitalista, instituye valores para cohesionar a los sujetos sociales, guiando las subjetividades para construir realidades y crear de esta manera personalidades dependientes y sumisas, seguidoras del proyecto impuesto, quienes desempeñarán papeles que pertenecen al guión escrito por otros, dejándose llevar por los acontecimientos.

En los últimos 30 años asistimos a un drástico proceso de cambio que ha modificado profundamente los parámetros con los que debe guiarse la relación entre el Estado y la Sociedad civil. Este proceso, ligado a la hegemonía mundial del neoliberalismo, ha generado intensas transformaciones que se consiguieron a través de la lucha de los pueblos en la etapa moderna o posindustrial del capitalismo. La respuesta ha sido una virulenta especie de contrarreforma. Esto es lo que ofrece ARENA en realidad, cuando habla de “recuperar El Salvador”, es decir, volver a un país en el que ellos mandan como en una finca y que toda resistencia política o conflicto social, sea aplastado nuevamente con violencia armada. Si ya hubo una guerra con miles de muertos inocentes, por qué nos quieren arrastrar a nuevos derramamientos de sangre.

El modelo de desarrollo implícito en las ideas neoliberales conlleva un proceso de liberación de los mercados que se opone a la participación ampliada del Estado y que por ende, reduce o subordina su presencia en la conducción de la sociedad. Así mismo, se produce una reducción de los espacios de participación política y de ejercicio de ciudadanía, todo ello basado en una visión de lo social que es excluyente. Esta visión de la cuestión social en términos de exclusión se pone de manifiesto en situaciones muy específicas, como es el caso de las políticas sociales en el marco de la realización de procesos de ajuste económico

Como los partidos son un componente importante de los sistemas políticos contemporáneos, aunque no esencial, dicha crisis puede amenazar en última instancia, no sólo la estabilidad y eficiencia del sistema político, sino también la propia calidad de la democracia, que estaría derivando a nuevas formas de Dictadura. No olvidemos que estas fueron las condiciones que permitieron instalar el fascismo y el nazismo en la Europa de mediados del siglo pasado, lo cual derivó en la Segunda Guerra Mundial.

Las crisis de la democracia, manipulada por la oligarquía fascista, señala que ésta se sustenta en dos factores de fondo: que el neoliberalismo es incompatible con ella, y que la capacidad de los partidos políticos tradicionales, en su papel de representación (alejados del demos), no se expresa en la elaboración de políticas oportunas y aptas en pro de las necesidades y demandas de las mayorías. 

El Salvador es un país que aún contra los tropiezos sorpresivos y contra las acciones retardadoras de las derechas oligárquicas, inició un proceso de cambios desde que nuestro Frente acordó terminar con la guerra y transformó con los Acuerdos de Paz, la realidad política nacional. Efectivamente estamos cambiando, y en esta etapa en que hemos desplazado por la decisión del pueblo, a los poderes tradicionales que han esquilmado al Estado y a la sociedad, los cambios caminan en dirección de profundizarse. 

Pregúntenselo a los ricos y poderosos, que son los que parecen estar más claros de esto, de allí su furibunda reacción dirigida aparentemente contra “los partidos políticos” de los cuales se han servido siempre, pero que en realidad es contra el FMLN que de verdad les incomoda. En su mente siempre ha estado la fija idea de destruir al único referente fuerte y organizado que tiene el pueblo para continuar y consolidar los cambios.

La realidad social y el modelo económico que la aprisiona, no la hemos podido sustituir en cinco años, más allá de modestas acciones en pro del desarrollo social, encaminadas a borrar una sangrienta herida secular: la pavorosa desigualdad que nos caracteriza como sociedad. Enfrentamos una abierta conspiración de los poderes de facto, con la oligarquía económica tradicional a la cabeza. Hay un boicot a la recuperación económica del pueblo salvadoreño y ahora afilan su intriga con el fin de “recuperar El Salvador”, su eterno botín y tomar ellos directamente el control del Estado. Lamentablemente otras instituciones se prestan, con o sin saberlo, a la maniobra, como es el caso de la Sala de lo Constitucional de la CSJ, que a fuerza de “resoluciones de inconstitucionalidad”, pretenden hacerle el mandado a los poderes fácticos, de detener el esfuerzo por diseñar un Estado popular.

La incapacidad de los gobiernos de ARENA para detener esta vorágine social, se ha debido siempre a su compromiso indisoluble con un poder económico ultraconservador y fascista que nos ha llevado al grado de desorden que enfrentamos. Las promesas electorales de ARENA, además de aventureras e irresponsables, no podrán cumplirse y lo más seguro es que profundizarán la crisis organizativa y de legitimidad de los partidos tradicionales. El peligro real es que esta crisis de legitimidad nos lleve a una mayor fractura social, por lo que debemos acelerar la construcción de una representación popular efectiva que recoja la bandera de una nueva democracia, una democracia construida por el pueblo, aquí en El Salvador. El instrumento existe: el FMLN, y el 2 de febrero sólo tenemos que marcar la bandera roja, la bandera del pueblo, la bandera de la reivindicación histórica de los y las salvadoreños.
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Elecciones 2014: una opinión

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El Salvador Elecciones 2014: una victoria de la izquierda diferida 
 Por Roberto Pineda

Este 2 de febrero de 2014 el FMLN avanzó bastante, pero no lo suficiente para ganar en primera vuelta en estas elecciones presidenciales. La próxima cita será el 9 de marzo. En todo proceso de lucha política y en particular en la lucha por realizar transformaciones revolucionarias, hay victorias y derrotas. Pensar que el camino esta lleno sólo de éxitos sin fracasos es una ingenuidad. 

En esta ocasión nos encontramos con una situación en la que se ha producido para la izquierda salvadoreña una victoria con sabor de derrota y para la derecha una derrota con sabor de victoria. Para el FMLN la segunda vuelta es una amenaza ya que se estuvo a punto de ganar mientras que para ARENA es una oportunidad ya que estuvieron a punto de perecer. 

¿A que nos referimos? Veamos un breve balance inicial de estas elecciones marcadas por un alto nivel de ausentismo, la mitad del cuerpo electoral, que de por si indica en un proceso democrático como el nuestro que viene de una guerra, una peligrosa falta de comunicación entre partidos políticos y ciudadanía. 

Para el FMLN, la inversión política realizada en términos globales de tiempos de campaña, cuantiosos recursos, diseño estratégico, debilitamiento del enemigo, debió de haber significado la victoria en primera vuelta. Y no fue así. Esto es lo principal. El cálculo fue equivocado. Incluso la modalidad de la estrategia electoral basada en medios, determino que el voto duro fuera muy tímido y únicamente se revelara públicamente con su rojo característico el día de las elecciones.

Y este hecho político no debería ser ocultado por discursos triunfalistas, no obstante que se ganaron 13 de los 14 departamentos y que la maquinaria político-electoral del FMLN mostró su enorme poderío organizativo y capacidad de movilización. Es un admirable ejército político con el que se vuelve posible ganar, pero no esta asegurado. Esa es la realidad y no las bondadosas encuestas de universidades. 

Y en el segundo tiempo de este partido, que es el que vale, la victoria va depender de la habilidad de su dirección para garantizar que se mantenga el nivel de disciplina y entusiasmo de su militancia; atraer a nuevas fuerzas tanto de derecha como de izquierda y modificar la combinación en la estrategia de sus recursos electorales, en particular modular la participación del presidente Funes. Demasiado chile puede arruinar la comida. Y parece ser que un segmento importante de capa media urbana esta rechazando el alto protagonismo del que fue calificado como el “sexto candidato.” 

Aunque hubieron también pérdidas simbólicas que ameritan una lectura cuidadosa: se recuperan bastiones históricos como Soyapango y Mejicanos pero se pierde de nuevo como en el 2012, el municipio de San Salvador, el principal centro político del país; Santa Tecla, ciudad gobernada por cinco periodos por el actual candidato a la vicepresidencia Ortiz, y Nuevo Cuscatlan, ciudad gobernada por el joven y carismático empresario Nayib Bukele

Para ARENA, no obstante enfrentarse a una mortal arremetida política, que incluye tener a uno de sus expresidentes prófugo de la justicia por acusaciones de corrupción; logró garantizar el funcionamiento de su poderoso aparato partidario. Bajo una fuerte tormenta lograron recomponerse y evitar el hundimiento y van para segunda vuelta. En esta oportunidad observamos a un votante de derecha que ocultó su identidad pero mantuvo su convicción. Es un voto duro de derecha oculto. 

Los que se hundieron bajo el fuego del enfrentamiento entre FMLN y ARENA fueron los esfuerzos del expresidente Saca de abrirle espacios a una tercera fuerza, a la coalición Unidad integrada por los partidos Gana, PCN y PDC, aunque logró un decisivo 10 por ciento de los votos. Esos son seguramente votos de derecha que difícilmente serán trasladas automáticamente hacia el FMLN aunque Saca lo pidiera y rogara

Es claro que en el enfrentamiento social que caracteriza a nuestro país no hay espacio para alternativas centristas y esto es positivo ya que se mantiene la disputa entre dos proyectos históricos, el popular y el oligárquico, entre la izquierda y la derecha.

Son 10 puntos porcentuales los que separan a ARENA del FMLN. Esta difícil remontarlos, pero no es imposible. Va depender de su capacidad para garantizar que mantengan la disciplina y el entusiasmo de su militancia; descalifiquen al FMLN en los sectores urbanos; logren posesionarse de los corazones de los votantes de Saca, y desarrollen una estrategia electoral que los ubique como los únicos capaces de sacar al país de la crisis en que se encuentra.

Para el movimiento popular, el 2 de febrero deja muchas enseñanzas. Permitió principalmente identificar claramente los límites de nuestra convocatoria y la necesidad de aumentar significativamente nuestro trabajo organizativo y de educación política de nuestras bases. No pudimos asegurar la victoria.

Perspectivas

EL FMLN junto con el movimiento popular y social debe para garantizar la victoria el 9 de marzo no solo ver hacia la derecha, hacia la conquista de los votos de la coalición Unidad sino también hacia la izquierda, hacia el MNP y su dirigente Dagoberto Gutiérrez, que también tiene presencia en el movimiento social así como a sectores de la UES. 

Estamos ya en un nuevo momento que nos exige redoblar nuestros esfuerzos para garantizar obtener esta victoria diferida y evitar que se haga realidad la restauración oligárquica. Vamos hacia la victoria.

3 de febrero de 2014
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martes, 28 de enero de 2014

La ¿última batalla? electoral de Funes

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Las negrillas y subrayados son para efectos de estudio.
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El Salvador 2014: la última batalla electoral del presidente Funes
Por Roberto Pineda

La decisión política del presidente Funes de desenvainar la espada y lanzarse abiertamente en contra del candidato presidencial de ARENA por medio del ataque contra el ex presidente Flores, ha provocado la profundización de la crisis interna en ese partido, lo que le ha dificultado enfrentar de manera efectiva en estas elecciones, la avalancha mediática de la izquierda y lo coloca en una situación de alta fragilidad para el 2 de febrero. A continuación evaluamos el rol jugado por el presidente Funes en esta campaña, diversas visiones y posiciones de fuerzas sociales y políticas así como aventuramos algunas perspectivas. 

La espada del presidente Funes

La espada del presidente Funes ha provocado daños considerables en la armadura política del candidato arenero hasta hacerlo retroceder. Su papel y el de su esposa Vanda ha sido catalizador. Quijano esta sangrando, pero puede recuperarse. En cuatro meses el presidente Funes entregara la banda presidencial luego de cinco años intensos de gestión presidencial. No obstante esto, su rol ha sido protagónico en esta campaña, incluso mayor que el del candidato de izquierda. El presidente Funes se ha colocado al frente de la batalla contra la derecha para empujar la continuidad del proyecto.

La posibilidad real de garantizar la continuidad del proyecto político iniciado en 2009 esta determinada por la amplitud de la alianza que logre construirse, la cual debe de rebasar ampliamente a la que permitió la derrota de ARENA hace cinco años. Y en los últimos dos meses se ha avanzado bastante en esta dirección, más que en los pasados dieciocho meses. Al final pesó más el hábil realismo político que el torpe triunfalismo inicial. 

Observamos una izquierda en ofensiva y una derecha replegada. Nunca antes, nunca antes la izquierda había desplegado una ofensiva política-electoral que le ha permitido combinar de manera adecuada los logros de 5 años de gobierno, junto con la presencia en el Ejecutivo, Legislativo y Alcaldías, el poderoso consorcio Alba, y la experimentada y masiva maquinaria partidaria del FMLN. Y desde este posicionamiento estratégico, establecer una nueva alianza con el sector representado por el presidente Funes y su esposa Vanda. 

Visiones y posiciones

Es significativo como la derecha ha perdido momentáneamente su capacidad tradicional de impactar en los sectores políticamente más atrasados rurales y ha trasladado sus esfuerzos hacia las capas medias urbanas, que fueron por mucho tiempo un bastión clave de la izquierda, pero que en las elecciones de 2012 se volcaron en el área metropolitana hacia la derecha. Todavía no esta claro hacia donde se inclinara este voto decisivo, que es parte del voto llamado “de última hora.” 

El partido que logre atraer a este sector seguramente lograra la victoria electoral, ya que es difícil ganar exclusivamente con el voto duro. La derecha se esta readecuando para mantener el voto de capas medias, recuperar parte del voto rural y asegurar su voto duro y prepararse para una segunda vuelta. La izquierda por su parte aspira a definir en primera vuelta, con redoblada energía provocada por la presencia del presidente Funes y de su esposa Vanda. Es posible, pero no seguro.

El conflicto principal es entre las fuerzas revolucionarias y democráticas representadas en las candidaturas de Salvador y Oscar del FMLN y los sectores oligárquicos representados por la candidatura de Norman Quijano de ARENA. Este es un conflicto histórico de naturaleza antagónica. Alrededor de este conflicto se desarrollan diversas contradicciones secundarias tanto en el campo de la izquierda como en el de la derecha. 

En cada uno de estos sectores sociales existen diversas visiones e intereses. Lo más significativo a nivel de la derecha es la división entre GANA y ARENA. Y esta división ha conducido al divorcio entre ARENA y el PCN y el PDC, que fueron por mucho tiempo seguros aliados. Lo más significativo a nivel de la izquierda es la división entre MNP y FMLN. El desenlace electoral va determinar la manera como serán resueltas estas contracciones no antagónicas. 

A nivel del movimiento popular en su gran mayoría esta inclinado hacia la fórmula electoral del FMLN, pero de manera pasiva, para la foto y no para la marcha. No se ha logrado repetir las experiencias del 2004 y del 2009. Y esto esta vinculado entre otras cosas, a la naturaleza aérea de la campaña. La guerra mediática como la forma principal de la lucha electoral. Ha sido y es una batalla más mediática que de infantería, más de estrategia de medios, de encuestas que de pinta y pega, de visita casa por casa. Y esto es preocupante porque afecta la educación política de los sectores populares. A veces la cancioncita pegajosa ha sustituido a la explicación de las causas sistémicas de la crisis.

Por otra parte, ARENA fue gradualmente perdiendo la iniciativa estratégica que había logrado con sus victorias municipales en el 2012 y la selección de su candidato no fue la más afortunada para su cohesión interna, ni tampoco lo fue la selección de su candidato a la vicepresidencia, en términos de atracción orgánica de nuevos sectores aunque si en términos de imagen hacia las capas medias urbanas. A la vez, la ANEP fue hábilmente neutralizada por la campaña contra el expresidente Flores. 

Esto afectó la primera etapa de la campaña arenera en termino de respaldos financieros e influyó en el despliegue mediático, así como en el manejo de los ataques hacia Quijano mediante las acusaciones de corrupción al expresidente Flores, que ha sido la principal dirección de ataque de la formula de izquierda y que logró durante un periodo paralizar a la campaña arenera. Los mantuvo entretenidos por un rato. Y todavía puede funcionar. 

A su vez, el FMLN fue recuperando la iniciativa estratégica que había logrado luego de la victoria electoral de 2009, y superando las resistencias y razonables dudas generadas por la selección de su candidato, en este caso mediante la audaz selección del principal vocero de las fuerzas moderadas al interior del FMLN, lo que vino a consolidar su cohesión interna. Vino a asegurar el voto duro de su militancia. Y ha logrado disminuir los costos generados por las acusaciones de pactar la tregua con las pandillas, que es al final de la campaña, la principal dirección de ataque de la formula de derecha.

En relación a la coalición Unidad y a su candidato Antonio Saca, forma parte ya -en caso de evitar la casi segura debacle electoral- de la modificación del horizonte político y de la posibilidad para el proyecto histórico popular de realizar alianzas políticas y sociales que le permitan continuar aislando a los sectores oligárquicos.

A su vez, el movimiento popular y social continuó en gran medida con su papel subordinado al FMLN y no logró adquirir una presencia que le permitiera proyectar sus propias demandas y que se constituyera en un factor de presión hacia la profundización de los cambios implementados, pero lo más importante hacia la realización de un viraje en las políticas económicas que permita romper con la visión neoliberal que sigue prevaleciendo incluso en el discurso de los candidatos de la formula del FMLN. 

El movimiento popular es el único que puede evitar que un segundo gobierno del FMLN se convierta en un complacido continuador y reforzador del modelo existente. Pero esto amerita la lucha por una plataforma reivindicativa que exija revertir las privatizaciones realizadas por los gobiernos de ARENA y que incluya entre otras cosas, desprivatizar la energía, las telecomunicaciones, los fondos de pensiones y la desdolarización. 

Esto implica el rechazo al Fomilenio II como la formula mágica para nuestro desarrollo económico. Sino tendremos un segundo gobierno de izquierda al servicio de las mismas transnacionales a las que hubiera servido un gobierno de derecha. El cambio entonces debe convertirse en una verdadera transformación social y no en meros programas de compensación social. Son precisamente estas preocupaciones las que han empujado a un sector de la izquierda y del movimiento popular a levantar la bandera del boicot electoral: no hay por quien votar. 

Por su parte, el gobierno estadounidense se encuentra empeñado en la ya tradicional política de Obama de transformar a los salvajes tigres guerrilleros en gatitos domesticados e inofensivos. Para el gobierno de Estados Unidos el color de las banderas que gobiernen el país es irrelevante si se garantiza que el verde de los dólares de las inversiones de sus compañías continúe predominando. Y aunque les molesten algunos discursos de apoyo a Venezuela y a Cuba desde el FMLN, para ellos es claro que no existe ninguna amenaza inmediata a su control e influencia. Y en el caso que la hubiera, la reciente y exitosa fórmula Zelaya es muy atractiva.

Aunque los Estados Unidos deben de tomar en cuenta que el mundo ha cambiado. En La Habana se esta celebrando la II CELAC y en Suiza están reunidas las potencias que no pudieron invadir a Siria, para lograr un acuerdo negociado que permita superar el conflicto armado que vive ese país. Y la Republica Popular China acaba de superar a los Estados Unidos como potencia industrial. Todo cambia.

Perspectivas.

Independientemente del desenlace del 2 de febrero de 2014, la realidad política se ha modificado y el FMLN es hoy un aparato partidario mucho más poderoso política, social y económicamente que hace cinco años. ARENA es un aparato partidario debilitado pero aún con mucha fuerza. Y la crisis social y económica del país se ha ampliado. 

Esto le presenta nuevos desafíos al movimiento popular y social, y en especial a las fuerzas aglutinadas en COMPHAS y la CIRAC. Hay que prepararse tanto para luchar en el terreno de una restauración oligárquica para defender lo avanzado hasta hoy y evitar el golpe represivo; así como prepararse para luchar en el terreno de un segundo gobierno de izquierda, que gobernara bajo la presión de no romper con el modelo neoliberal y ceñirse estrictamente a la administración de la crisis capitalista. En ambos terrenos se necesitara de la unidad de acción para continuar luchando. Porque es de la lucha que surge la esperanza en la victoria. 

San Salvador, 28 de enero de 2014
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lunes, 27 de enero de 2014

sábado, 30 de noviembre de 2013

El factor Funes

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El factor Funes en la pugna electoral salvadoreña para el 2014
 Por Roberto Pineda         
28 de noviembre de 2013

El matrimonio Funes-FMLN se mantiene para el 2014

La decisión del presidente Funes de mediados de septiembre de este año, de lanzarse de lleno a la campaña presidencial  en contra del candidato de ARENA, a favor del candidato del FMLN así como de abandonar su estratégico apoyo tácito al candidato de la coalición Unidad, modifica sustancialmente la correlación de fuerzas existente y  a dos meses del evento electoral, repite la hazaña realizada como candidato en octubre de 2008, colocando de nuevo al FMLN en una situación de ventaja, esta vez para continuar en el ejecutivo. El matrimonio se mantiene.

La decisión del presidente Funes seguramente obedece a una valoración realista sobre los magros resultados en las encuestas del proyecto político del expresidente Saca, el cual no logró cuajar como se esperaba, lo que  orientó al Presidente a buscar una nueva alianza con el FMLN, la cual quedó simbolizada por la decisión presidencial del 23 de septiembre de revertir la prohibición a sus funcionarios de participar en actividades de proselitismo partidario. Esta prohibición venía de enero de 2011 y la sanción era drástica: la separación de sus puestos. Es tiempo de campaña.

A continuación haremos un recorrido por las características y consecuencias de este movimiento del presidente Funes, sobre su Némesis, el expresidente Flores y el G-20, sobre el anterior estancamiento en las encuestas y sus causas, sobre el derrumbamiento de Saca, situación del FMLN y de ARENA, la ANEP, la Embajada (ya se sabe de que país) y finalmente, el movimiento popular y social, para aterrizar en algunas perspectivas.

El Cid Funes en pie de guerra

La santa cruzada del presidente Funes en contra de la corrupción que caracterizó los tres primeros gobiernos de ARENA, excluyendo el cuarto gobierno del presidente Saca y priorizando el tercero del presidente Flores, ha conducido a una situación en la cual por vez primera en el país, son puestos en el banquillo de los acusados personajes simbólicos de la otrora poderosa oligarquía. Es una singular operación política que le permite capturar tres pájaros de un solo intento: arrinconar y humillar a la derecha, favorecer electoralmente al FMLN  y cumplirle a los Estados Unidos el compromiso de “luchar contra la corrupción.”

Y haciendo uso adecuado de los mecanismos de las espadas de Toledo forjadas para servir los intereses oligárquicos, el presidente Funes ha logrado obligar al Fiscal a procesar a los responsables del entuerto CEL-Enel; cerrarle farmacias por medio de la DNM al ex ministro de Economía y hasta emplazar públicamente  a la diputada más votada de ARENA, a través del Presidente de la Corte de Cuentas. Y finalmente la difusión roja para el ex ministro Jorge Nieto por parte de INTERPOL, pero no para Gutiérrez. Cosas veredes, amigo Sancho.

Pareciera ser que en la actualidad  el enfrentamiento político entre el presidente Funes y el expresidente Flores se ha traslado al terreno judicial y ha venido a desplazar a la tradicional pugna electoral entre los tres candidatos presidenciales, Quijano, Sánchez Ceren y Saca.

Y en el caso que ganara el FMLN, que ahora es más probable, el gobierno de Sánchez Ceren contaría con presencia de los Amigos de Mauricio y de los Amigos de Vanda, entre estos el PSD. Ojala que el presidente Funes haya hecho ya los suficientes amarres para que no le suceda lo que le pasó al FMLN luego de ganar las elecciones presidenciales del 2009, que ganó pero no gobernó.  

Y ojala que el presidente Funes también haya hecho los arreglos para el caso que ganara el candidato de ARENA, y que se desate como tormenta de agosto, toda la furia oligárquica sobre aquellos y aquellas que osaron desafiar a los patronos de la finca cafetalera.

La triste historia del malvado  y ahora marchito Flores

Puesiesque una vez vinieron unos visitantes de tierras lejanas de waiwan y le entregaron confiados un sobre con tres cheques al rey de las flores y este decidió guardarlos a su nombre en un banco cercano, para cuando dejara de ser rey…

En mayo de este año, los preocupados dueños del partido ARENA, entre estos el poderoso Ricardo Poma, decidieron dar un golpe de timón a la frágil candidatura de Quijano,  mediante la selección del expresidente Francisco Flores para conducir la campaña electoral.

Y los resultados iniciales fueron notorios: se logró unificar al sector oligárquico del gran capital  alrededor de la candidatura de Quijano, y de esta manera disminuir los costos provocados por la salida de Cristiani del COENA. Asimismo se logró en parte revivir la identidad combativa de derecha. El Gritón fue el símbolo de este cambio. Pero parece que ya este florecimiento se ha marchitado.

No obstante esto, Flores se ha convertido en el enemigo numero uno del presidente Funes por su destacado papel al frente de la campaña de Quijano. Es el enemigo a vencer. Es un duelo a muerte que no ha concluido y que tiene fecha límite para ejecutarse públicamente el 2 de febrero de 2014. Pero Flores no está solo y sabe que representa a poderosos intereses empresariales que no se ven obligados a medir fuerzas cada cierto tiempo en pedestres lides electorales, sino que son bienes patrimoniales. No son cargos públicos sino son cargos privados.

Las encuestas congeladas

A excepción de la candidatura de Saca que logró a partir de febrero  crear la impresión que asistiríamos a una disputa entre tres, la debilidad de las otras dos candidaturas no ha permitido que en las encuestas superen las marcas de los 30 puntos, no obstante los cuantiosos recursos invertidos.  

A la base de esta situación se encuentra la percepción por parte de sectores importantes de la población, que los partidos políticos representan grupos de interés y que no representa sus aspiraciones más sentidas de trabajo y seguridad. Esto hace que la fortaleza de los partidos se expresa en su “voto duro” y no en su relación con la sociedad. Y es únicamente ARENA y el FMLN los que poseen este “voto duro”.

Los sueños de Saca sueños son

La pretensión del expresidente Antonio Saca de arrebatarle la corona a los dos partidos mayoritarios esta en apuros. No obstante que este proyecto político cuenta con un líder carismático, a estas alturas del partido es evidente y las encuestas lo comprueban que su mensaje de conciliación de clases  no logró cuajar en la población. Y es que la polarización no es un invento “de los políticos” sino que responde al enfrentamiento histórico de dos fuerzas sociales: oligarquía y movimiento popular. No obstante esto, Saca representa a sectores de derecha y a fuerzas empresariales no oligárquicas, que seguirán buscando canales para expresarse políticamente.

La lucha de clases es una realidad y su canalización a través del enfrentamiento político entre ARENA y el FMLN es un resultado histórico; producto de intereses en pugna que son irreconciliables, y que incluso se manifestaron anteriormente como un largo enfrentamiento militar. En este marco tanto ARENA como el FMLN son instrumentos políticos, construcciones realizadas por estas fuerzas sociales.

Si ARENA como en el pasado la Democracia Cristiana o el PCN dejan de representar estos intereses  desaparecen o se vuelven irrelevantes. Lo mismo pasaría si el FMLN deja de representar este polo de contradicción, en defensa de los intereses populares y termina asimilándose al sistema, necesariamente surgirá otra fuerza que terminara reemplazándolo.

Para la mayoría de la gente en el caso del FMLN y de ARENA, esto no es así en la actualidad. Y el fracaso de Saca esta vinculado a esta percepción popular de rechazo a la conciliación de clase, que refleja a su vez un nivel significativo de conciencia de clase. La gente quiere seguir luchando. Y esto es positivo porque el sueño de la oligarquía y del imperio es lograr volver a adormecer a las mayorías populares; mientras que nuestro sueño debe ser aprovechar la acumulación histórica lograda para acerca la ruptura con el sistema capitalista vigente.

Los gemelos de la guerra y de la posguerra, ARENA y el FMLN

Tanto ARENA como el FMLN son los representantes de dos proyectos históricos nacidos de una misma entraña: la sociedad salvadoreña de principios del siglo pasado. Y no es casual que ARENA inicie sus campañas electorales en Izalco. Ahí están las raíces que le dan sentido a sus esfuerzos políticos. Ahí quedaban sus cafetales, y sus obrajes añileros, y antes sus cacaotales. Izalco es para ARENA el símbolo de la oligarquía victoriosa en el 32. Y el símbolo de una posible victoria en el 2014.

Y para el FMLN Izalco debería ser el símbolo de la resistencia. Es para el movimiento popular el símbolo de nuestros muertos queridos. El símbolo de nuestros sueños de paz, justicia y socialismo. En la figura de Ama ahorcado en la ceiba del parque se encuentra parte importante de nuestra identidad de lucha. Morir peleando y vivir luchando. Izalco debería ser para el FMLN el símbolo de la victoria del 2009 y hasta del 2014.

Durante ochenta años las fuerzas sociales que representan a ARENA y al FMLN han venido enfrentándose. Fuimos derrotados militarmente en el 32 y  la oligarquía impuso una férrea dictadura militar. Nos levantamos en el 44 y fuimos de nuevo golpeados, aplastados. Nos levantamos en pie de guerra en los 80 y logramos en el 92 la paz de la democracia pero no la paz de la justicia. En el 2009 llegamos al gobierno pero no al poder. En el 2014 la lucha continúa…

La ANEP

La aguerrida actitud del presidente Daboub de ANEP refleja la preocupación de la oligarquía. Antes en los años sesenta cuando surgieron gremialmente, les preocupaban la organización de los trabajadores en sindicatos porque iban a exigir mejores salarios…Antes en los años setenta les preocupaba que los izquierdistas de la UNO iban a ganar las elecciones…Antes en los años ochenta les preocupaba que los guerrilleros iban a tomar el poder y nacionalizar sus empresas…hoy les preocupa Alba Petróleos, les preocupa y debemos alegrarnos la disputa en el corazón del sistema, la disputa por la plata

La Embajada

Cada vez con más frecuencia la embajadora Aponte abandona su estudiada actitud respetuosa y emite opiniones que dejan entrever la naturaleza imperial de su función. En particular en la necesidad de alinear la política de seguridad con las necesidades de la lucha antidrogas liderada por varias  agencias estadounidenses, entre estas la DEA. Indicó la puertorriqueña que “el FOMILENIO se firmará cuando las condiciones estén correctas para que el convenio florezca.”

Y para esto se utiliza el donativo del FOMILENIO II ($365.2 millones), que es un proyecto orientado por una parte, a entregar a empresas estadounidenses del turismo las costas del pacifico salvadoreño y por la otra, a establecer una mayor presencia de las agencias estadounidenses de lucha anti-droga. Pero para esto necesitan contar con un andamiaje jurídico que les permita echar adelante estos planes.

Y piezas claves de este andamiaje son por una parte, la Ley contra el Levado de Dinero y de Activos y por la otra, reformas a la Ley de Asocios Público Privados. Y el presidente Funes y el Fiscal Martínez son los encargados de garantizarle al imperio estos dos requisitos, y en particular doblarle el brazo al FMLN para que acepte la inclusión de “partidos políticos” en la primera ley y para que acepte la privatización de bienes públicos como el agua en la segunda. El FMLN comprende que ceder en este asunto equivale a colocarse una soga al cuello, y le da largas al asunto, pero las presiones son muchas y de diversas fuentes y no extrañaría que terminara cediendo.

El movimiento popular y social

Durante el 2013 el movimiento popular y social no logro superar su situación de atomización y precarización. Los movimientos reivindicativos fueron pocos y estuvieron limitados a aumentos salariales en  las áreas de salud y educación, así como movimientos de excombatientes así como de vendedores y empleados municipales.

A nivel nacional, la Coordinadora Intersindical Rafael Aguiñada Carranza, CIRAC impulsada por Andes 21 de Junio, junto con la Concertación Popular por un País sin Hambre y Seguro, COMPHAS se perfilaron como los principales referentes del movimiento popular, pero sus convocatorias fueron las tradicionales de la Marcha del  1ro de Mayo y no impulsaron ninguna lucha nacional significativa. Están maniatados por compromisos partidarios.

Entre las causas que explican esta situación de debilidad del movimiento popular y de sus luchas, no obstante la profunda crisis socioeconómica, se encuentra la dificultad política e ideológica de enfrentarse a un gobierno de izquierda; la incidencia de altos niveles de organicidad al respecto del FMLN, la ausencia de nuevos lideratos populares y sociales, el abandono ideológico por parte de la izquierda, el crecimiento de la inseguridad  social y la influencia de un pensamiento conservador que desde las iglesias y universidades, incluyendo la UES, golpean la conciencia de los sectores populares, en especial de la juventud y los empujan a la confusión posmodernista, al sometimiento y la desmovilización.

Perspectivas

De mantenerse esta tendencia, hoy predominante, la coalición entre FMLN y fuerzas de centro-izquierda representada en las figuras del presidente Funes y de su esposa, Vanda Pignato gobernaría en los próximos cinco años dándole continuidad al actual proyecto político, con lo cual se mantendrían los programas sociales e incluso podrían ampliarse, pero a la vez se beneficiaría y se respondería a sectores del capital transnacional.

Incluso en el remoto caso que la Sala de lo Constitucional le ofreciera una salida honrosa a Saca de la competencia electoral, el presidente Funes podría jugar un papel clave para atraer a estas fuerzas y asegurar así un gane en primera vuelta.

Asimismo para mantener esta ventaja, es importante para el FMLN mantener la política del cese a los ataques a los magistrados de la Sala de lo Constitucional de la CSJ así como evitar ser percibido como un partido que es igual a los demás y que a nivel legislativo, sigue obedientemente la agenda de GANA.

Pero no puede descartarse que la derecha oligárquica representada en ARENA logre recomponerse, remontar lo perdido y lograr “recuperar” El Salvador para sus negocios. Es una posibilidad. Para los Estados Unidos, no obstante su pretendida neutralidad, sería una opción claramente más conveniente que ver surgir un nuevo régimen “alineado” a Venezuela. Y recién termina  de resolver favorablemente la continuidad de proyecto golpista en Honduras.


Únicamente el movimiento popular con sus luchas políticas y reivindicativas, puede garantizar un avance hacia una ruptura con el sistema y romper el círculo de acomodamiento existente; otros sectores efectivamente pueden contribuir a derrotar a la derecha pero a la vez ayudan a consolidar el sistema de explotación vigente. Contribuir a su fortalecimiento y a la construcción de poder popular es por lo tanto una tarea estratégica para avanzar y evitar la restauración oligárquica, en una situación en la que el capital transnacional ha pasado a ocupar la posición hegemónica y la oligarquía juega un papel subordinado.
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Para la historia del cambio

EL FMLN Y EL PUEBLO:
FORJADORES DE LA HISTORIA Y EL CAMBIO

“A los que están aún marginados de este proceso
les digo: vengan hay un lugar para cada uno
en la construcción de un nuevo país”

Salvador Allende.
1971

Oscar A. Fernández O.

Estamos conscientes que nuestro país se encuentra en un cruce histórico, en un momento cuya tendencia apunta a la profundización de la crisis. Tenemos que desenredar esta especie de nudo y no disponemos de todo el tiempo, y para hacerlo sin que se agudice la violencia social, se necesita  insoslayablemente el imperio de la sabiduría, la justicia y la capacidad plena de liderazgos de primer nivel. Los Estados, su forma de gobernar y las sociedades en general atraviesan por una tirante relación, que nos está llevando a la deslegitimación de la institucionalidad y la política. Es urgente establecer cuáles son las oportunidades de avanzar y aprovecharlas inmediatamente, pero al mismo tiempo evitar los riesgos de resquebrajar el débil Estado heredado, como pretende el capitalismo anarquista.

Se necesita establecer cuáles son las facultades críticas para gobernar con una visión de largo plazo y que propuestas, por exigentes que sean, pueden ser factibles en un corto y mediano plazo. Los recursos limitados del Estado  deberán concentrarse en un reducido número de mejoras, capaces de lograr una diferencia real. Pretender abarcar más no sería ni lógico ni responsable, porque no se pueden afrontar las grandes transformaciones recurriendo simplemente a “más de lo mismo pero un poco mejor”. La estrategia óptima reside, por consiguiente en trabajar sobre un número adecuado y realista de reformas con un techo limitado para asegurarles factibilidad, mientras al mismo tiempo, adoptamos una posición suficientemente profunda para que el impacto sobre la capacidad de gobernar marque el cambio frente a la tradicional ineptitud y corrupción demostrada por las administraciones derechistas.

La transición democrática hacia sus niveles superiores (Rediseño del Estado y participación real de los ciudadanos en las decisiones de la Nación), que implica además el completo ejercicio de las libertades y la justicia social, comienza, para nosotros los revolucionarios con lo planteado en los Acuerdos de Paz y no ha concluido. Ciertamente se ha avanzado de manera lenta y superficial, con la participación del FMLN  y algunos movimientos sociales y la constitución de importantes pero insuficientes instituciones públicas civiles. Por tanto si los Acuerdos de Paz fueron concebidos como la puerta para entrar a una nueva sociedad más igualitaria y libre, veinte años después solo hemos avanzado a escasos centímetros del umbral.

La sociedad salvadoreña en su mayoría interpretó aquél trascendental paso, más allá que un simple cese de hostilidades, como la salida a la profunda crisis de ajuste, entre las estructuras políticas autoritarias del viejo régimen y las nuevas necesidades y exigencias de los salvadoreños. Los acuerdos de Paz y una nueva Constitución deberán materializar un Nuevo Contrato Social como, el proyecto para conformar y consolidar esas aspiraciones.

La oligarquía económica, poder de facto por excelencia, se abroga el derecho de violar sistemáticamente la Constitución e impone leyes que claramente contrastan con la justicia y su aplicación está sistemáticamente dirigida contra sus enemigos de clase.  Bajo este género de política, se consolida un sistema basado en la concentración de los ingresos económicos producto del modelo librecambista, que ha sido colocado por encima de la dignidad, la justicia y los derechos de las personas.

Esta camarilla, usando su poder de facto y todas las artimañas imaginables, se ha encargado de ir frenando las posibilidades de avanzar más rápido. Los revolucionarios somos los llamados a vencer dichos obstáculos, junto al pueblo salvadoreño e ir construyendo una sociedad que nos lleve a crear las condiciones para dar el salto transformador.

El entorno internacional es dramáticamente complicado. Los Estados tienen grandes limitaciones para resolver sus propios problemas (endeudamiento, corrupción, administración deficiente, seguridad pública, pobreza, etc.) y muestran incapacidad de enfrentar los problemas globales (economías trazadas por el FMI, terrorismo, crimen internacional, epidemias y pandemias muy graves, desastres medioambientales, extrema pobreza y hambre, etc.) En contraposición a los fervientes deseos de la humanidad de vivir en paz y con pleno uso de sus derechos, el planeta se enfrenta a un número de conflictos, guerras e injusticias, internas e internacionales, mayor que en cualquier otra época, con el desarrollo de un súper poder militar que sobrepasa la capacidad legal y legítima de las Naciones Unidas y otras organizaciones jurídicas internacionales, a lo que se suma la proliferación sin control de ojivas nucleares, armas bioquímicas y tecnología sofisticada de guerra, cuya ubicación es desconocida. El mercado negro de armas y el narcotráfico constituyen juntos, sin duda, el imperio paralelo al poderoso establishment del gran capital mundializado. La sociedad está sumergida hoy, como lo estuvo en el siglo pasado, en una explosiva polarización entre la pobreza y pobreza extrema de las mayorías y la opulencia insultante de unos pocos.

El rediseño de la forma de gobernar se sustenta en medidas modestas pero factibles que influyan en la construcción de un futuro mejor. Creemos que incluso leves mejoras en los procesos críticos de gobierno, pueden marcar la diferencia entre una fractura social y su consiguiente efecto, la violencia contestataria , y el avance de la democracia con un concepto más propicio de progreso humano, hasta que vengan ideas mejores y construyamos las condiciones propicias.

La seria crisis sociopolítica y cultural que vivimos los salvadoreños  puede ser útil y quizás esencial para provocar cambios e innovaciones profundas, pero no podemos dejarlo en manos de las corrientes conservadoras corporativistas y mercantiles que hasta hace poco gobernaban, pues para lograr que algunas de las crisis inevitables no se vuelvan consuetudinarias y resulten en innovaciones indeseables, son necesarias ideas y acciones nuevas, frescas, de cambio y profundamente arraigadas a las necesidades de la sociedad.

El poder personificado en el capital financiero global, que hoy dirige la historia mundial, vuelve ilegítimos a los estados nacionales, reprime la acción política tradicional, reorganiza a las sociedades en sectores de consumo y hace emerger un nuevo grupo de “intelectuales” de la internacionalización financiera, quienes disfrazan de teoría una serie de procedimientos empíricos que conforman el nuevo patrón de acumulación: la ideología del neoliberalismo. Pero todo esto ha generado a su vez, nuevas fuerzas sociales que defienden sus derechos como una forma de resistencia ante una poderosa máquina generadora de atropellos y  de una cultura de agresión y violencia contra los pueblos más vulnerados.

Por lo tanto, es necesario aumentar el poder de la gente, que significa no la desaparición del Estado, sino al contrario el rediseño del mismo, como una creación del pueblo, con el pueblo y para el pueblo. Debe priorizarse la búsqueda permanente de las personas aptas para construir mecanismos de control cristalino en el manejo de la cosa pública y sus instituciones.

Hacer que el Estado llegue a la sociedad a través de los partidos políticos y las instituciones únicamente, ya no es posible, por eso resulta impostergable crear un nuevo espacio público amplio no estatal, que en coordinación con las instituciones centrales y los gobiernos locales, abra un nuevo lugar de decisiones. Ese deberá ser nuestro gran aporte en un futuro de medio plazo.

En el marco de la consolidación de una democracia participativa es esencial cambiar el concepto tradicional cerrado y aislado de gobernar, por uno actualizado, abierto, participativo, democrático y fundido con las masas trabajadoras, con el fin de preservar una amplia interpretación del interés público que abarque las necesidades de los seres humanos como un todo. Estas élites deberán incluir a políticos representativos, funcionarios de primer orden, obreros y activistas sociales de distintas categorías, sin que se caiga en el error de crear burocracias amamantadas por los procesos de transición social y que de acuerdo a la experiencia, se convierten en círculos de poder reaccionarios que terminan planteando como fin “la humanización del capitalismo” y el impedimento a la lucha de clases.

No es posible, dar saltos de la noche a la mañana porque existen estructuras reaccionarias que no lo permiten y el primer aspecto es crear una estrategia anti-neoliberal, anti-capitalista. Es un proceso de transición, que nos permite no desviarnos del camino y se refleja en algo que es la base para cambiar el modelo actual: el aseguramiento de las condiciones básicas de la población. El Estado no es el fin, sino un medio para la construcción de la democracia participativa, del poder popular.


Por eso votar por el FMLN es votar por el proceso de cambio que ya ha comenzado, un cambio que no es palabra vacía, no es propuesta que se la lleva el viento, no es sólo una consigna partidaria, ni mucho menos un slogan del “marketing electoral”, es una estrategia y una realidad que ya está en marcha hacia el futuro.
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lunes, 25 de noviembre de 2013

FMLN: LA DISYUNTIVA HISTÓRICA

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FMLN: LA DISYUNTIVA HISTÓRICA
 Oscar A. Fernández O.

Sobrevivimos en una etapa en la que se ha moldeado como “credo universal”, la conocida máxima de F. Hayek, que afirma que justicia social no es otra cosa que una receta vacía, convencionalmente usada, para que cualquier reivindicación sin ninguna razón que la sostenga, sea aceptada. (The atavism of Social Justice in New Studies in Philosophy, Politics, Economics and The History of Idea, Routledge and Kegan Paul, London, 1978, pp. 57-68)

Sin embargo, más allá de la arrogancia y prepotencia con la que se exhibe el capitalismo global dominante, vemos surgir en su seno, procesos de incertidumbre y caos en lo económico, en lo ideológico y en lo político, generando una poderosa bomba de tiempo cada vez mayor. Pese a los teóricos de este modelo, la realidad nos demuestra que el fin de la historia está muy lejos de producirse. (Dieterich: 1999)

El Banco Mundial, asumiendo un rol de liderazgo frente al derrumbe de la ortodoxia capitalista global y el aumento exponencial de la pobreza y la marginación social en la mayoría de países del mundo, publicó su famoso Informe sobre el Desarrollo Mundial y La Pobreza. En él postula, que la reducción de la pobreza en el orbe es la máxima prioridad. Así, este propósito se catalogó como su objetivo fundamental, para el cual se lanzó un programa asistencialista.

A esta estrategia se le ha dado en llamar “el aggionarmento” (actualización) del modelo neoliberal, cuyos indicadores veinte años después, demuestran que ha sido un total fracaso. Ha quedado en evidencia que el neoliberalismo es una matriz móvil que conserva principios constantes (Ezcurra.:1998)

¿Puede entonces, obtener legitimidad, un nuevo proyecto histórico cómo alternativa al capitalismo, a su crisis sistémica y al empobrecimiento y marginación acelerada de las mayorías en el mundo? La legitimidad de una sociedad política, sostienen las nuevas academias críticas, se deriva de dos componentes fundamentales: los ordenamientos formales que determinan los mecanismos de acceso al poder, que deben ser transparentes y equitativos para todos los ciudadanos y, los preceptos materiales que son la razón de ser de la convivencia social.

La necesidad de un nuevo proyecto histórico revolucionario, se deriva no de un capricho ideológico, sino de la tragedia humana que ha producido el fracaso del capitalismo global, que no logró establecer las condiciones reales de democracia real y justicia social, que fueron las pretensiones originales del liberalismo, hijo de la Ilustración. “Quedan así destrozados los valores fundamentales del Siglo de las Luces y de la Ilustración” y todos somos llamados a legitimar esta “nueva era” incluso para fundamentar legalmente la desigualdad (T. Genro: 2000)

Frente a este desolado escenario, la tarea política más apremiante para la izquierda revolucionaria en El Salvador, consiste, en tanto alista su fuerza electoral para continuar con la transformación de la crítica realidad nacional (y contribuir a la lucha a nivel internacional), en construir respuestas en consulta con los amplios sectores populares de manera permanente, con la celeridad que una respuesta a la crisis demanda.

Contrariamente a la deshumanización capitalista, toda concepción científica dialéctica de la sociedad ha de partir de la naturaleza humana como la condición constitutiva más importante de un sistema social. Marx entendió y explicó al homo sapiens no solo como un ente histórico, sino también biológico, con determinadas estructuras no culturales. Primero es la estructura humana en general y después, la naturaleza humana modificada según cada época, apuntó en el Tomo I de El Capital (1863)

La ejecución de un nuevo proyecto histórico antitético, no sería factible solamente negando al neoliberalismo, pues esto no constituye una estrategia de cambio estructural. Tampoco parecen existir las condiciones para la revolución armada clásica, sobre todo en los centros del régimen dónde se concentra el poder global  y en sus cercanías. La creación de las organizaciones obreras y de masas, no está siendo determinante, más allá de un esfuerzo organizativo abstracto, frente a la demanda urgente de resolver el complejo problema sociopolítico real. Sencillamente porque una organización sin contenido programático es simbólica y carece de sustancia política que, dialécticamente, es su razón de ser y le da vida y cohesión.

“La esencia de la sociedad participante es que los pueblos dejen de ser masas gobernadas y conduzcan su  vida política y económica, conscientemente auto determinados”, sostiene Rosa Luxemburgo en el manifiesto de La Liga de Espartaco (1918), definiendo así la esencia participativa de los pueblos en el destino del Estado.

La izquierda salvadoreña debemos, a partir de ya, redoblar el impulso del programa de un  nuevo proyecto histórico alternativo, más de allá de simples y puntuales estrategias electorales. Hay que delinear el Programa de la Nueva Sociedad Democrática Popular (participativa), que tendría dos funciones reales: la ideológica y la de poder, sostiene Dieterich (2001)

La base de su concepción, contenido y desarrollo no puede ser otra que el profundo arraigo a las masas, que constituyen la fuente de legitimidad y efectividad del poder.

La función ideológica y política  del proyecto permitirá dar a conocer al pueblo y demás actores sociales, la nueva concepción de la realidad y del país y, a través de procesos de concienciación, lograr que el pueblo comprenda que es el nuevo sujeto de cambio.

La función de poder será la del cambio de correlación de fuerzas, entre los potentados capitalista y las fuerzas de la democratización real. Los cambios estructurales de fondo, que son necesarios para instaurar la democracia plena e incluyente, sólo pueden alcanzarse mediante un amplio y largo proceso de concienciación política y cultural entre las mayorías, que les permitirá transformarse de objetos de la historia en sujetos políticos, sabiendo que son capaces de cambiar la historia.

Es fácil comprender lo complicado que consiste revertir a favor del pueblo, unas relaciones de poder que siempre han beneficiado sólo a unos pocos opulentos. Pero esta consideración no puede ser confundida con lo imposible. Es dificultoso; sin embargo, posible y probable.
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